El rescate de Zamacois
cortesanas, bohemios, asesinos y fantasmas Eduardo Zamacois Prólogo de Gonzalo Santonja. Editorial. Obra Fundamental. Fundación Santander
La invención del El cuento semanal que con sus enormes tiradas profesionalizó a escritores como Baroja, Valle-Inclán o Unamuno en los albores del siglo XX, fue solo una de las innovaciones de Eduardo Zamacois, gran, olvidado y prolífico autor que conoce, por fin, un «necesario y justo rescate», según el catedrático de Literatura Gonzalo Santonja. Cortesanas, bohemios, asesinos y fantasmas es un repaso a lo esencial de la obra y a la figura de Zamacois, un pionero a caballo entre la generación del 98 y el 14. Con un registro múltiple de lo social a lo fantástico, pero encasillado en la novela galante, fue uno de los narradores, periodistas, memorialistas, cineastas y conferenciantes más originales de su época. El volumen, que acrecienta la colección Obra fundamental de la Fundación Santander, rescata a «un auténtico visionario de las letras y el periodismo» según Gonzalo Santonja, prologuista y antólogo del libro. Con más de 130 títulos publicados Zamacois murió a los 98 años en el exilio argentino, «después de una vida pródiga en aventuras personales y literarias en la que competía por exhalar el último aliento con Azorín y quien ganó la apuesta».
Republicano liberal sin adscripción política ni partido, de veleidades anarcoides «fue un español del éxodo, pero nunca del llanto». «Jamás lamentó su vida peregrina, la de un exilado hiperactivo que vivió siempre de lo que escribía y que solo con 70 años, cuando los demás se jubilan, accedió al estatus de funcionario en Argentina». «Narrador de lo misterioso y lo recóndito» según Santonja, también fue pionero en la ficción testimonial. «Enemigo de inventar, como decía, se hizo encarcelar como un preso más para escribir su novela carcelaria Los vivos muertos, presenció las ejecuciones de los asaltantes al expreso de Andalucía en 1923 y dejó de comer una temporada para experimentar el hambre de los desheredados». «Siempre escribió sobre personajes populares de clases medias y gentes humildes» acota Santonja. Inventor de la novela de quiosco, se sacó del magín El cuento semanal , todo un fenómeno con tiradas de hasta 60.000 ejemplares.