Diario de León

poesía

Tan perdido de ti que al fin te encuentras

LAS IDENTIDADES Felipe Benítez Reyes Visor (Palabra de honor), Madrid, 2012. 120 páginas.

Publicado por
jOSÉ ENRIQUE MARTÍNEZ
León

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Uno de los poemas de Las identidades, de Felipe Benítez Reyes, alude al reflejo de nuestra imagen en el espejo como representación y falsa identidad: «No eres tú, en tus derivas». Son las derivas o los requiveques del tiempo. Si hay dos características que atañen a la poesía de Benítez Reyes, esas son el marchamo reflexivo y la impregnación temporal. El tempus fugit se convierte en su poesía toda en el tópico por excelencia sobre el que medita, cavila y divaga sin cansancio. En el caso de su último libro, Las identidades, lo temporal empapa dos motivos convergentes: las apariencias y la identidad. «Somos qué» se pregunta el poeta. El espejo no refleja la verdad, sino la apariencia, como apariencias son las verdades del mago o las aventuras de los sueños. Hay más vetas en el poemario, pero el título nos lleva a explorar la principal.

Qué somos es una pregunta que de uno u otro modo alienta en esta poesía. Algunas veces recibe respuesta, aunque sea metafórica: «jinetes detenidos en un bosque sin dueño». Somos fluencia, tiempo, tránsito, memoria, una memoria inestable y acaso confundidora: «Harás de tu memoria un laberinto / si decides buscarte en tu memoria».

La memoria que reconstruye un pasado, lo inventa sin remedio, configura lo que uno no fue en lo que fue y traza, al fin, «la leyenda de un extraño». Pero no todo es extrañeza. En el poema Las identidades , que da título al poemario, se afirma que hay una raíz que permanece a pesar del cambio, un temblor, algo «que da identidad a tus extraños» y que puede concluir: «Tan perdido de ti que al fin te encuentras».

Pero en la mayoría de los poemas, el posible encuentro con uno mismo en la memoria no conduce sino al vacío, palabra recurrente en el poemario. Es el vacío existencial en el que coloca el poeta su pensamiento, un vacío que puede tener su correlato paradójico en la fuente seca, verdadera «lección del vacío».

Por todo el poemario circula la idea de la vida sin sentido, en desnudez que el hombre quiere vestir con espejismos, con abstracciones y supersticiones o con la invención de un dios como sustituto del vacío o de la irrealidad y como amparo de la orfandad vital.

Nadie discute el dominio técnico del poeta gaditano de Rota. Es una poesía bien modelada, escrita con brillante, perfecta de ejecución y rico albergue de todo tipo de figuras retóricas. Por qué no nos toca emotivamente es otro de los misterios de la poesía.

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