La transparencia de la poesía

l. La editorial mexicana Atrasalante publica el primer poemario de Rafael Saravia en tierras aztecas. en una simple servilleta, juan gelman escribió, dos años atrás, unos versos que fueron el comienzo del viaje literario que ha consagrado al leonés rafael saravia en méxico. este artículo es la historia de ese viaje, cuyos primeros pasos se han titulado ‘Obertura consiliaria’

Juan Gelman y Rafael Saravia en la residencia del primero en México

León

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Él hizo esos versos que te pasé y yo lo continué. Fue una propuesta suya. Ocurrió en La Rioja, él me dijo que le había gustado mi libro, Llorar lo alegre, y me preguntó qué estaba escribiendo entonces. Yo le dije que estaba con un poemario pero que estaba escribiendo muy poco ultimamente. Y él me dijo que eso teníamos que solucionarlo inmediatamente. Acto seguido sacó un boligrafo y me dijo: te dejo la mitad de un poema, antes de la cena me lo has de entregar acabado...

Los protagonistas de esta historia son Juan Gelman y Rafael Saravia y fue a partir de este poema, titulado Obertura Consiliaria , compartido como el escritor leonés comenzó un viaje poético a México de que puede que no regrese ya. Porque nunca regresamos de los viajes porque nunca volvemos a ser los mismos cuando regresamos. Pero, ahora al menos, ha vuelto a León, después de presentar una antología de su obra que dedicó al premio Cervantes, su padrino en el país de Octavio Paz. La obra, que recoge unos ochenta poemas entre los ya publicados en España y los inéditos, fue una propuesta que le hizo Gelman cuando lo acogió en su casa durante la última estancia de Saravia en México. Es por ello que el libro, que publica la editorial mexicana Atrasalante, lleva por título La transparencia de las cerraduras, aquel verso... «Para que este libro naciese fueron necesarias las confluencias de azar, amistad y buena lectura», destaca Saravia, que añade que la obra compila un tránsito vital ligado a lo poético, a su cadencia personal en torno a la palabra poema. «En este libro se conforma mi primera experiencia poética seria. Recorre una década larga de textos. Prácticamente es una antología de mi obra anterior a Carta Blanca , donde realmente se conforma otra manera de pulsión más actual».

Así que Rafael Saravia comenzó una sumergirse en sus propias palabras, comenzó a indagar los sonidos por los que había transitado en su particular nostós poético «para ver qué calado emocional y formal encontraba en ellos, si me sentía avergonzado o no de ellos con el paso del tiempo». No tuvo que sopesar demasiado porque Juan Gelman lo tenía claro por él. Fue el veterano escritor quien le enseñó a leer los poemas con una nueva voz y le empujó así a emprender la andadura de publicación de este volumen. «Por eso esperé lo necesario para que un proyecto editorial apostase por esta reunión de textos, esta vez corregidos y disminuidos, seleccionados algunos para el leteo y sus avernos», dice.

Al editor, Iván Trejo, le conoció por causalidad, como suele conocerse a las personas que al final acaban desajustando la brújula de la vida. Fue en la Alíanza Francesa, en pleno apogeo de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, en el 2012. «Poco después supe que Gelman le había hecho llegar mis tres libros y le sugería que los leyese. Ahí comenzó la posibilidad de este libro», sostiene houellebecquiano.

No fue dicho y hecho. Sufrió bastantes modificaciones, «no fue juntar mis tres libros y ya está». Sobre todo vivió una limpieza natural en las formas y en el contenido. Se depuraron ciertos textos, otros se eliminaron... «labor noble del editor que nos cuida de nosotros mismos»... Así surgió a la vez la editorial Atrasalante (nombre que recibe de uno de los títulos de Juan Gelman). Por eso, el primer título de la colección de poesía no podía ser otro que el comienzo: el primer libro de Juan Gelman, Violines y otras cuestiones.

El segundo título, ya saben, La transparencia de las cerraduras , ese oximoron raro y bello cuyo primer poema muestra que en poesía también se puede tocar a cuatro manos.

La presentación de su libro se realizó en octubre, en ciudades como Chiapas, Puebla, Zacatecas, Guadalajara o Monterrey para acabar en México DF. Para la gira, Saravia contó con el apoyo de diversas instituciones mexicanas y una española, la Fundación Cepa de León.

Destaca Saravia que la acogida en Chiapas fue espléndida. «Fue emocionante ver la respuesta de los ciudadanos para con la poesía y el gran elenco de escritores con los que hice amistad, gente de la talla de Elmer Mendoza, José Mariano Leiva o Eduardo Parra. Allí desarollé una conferencia sobre la obra de Juan Gelman para la Universidad y se presentó por vez primera el libro».

De allí viajó a Puebla, donde le esperaba el Festival de la Lectura y la Poesía, con autores como Laura Martínez Belli o el coordinador del festival, el escritor Jaime Mesa. «También allí el orgullo patrio surgió al coincidir con Gonzalo Escarpa, escritor y gestor cultural español que trabaja desde hace un tiempo allí», destaca Saravia.

Guadalajara fue su siguiente parada. Ciudad ligada a la literatura por su gran feria del libro internacional, el resto del año demuestra que no hay porqué desvincularse de su poder literario. «Allí se presentó mi libro gracias al buen hacer de Claudia Barreda, y tuve el placer de conocer la magnífica propuesta de Miguel ASA Por favor, lean poesía que ya va girando por todo el mundo con sus calcas y acciones urbanas».

Zatatecas, Monterrey, San Luis Río Colorado y, por fin, DF. «Allí pude ver a Mara la Madrid y compartir este libro que nació de la complicidad y el abrigo de amistad que ella y Gelman me propiciaron»: «La neblina que tapa la torre se ve/ La cerradura abierta,/sus animales transparentes,/sus candados sin razón./Anidan las cartas/Blanquean las manos impacientes/las tripas consagradas a lo oscuro/Sin estrépito/Piedra y estertor/El escozor se ha vuelto festejo.

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