Diario de León
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MIGUEL ÁNGEL NEPOMUCENO

C on el denominador común de la desfachatez y prepotencia y la disculpa de esa verdadera pero demasiado socorrida palabra «crisis», bajo cuyo paraguas tiene cabida todo tipo de desmanes en nombre de no sé qué intereses, lo cierto es que un contubernio (y no judeo-masónico) pero sí incompetente y torticero, está acabando sin piedad ni miramientos con todo lo que lleve la palabra música culta en León, dando cabida a una serie de actividades que bajo el nombre de musicales han desplazado o están desplazando lo que verdaderamente es Cultura con mayúsculas.

El Festival de Órgano, un clásico al que le falta la voz

El Festival de Órgano es un clásico entre los de su especie y de la música en León. Mantiene su hegemonía gracias al apoyo del pueblo. Los leoneses quieren el Festival y lo apoyan cada año con su asistencia, aunque más de uno de esos «dinamiter os de la cultura» hayan querido reducirlo al silencio por inanición. Naturalmente la calidad anual de sus propuestas mantiene cada nueva edición un muy alto nivel programático y una digna oferta de intérpretes que hacen de él lo que siempre ha sido: un referente cultural de primer orden.

Lo triste de su dilatada andadura de más de 26 años luchando contra tirios y troyanos es la ausencia de esa voz que le da nombre, el órgano, y la larga, bochornosa y castrante tomadura de pelo al que le están sometiendo todos los organismos y entidades privadas, ministerios y directores «inaémicos», que cada nuevo festival se apresuran a convocar ruedas de prensa para seguir vendiendo mentiras a ingenuos que se las tragan. Se anunció y se bombardeó desde todos los medios que el órgano se comenzaría a construir a finales del pasado año o a lo sumo a comienzos de éste; faltaban tres firmas, ahora ya no sé si faltan dos, o está ya todo firmado, pero lo cierto es que desde el Festival no ha llegado ningún comunicado de prensa anunciando su construcción. Naturalmente su director, Samuel Rubio, se encuentra entre la cruz y la pared, porque a no ser que comience a llamarles a todos mentirosos, con razón, lo único que le queda es encomendarse a Santa Cecilia para que le conceda más paciencia que al santo Job o ir adquiriendo, por colecta oficial, un tubo cada mes para ese instrumento que en nada tiene que envidiar a la «obra de El Escorial». Lo malo de todo esto es que la opinión pública ya no se cree nada de lo que salga de esas ruedas de prensa que cada año se anuncian a bombo y platillo al inicio del evento, lanzando albricias por el «inminente» nacimiento del instrumento tubular y, menos, las mentiras del ministro de turno, de las instituciones y de los sucesivos directores del INAEM que han ido dejando, sin ningún empacho sobre la mesa de negociaciones, su rosario de falacias envueltas en sonrisas, palmaditas en la espalda y toneladas de hipocresía. Estamos a finales del primer trimestre del 2010 y ese órgano no tiene ni medio pedal. Si como han dicho se necesitan de tres años a tres años y medio para concluirlo y colocarlo, la verdad es que «largo me lo fiáis» y, sencillamente, no me lo creo. Aquí, Santo Tomás tendría algo que decir, seguro-¦

Mientras tanto el Festival sigue su exitosa andadura, el pasado año con once conciertos en la capital y nueve en la provincia, con el apoyo, a regañadientes, institucional y privado. Comenzó el 18 de septiembre, en la Catedral leonesa con la actuación de uno de los más prestigiosos grupos barrocos del momento, «Il Suonar Parlante» con Vittorio Ghielmi, que marcó el zenit de la que está ya considerada como la etapa decisiva del Festival que culminará, en un plazo de tres años, con la construcción (ver para creer) del nuevo instrumento que tiene un presupuesto de 1.719.700 ¤. Dos de las grandes formaciones asiduas al Festival como la equilibrada Orquesta de Castilla y León y la Sinfónica de Galicia, o el grupo de Juan Carlos Asensio, el «Ishbilya Consort», el organista Zsigmond Szathmary o el mejor barroco inglés de la mano de Philip Pickett y su grupo, «The New London Consort», que trajeron a Purcell, Vivaldi y su Dixit Dominus RV, 595 , que recorrieron las catedrales de Zamora, Palencia, Valladolid y León, con un éxito merecido. Ediciones del Cuaderno para el órgano de Santa Marina, o la prolongación del festival en Villafranca del Bierzo con su preámbulo en el Curso de Composición, configuran una edición marcada por la continuidad.

