Fósforo de aguas residuales como fertilizante para la agricultura
Endorse es un proyecto europeo que busca recuperar y valorizar sales de este elemento de zonas urbanas e industriales para transformarlo en nutriente

Un momento de la presentación de la iniciativa el pasado miércoles en Palencia.
La Estación Depuradora de Aguas Residuales (Edar) de Palencia participa en un proyecto europeo junto a otros socios de España, Francia y Portugal, para recuperar fósforo de aguas residuales y residuos orgánicos y transformarlo en fertilizantes que puedan usarse en agricultura.
El proyecto Endorse, coordinado por Cetaqua Galicia y con participación de la empresa Veolia y la Fundación Patrimonio Natural de Castilla y León, entre otras entidades, celebró este miércoles una jornada de trabajo en Palencia seguida de una visita a la estación depuradora, donde se desarrolla uno de los cuatro pilotos previstos por la iniciativa.
Se trata de una iniciativa europea del programa Interreg Sudoe que cuenta con 1,3 millones de euros de financiación de fondos Feder sobre un coste total de 1,74 millones y se desarrollará hasta mayo de 2028.
El coordinador de Endorse en Cetaqua, Hugo Quintana, ha explicado que Palencia fue escogida para instalar el piloto porque la depuradora ya funciona como una ecofactoría y acumula experiencia en proyectos de investigación que posteriormente se han incorporado a su funcionamiento.
Sales de fósforo
La iniciativa pretende recuperar las sales de fósforo presentes en las corrientes residuales mediante un sistema de «precipitación en cascada», que permite obtener de forma secuencial distintos tipos de sales en función de las necesidades del proceso. El objetivo posterior es comprobar su utilidad como fertilizantes y desarrollar un modelo que permita llevar esta tecnología más allá de la fase experimental.
«El fósforo dentro de una ecofactoría es un contaminante, pero fuera es una materia crítica», ha asegurado el coordinador de Endorse, ya que es un nutriente esencial para los cultivos y un recurso estratégico cuya disponibilidad depende actualmente en un 90 % de las importaciones.
Los primeros ensayos agrícolas se realizarán en los próximos meses, inicialmente con cultivos hortícolas como lechuga y tomate y, posteriormente, con cultivos extensivos como maíz y trigo en parcelas de Valladolid, Portugal y Francia. «No va a sustituir la totalidad de los fertilizantes, pero sí que puede haber una cantidad importante para recuperarse», ha señalado Quintana. El proyecto prevé analizar también la biodisponibilidad de los nutrientes, la seguridad de los productos recuperados y su adaptación.