Diario de León

El impacto de la guerra en el campo leonés

La Lonja de León analiza el impacto del conflicto en el sector, debido al aumento automático de los costes de producción, especialmente gasóleo y fertilizantes

Un campo sembrado de maíz en un rincón de la provincia.

Un campo sembrado de maíz en un rincón de la provincia.ángelopez

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

El mercado mundial de cereales observa con cautela la escalada de tensiones entre EE. UU., Israel e Irán. Según el análisis realizado por la Lonja de León tras la sesión celebrada el pasado miércoles, aunque cabría esperar una reacción inmediata en los precios del grano, hasta el momento la repercusión ha sido muy limitada en comparación con el impacto directo sufrido por los insumos de producción. No obstante, los analistas prevén que el incremento en los cereales podría materializarse a medio plazo, impulsado por una serie de factores logísticos y económicos derivados de la inestabilidad en la región.

Uno de los principales factores de presión es el encarecimiento del transporte marítimo. El alza en el precio del petróleo y el aumento de las primas de riesgo en los seguros de navegación están elevando los costes. Además, la imposibilidad de transitar por el Mar Rojo y el Canal de Suez obliga a las embarcaciones a modificar sus rutas, lo que supone una demora de entre 10 y 20 días en las entregas. Paralelamente, un petróleo más caro incentiva el uso de bioetanol, lo que podría beneficiar la demanda de maíz. En el plano macroeconómico, el fortalecimiento del dólar como valor refugio frente a la crisis favorece la competitividad del euro en las exportaciones.

La crisis de los insumos

Sin embargo, la realidad inmediata para el agricultor es crítica debido al aumento automático de los costes de producción, especialmente el gasóleo y los fertilizantes. Estos últimos han disparado su precio justo antes de las siembras de primavera. La vulnerabilidad es extrema, ya que por el Estrecho de Hormuz circula el 25% de la urea y el fosfato mundial, además del 20% del gas natural necesario para su fabricación. A diferencia del petróleo, los países importadores carecen de reservas estratégicas de fertilizantes, lo que agrava la dependencia del suministro diario. Esta situación podría provocar un desvío de cultivos, donde países como EE. UU. opten por la soja en detrimento del maíz, al requerir esta última menos abonos nitrogenados.

El conflicto también obliga a una reubicación del comercio global de maíz. Irán es un destino clave para exportadores como Brasil y, de forma indirecta a través de Turquía, para Ucrania. Esta incertidumbre dibuja un panorama sombrío: mientras el agricultor ya paga mucho más por lo que necesita para producir, el precio de venta de su cosecha aún no refleja esa subida de costes.

En la última sesión de la Lonja de León, se ha registrado una tendencia de leves subidas: el trigo y la avena han ascendido 2 €/t, mientras que la cebada lo ha hecho en 1 €/t. Por su parte, el maíz ha dejado de cotizar temporalmente, a la espera de que la próxima semana se establezcan los precios de referencia para el grano en seco.

Por su parte, a patronal de comerciantes de cereales y de oleaginosas Accoe ha expresado este miércoles su preocupación por el conflicto en Oriente Medio, porque si el gas y el petróleo se encarecen durante mucho tiempo el «sobrecoste» se trasladará a toda la cadena agroalimentaria y crecerá la volatilidad en los mercados.

El secretario general de Accoe, José Manuel Álvarez, ha apuntado a Efeagro que si bien hay poco tráfico relevante para el comercio español de materias primas agrícolas por la zona del golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz, el impacto en la agricultura del conflicto «será colateral pero potente».

"Si el petróleo o el gas se encarecen durante mucho tiempo, ese sobrecoste acaba trasladándose casi de inmediato a toda la cadena porque todo depende de la energía: el gasóleo agrícola, la electricidad para el riego, el secado y el almacenamiento, el gas para fabricar abonos, el transporte por barco y por carretera", ha añadido.

Además, ha mostrado preocupación por el efecto financiero, porque los escenarios de « alta incertidumbre geopolítica suelen aumentar la volatilidad en los mercados de materias primas, con subidas y bajadas difíciles de prever». España es un país deficitario e importador de cereales y de soja, colza o girasol.

tracking