El auditorio, el «buque insignia» varado

¿Y qué podemos decir de la programación que este año se ha presentado para el Auditorio, ese «buque insignia» de nuestra música, como lo bautizó en sus primerizos días de mandato nuestro alcalde, cuando solía pasar por el centro? Pues nada, sólo que el suntuoso velero lo han convertido, entre unos y otros, en estos ocho años escasos de vida, en «buque fantasma» de la música clásica y además en velero varado en las hirsutas arenas de la indiferencia, a la espera de que alguien con visión de futuro y amor por la música y la cultura, lo rescate para hacer de él el modelo de lo que debe de ser una madura gestión. Lo peor que podría ocurrir es hacer caso a esos «dinamiteros de la cultura» que pululan por los despachos del consistorio y que, como ha manifestado recientemente uno de ellos, «hay que reducir las actuaciones del Auditorio a cuatro o cinco al año y que no cuesten, porque la música lo único que nos da es quebraderos de cabeza y gastos inútiles». Olvidando que los pueblos recuerdan a sus mandatarios por su legado a la sociedad y no por su retrógrada incultura. De este modo, lo que podía haber sido una programación digna, equilibrada y atractiva quedó convertida en un retal sin visos de mejora ya que de no ser por las ayudas externas la sequía habría sido aún mayor. Los Festivales de Órgano, Música Española, las Músicas Históricas y los Cursos, clases y conciertos de Eutherpe mantienen a duras penas el nivel musical leonés, en un año reinal, ahíto de conmemoraciones donde la música pasa a ocupar los desperdicios de esos infaustos fastos.

Afortunadamente la dirección del Auditorio consiguió a última hora salvar a duras penas los muebles con una programación lo más acomodaticia posible, especialmente a lo que a orquestas se refiere, con cinco formaciones en total, una de las cuales plegó ya velas y no se presentó en León, procedentes del norte de Europa como la de Estocolmo, Helsinki, junto a la de Praga, Cámara de Viena y la de Castilla y León. La lírica, con cuatro óperas que se han quedado en tres y otras tantas zarzuelas sacian el gusanillo de la música como espectáculo total, y un estreno en León como fue El Holandés Errante de Wagner con la compañía de la Ópera de Varsovia, que si no levantó pasiones sí tuvo un conato de calidad que quedó deslucido por el impresentable corte de 20 minutos que aplicaron a la obra, en lo que se ha convertido en uno de los hechos más bochornosos de los perpetrados por esa compañía que, en general, siempre ha mantenido la calidad y el nivel. Regresaron al día siguiente con el Eugenio Oneguin , esta vez íntegra y muy digna. El «género chico» como apoyo de este miniciclo se anuncia con La del Soto del Parral, Los Claveles, Agua azucarillos y aguardiente y La Parranda , para concluir con una dudosa Canción de la Tierra de Mahler. El resto de la programación ya lo hemos señalado arriba: gracias a la colaboración que la Fundación Eutherpe ha prestado al centro con seis conciertos, además de Curso de Dirección de orquesta y piano. entre los que cabe destacar a la pianista Sofía Melikian, al joven ruso Andrei Yarosinsky, junto a los españoles, Ángel Sanzo, el Dúo Moreno Gistain, el valenciano Josu de Solau y el Trío Vanguardia, solistas del Palau de Valencia, lograra el Auditorio cerrar una programación para tiempos de «crisis», por llamarlo de alguna manera.

Las Músicas Históricas y la toma dura de pelo a los abonados

Lo que se anunciaba como algo que iba a revolucionar el estatus de la música en León con la creación, en el cada día más deteriorado teatro Emperador, del centro Nacional de las Artes Escénicas y Músicas Históricas (CAEMHIS), con la finalidad de estudiar, preparar y difundir las obras de nuestro patrimonio musical de los siglos XVI al XVIII de España y los reinos de ultramar, para lo cual se celebró en el Hostal el I Foro Multisectorial del que, aparte de la sustitución del entonces director del Inaem, Juan Carlos Marset, no se sacó nada en limpio porque cada uno de los allí reunidos iba a vender su negocio, al día de hoy y tras el cambio y toma de posesión de ministra y nuevo director del Inaem en la persona del leonés Félix Palomero, con reunión privada incluida, lo cierto es que todo está como hace dos años, sin que las obras del teatro comiencen, y pocos, por no decir ninguno, podrá decir a ciencia cierta de qué se trata. Al día de hoy todo es un enigma. No existe organigrama, no hay constancia de que las obras de rehabilitación comiencen en el plazo que la ministra anunció en octubre, que sería a primeros de año, no existe programa conocido para la próxima temporada, ni se sabe qué áreas albergará el teatro. Sólo que no habrá orquesta, ni coro, ni sello discográfico propio. Lo contrario a lo que se había dicho en un principio. Y que el centro, además de utilizarse para lo que estaba previsto, albergará otras actividades como teatro, o música de otro tipo, etc. Pero entonces, ¿en qué quedamos?, ¿va a ser un centro Nacional de estudio y programación o un albergue de músicas e instrumentos históricos?, ¿cómo se va a gestionar?, ¿qué poso cultural va a generar en León un centro que es una entelequia hasta ahora? ¿Cada día tendrá una orquesta y un coro diferentes?, ¿dónde quedó esa escuela de músicos, de escenógrafos, de artistas en general, que se iba a formar en León? Sólo propuestas, y un Foro, que no sirvió para nada y por si fuera poco ante la escasa asistencia de abonados y aficionados a los conciertos, pese al obsequio de entradas en centros oficiales, ni aún así se consiguió llenar el Auditorio ante el nerviosismo de la concejala de Cultura que, ante los numerosos aficionados que habían pasado por taquilla para abonar su localidad, dio orden de regalar tacos de entradas para ver si así conseguía llenar el centro, especialmente cuando actuaba la señora del presidente del gobierno. Una vergüenza, una afrenta para los aficionados que habían pagado religiosamente su entrada y un dislate general en la gestión, que es lo que realmente percibe el ciudadano de a pie.

