Diario de León

Ojos de infancia, gestas de maquis

EL LECTOR DE JULIO VERNEAlmudena GrandesTusquets Editores, Barcelona, 2012. 418 páginas.

Publicado por
nicolás miñambres
León

Creado:

Actualizado:

Con sensibles diferencias respecto a la primera entrega de Episodios de una guerra interminable, Almudena Grandes presenta una imagen de la España rural en tres años de la posguerra: 1947, 48 y 1949, completados con una especie de epílogo, Esto es una guerra y no se va a acabar nunca, lejano en el tiempo.

La particularidad de esta novela se comprueba en dos aspectos esenciales: lo reducido del espacio, el pueblo jienense de Fuensanta de Martos, y la perspectiva literaria: El lector de Julio Verne es Nino, El Canijo, hijo de un guardia civil. Sus nueve años al comienzo de la novela y su condición de narrador explican la interpretación infantil de la realidad. Nino presenta una personalidad especial: nunca será guardia civil y asistirá a clases de mecanografía. El asfixiante mundo del cuartel queda aliviado por tres elementos esenciales: las narraciones del mundo de los maquis (personificado en la condición mítica de Cencerro), las relaciones personales con Pepe el Portugués y el trato con las mujeres de Cortijo de las Rubias, especialmente con doña Elena, su profesora, y Elenita, su nieta. El mundo de los maquis es el trasfondo de las zozobras de la posguerra y el sueño de los habitantes del pueblo, incluido el de Nino.

Nino tendrá dos orientadores en su vida, Pepe el Portugués y doña Adela. El primero es un tipo solitario, romántico, de quien nadie sabe nada desde su llegada al pueblo. Vive aislado y es un modelo excelso para Nino, de ahí que no tenga mucho sentido el tono desgarrado con que Pepe le cuenta su aventura erótica, ni el consejo rotundo: «A las mujeres siempre hay que decirles que no, Nino. Hay que negarlo todo...» (página 229). Doña Adela, una mujer liberal, es otra referencia en lo humano y, especialmente, en lo bibliográfico. Dueña de una gran biblioteca, Nino enriquecerá en ella su formación personal. Próxima a doña Elena, su nieta Elenita se convierte en el amor infantil de Nino, motivo que provoca alguna situación poco creíble.

El capítulo IV supone una extensa cesura cronológica. Nino vive en Granada, ha estado en la cárcel, se casa con Maribel...y en 1977 ve en la televisión «imágenes de la salida de los últimos de Carabanchel». Entre ellos está Pepe el Portugués, con quien se pone en contacto. Es la recuperación del afecto y de los ideales del pasado. Se cierra así una novela de lectura atractiva, con una visión infantil que capta con sensibilidad la dura vida de la posguerra, aunque no falten ciertos anacronismos, como «tomar una caña»... en un pueblo de 1947. Es algo que afea una obra en la que abundan pasajes literarios espléndidos, sobre todo por el contraste entre la visión infantil de Nino en su aprendizaje humano a través de los libros y las gestas de los maquis, símbolo preciso de la rebeldía y la libertad. Gestas que son testimonio de una excelente documentación histórica.

tracking