El alza del gasóleo saca al campo a la calle

El precio del gasóleo agrícola ha alcanzado máximos desde febrero.
El campo español se prepara para volver a las calles ante el fuerte encarecimiento del combustible. Asaja, COAG y UPA han anunciado movilizaciones en todo el país para protestar por una subida del precio del gasóleo agrícola que consideran «inasumible» y reclamar a las administraciones una respuesta antes de que finalice este mes la ayuda destinada a su compra.
Las tres organizaciones agrarias avanzaron ayer que convocarán «de forma urgente» protestas en distintos puntos del territorio, cuyas fechas y lugares concretarán en los próximos días. El anuncio llega a menos de dos semanas de que, el 30 de septiembre, expire la actual ayuda al gasóleo agrícola sin que, según denuncian, exista «ni respuesta ni alternativa sobre la mesa».
«El campo no puede esperar más», sostienen las organizaciones, que advierten de que el incremento de los carburantes está llevando a las explotaciones a una situación límite. Según sus datos, el gasóleo agrícola alcanza ya los 1,649 euros por litro, lo que supone un aumento del 48 % respecto al mismo periodo del año pasado.
El encarecimiento se produce además en un momento especialmente sensible para las explotaciones agrarias, con las labores de siembra, la vendimia y la campaña del maíz en marcha y con la recogida de la aceituna a pocas semanas de comenzar. «El tractor no puede quedarse parado», recalcan las organizaciones.
A la escalada de los carburantes se suma el aumento del coste de los fertilizantes y de otros suministros. Asaja, COAG y UPA atribuyen esta evolución al contexto internacional generado por la guerra en Irán y, especialmente en los últimos meses, al encarecimiento de la energía y las materias primas, factores que, aseguran, han reducido la rentabilidad de los productores.
El último informe del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), correspondiente al 14 de septiembre, sitúa el precio medio ponderado del gasóleo B o agrícola en España en 1,464 euros por litro. Esta cotización es un 51,7 % superior a la registrada el 23 de febrero, antes del inicio de la guerra en Irán, cuando se situaba en 0,965 euros por litro. Además, supone un incremento del 4,2 % respecto al informe ministerial anterior.
El precio registrado el 14 de septiembre supera incluso el máximo alcanzado hasta entonces durante este periodo, que se había situado en 1,436 euros por litro el pasado 20 de marzo. La cotización presenta diferencias importantes según el tipo de estación de servicio: la media asciende a 1,620 euros en las gasolineras convencionales y se reduce hasta 1,425 euros en los surtidores de venta restringida gestionados por cooperativas agrarias.
Por provincias, las diferencias también son notables. El precio medio más bajo en las cooperativas agrarias se registró en Álava, con 1,269 euros por litro, mientras que el más elevado en las gasolineras convencionales correspondió a Guipúzcoa, con 1,820 euros.
Ante esta situación, las organizaciones agrarias han reclamado «respuestas inmediatas» a las administraciones y han llamado a todo el sector a secundar las movilizaciones. Su intención es mantener la presión hasta conseguir una solución que permita afrontar el incremento de los costes de producción.
El Gobierno, por su parte, mantiene abierto el análisis de posibles medidas. El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, señaló esta semana que el Ejecutivo continúa estudiando qué actuaciones adoptar ante la subida de los carburantes y que tomará una decisión «en las próximas semanas».
Planas vinculó esta evolución con la situación internacional y apuntó al impacto de los problemas registrados en el Mar Rojo y de los bloqueos en el estrecho de Ormuz. En paralelo, el vicepresidente del Gobierno y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, se reunirá el próximo lunes con representantes de la cadena agroalimentaria para analizar las consecuencias económicas del conflicto en Irán.
El encuentro contará con organizaciones de la industria alimentaria, del comercio de materias primas agrícolas y de fabricantes de fertilizantes.