El Ciclo de las Músicas Históricas ya concluyó, con nueve conciertos que se inscriben dentro de la Música en tiempo de la expulsión de los Moriscos con grupos tan señeros como La Folía, quien ofreció ya un soberbio inicio de programa, La Colombina, Lachrimae Consort, Eduardo Paniagua, Capella de Ministres, José Miguel Moreno, Ensamble Lucidarium, Coro de Niños Ciudad de León, Ensemble Inegal. Pobreza en los repertorios, que no ofrecieron más que música repetitiva, ya que hemos podido escuchar canciones como Las Morillas de Jaén , o El Moro de Granada , o Paseábase el rey Moro en siete versiones diferentes en lo que es una demostración de que de esa época musical de España, o se trabaja a fondo o sólo es tirar de las mismas partituras con diferentes ritmos. Una pena y una suerte de secretismo que es el que sigue imperando en torno a este proyecto, por más que sus dirigentes e ideólogos se esfuercen en querer vendernos lo contrario.

La Fundación Eutherpe, generadora de cultura

Ante el apabullante despliegue programático que para este 2010 ha presentado la Fundación leonesa Eutherpe para su sede oficial de León y su delegación de Valencia, habría que echar un vistazo a lo que dejó ya en este último año y reflexionar sobre la filosofía que desde siempre ha caracterizado a la Fundación que dirige Margarita Morais. El apoyo a los jóvenes a base de cursos, clases magistrales, encuentros y conciertos, arrojan anualmente una cifra de doscientas actuaciones, que este año se han hecho extensivas al Auditorio con el fin de que la programación del primer espacio musical leonés no quedara sin apenas contenido porque los dineros del Ayuntamiento no daban para más, o al menos no se destinó la cuantía necesaria para presentar una programación acorde con lo que representa. Y es que, gracias a la prestigiosa Fundación, un año que se anunciaba nefasto para la música ha podido salvar los muebles y ofrecer una fascinante programación que ya se ha convertido en histórica por el alto nivel de sus intérpretes, de sus maestros, alumnos y eventos en los que participa. Una programación que va desde la ópera a la música sinfónica, camerística, vocal, con Cursos, Encuentros, Clases Magistrales, que no sólo incrementan la actividad del Auditorio Ciudad de León sino que se expande hacia otras ciudades como Valencia, donde Eutherpe cuenta con una activa delegación que a lo largo del año programa importantes conciertos en la sala Alfonso el Magnánimo cedida generosamente por la Diputación de esa ciudad.

Y como el principal objetivo de esta Fundación quedó dicho que eran los jóvenes y su proyección nacional e internacional, su presidenta, Margarita Morais, les invita, a lo largo del curso, a su sala de audiciones para que ofrezcan su arte al público con cerca de dos centenares de conciertos que se desarrollan tanto en el auditorio de Caja España dentro del ciclo Músicos del Mundo que generosamente patrocina dicha entidad, como en la sala de audiciones de la Fundación en el Colegio del Sagrado Corazón.

Así, el primero de los conciertos de este nuevo año y con el que se inauguró el Curso 2010, corrió a cargo de uno de los pianistas más prestigiosos del momento y más vinculados con Eutherpe, como es el joven maestro ruso de 23 años Andrey Yarosinsky. El pasado 12 de enero, en el Auditorio Ciudad de León ofreció un programa de campanillas con la Sonata 26 de Beethoven, Brahms, 4 pièces F. Liszt, Hungarian Rhapsod y 2, S. Rachmaninov, 8 preludes y M. Balakirev Oriental fantasy for piano «Islamey» . Que obtuvo, además de un lleno absoluto para aplaudir a este joven genio, la calidad de uno de los mejores conciertos del pasado año, con un pianista que es una de las mejores bazas de Eutherpe a la hora de presentar credenciales de la labor que esta asociación viene realizando en León durante más de 25 años a favor de todos los aspectos de la música, tanto docentes como interpretativos.

Grandes Maestros y orquestas en León

Y continuando con las actividades de esa Fundación modélica para la música, del 6 al 11 de abril el Hostal de San Marcos acogió el segundo Encuentro Internacional de pianistas «Reino de León», bajo la dirección del pianista leonés Joaquín Soriano, una de nuestras glorias internacionales desde hace más de cincuenta años, al que acompañarán el maestro Jacques Rouvier, que este año estarán acompañados por otra gloria del teclado mundial como es el maestro italiano Sergio Perticaroli, Tras este curso inaugural que tuvo lugar en los meses de abril a mayo, una vez más nos visitó la exquisita pianista y docente, catedrática del Conservatorio de Madrid, Ana Guijarro, que impartió Master Classes en Eutherpe así como en el «Auditorio Ciudad de León» al siempre numeroso grupo de alumnos de diferentes países. Y como cada año desde hace siete, las Clases Magistrales para jóvenes pianistas, directores y jóvenes orquestas, corrió a cargo de su creador, el maestro Bruno Aprea y del maestro Horacio Gutiérrez que este año será sustituido por el leonés Joaquín Soriano, quienes, acompañados por la Joven Orquesta Nacional de España (JONDE), ofrecieron un Encuentro al más alto nivel interpretativo, con seis directores, ocho pianistas seleccionados entre medio centenar que llenaron diariamente durante la primera semana del mes de julio la sala sinfónica del Auditorio. Este año a la JONDE la sustituirá la Orquesta Sinfónica Joven de Galicia que debuta en León en este acontecimiento, en uno de los cursos más prestigioso y único en el mundo, el de dirección de orquesta y piano. Eso será del 2 al 10 de septiembre en el Auditorio. Y en este festín musical no podía faltar la lírica que, de la mano de la más grande mezzosoprano que ha tenido España, Teresa Berganza, ha programado la Fundación para este curso 2009-2010 con la puesta en escena en el Auditorio leonés los días 14 y 16 de octubre de la ópera de Mozart Cosí fan tutte con la orquesta del Conservatorio Superior de Salamanca, en una colaboración con la Consejería de Educación y de la Fundación ARCYL, bajo la dirección del maestro Alexis Soriano, hijo del pianista leonés, y de Pierre Thiron-“Vallet, en la dirección escénica, con el coro Ángel Barja. Una primicia a la que estaremos atentos desde este suplemento.

Auge de la Música Española

El Festival de Música Española mantuvo su calidad y programación en este año bajo mínimos con diez conciertos en León, dos en la provincia en esta 22 edición que comenzó el 12 de junio en el Auditorio con una exposición dedicada a Manuel de Falla en París, mientras que el Festival conmemoró el centenario de Albéniz. La compañía de Mayte Bajo abrió el Festival con un recorrido por la danza española, a la que siguió un excelente concierto del pianista Iván Martín con la Orquesta de Castilla y León, en el que fue lo mejor, a nuestro parecer, de esta edición. Iván es un pianista con unos asombrosos recursos estilísticos, un fraseo ponderado y comunicativo que utiliza el pedal con mesura para obtener unos sonidos redondos sin caer en el amaneramiento ni la afectación, con la orquesta comunitaria consiguió una comunicatividad muy cercana en esa Rapsodia Española de Albéniz. No es la primera vez que nos visita y siempre con un nivel excelente.

El Novalis Quartett de Munich y la Orquesta Ibérica nos brindaron sus versiones del Cuarteto Cromático y la Pequeña Suite de Evaristo Fernández Blanco. La Ibérica también nos presentó en el concierto de clausura las Canciones para orquesta de cuerda de Ángel Barja. El Dúo Orpheo puso música a una selección de Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer así como los Poemas de la Marquesa de Bolaños, escuchados por vez primera en transcripción para guitarra de Jacinto Sánchez y arropado por la hermosa voz de la soprano Mª Eugenia Boix. La Tribuna de Jóvenes Intérpretes se dedicó en esta edición al Ensemble de Percusión de la Joven Orquesta de Euskadi, bajo la dirección de Javier Alonso Sota. La música contemporánea corrió a cargo del Premio Nacional de Música en la modalidad de Composición: el guitarrista y compositor David del Puerto, que formó el «Dúo Rejoice!» con el acordeonista y el bandoneonista Ángel Luis Castaño. Una equilibrada edición.

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