Diario de León

La munición literaria del gobernante

Lo que leemos ‘manipula’ nuestra forma de pensar de manera determinante. El Filandón ofrece a sus lectores la oportunidad de conocer qué autores y qué obras han influido en la forja vital de los políticos leoneses. Porque somos lo que leemos

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CRISTINA FANJUL | LEÓN
León

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Vladimir Putin confiesa que los libros que le marcaron fueron La justificación del bien, de Vladimir Soloviov, Crimen y Castigo, de Dostoyevski y Masa y poder, de Elías Canetti, mientras que la cabecera literaria de Obama está liderada por Una guerra mejor, de Lewis Sorely, Moby Dick, de Melville, y Lecciones en el desastre, de Gordon Goldstein. Si como dice el clásico, lo que pensamos moldea nuestro comportamiento, nuestro comportamiento moldea nuestros actos y nuestros actos moldean nuestra vida, la mejor manera de intuir las ‘maniobras vitales’ de los demás es conocer los secretos de sus bibliotecas.

Puede, por ejemplo, que el secretario provincial del PSOE, Tino Rodríguez, sea un poco como Florentino Ariza, el personaje entregado de por vida al amor que alumbró la genialidad de García Márquez: «Aparte de la bonita historia de amor, me impactó la tenacidad, constancia y capacidad de superación que encarna el protagonista, capaz de luchar y no rendirse durante medio siglo por su sueño, hasta que finalmente lo consigue. Una máxima que, tras la lectura del libro, ha guiado gran parte de los pasos y decisiones que he adoptado en el ámbito personal y profesional». Su escritor, ese al que recurrimos siempre que no queremos equivocarnos, es Miguel Delibes. «Le conocí siendo niño en San Emiliano, mi pueblo. Mantenía una buena relación con nuestra vecina, Doña Juanita, que era la farmacéutica del pueblo. El recuerdo que tengo de Delibes desde aquella niñez es el de un hombre muy alto, casi como el ciprés que da nombre al título de uno de los libros que ocupa una parte muy especial de mi biblioteca. Junto a La Sombra del ciprés es alargada, guardo con cariño El Camino, Los Santos Inocentes, Diario de un cazador o El Hereje».

El alcalde, Antonio Silván, desvela que una de las lecturas que más le han impactado ha sido El día del Chacal, de Frederick Forsyth, la trama del terrorista de la OAS que intentó acabar con la vida de Charles de Gaulle. «Lo releo en múltiples ocasiones desde chaval», destaca el primer edil. Su lectura actual se desenvuelve entre las páginas de La Dama Azul, de Javier Sierra, un viaje en el tiempo que habla de la posibilidad de la bilocación en la figura de Sor María Jesús de Ágreda. El alcalde destaca que entre las lecturas predilectas se cuentan la historia y novela negra. «Me gustan las novelas históricas y especialmente las biografías, como la de Winston Churchill y tengo ahí pendiente Los Discursos de Kennedy traducidos por Salvador Rus», revela.

El presidente de la Diputación, Juan Martínez Majo, elige La Colmena, el collage social de los cincuenta que Camilo José Cela construyó de manera magistral, como su libro de cabecera. «Era, por así decirlo, como mirarse a un espejo de cómo era la vida de la época, del Madrid de posguerra. Y años más tarde lo he vuelto a coger y hacer alguna relectura posterior», asegura. El libro que tiene entre manos ahora es Final de Partida, de Ana Romero. «Recoge la última etapa del reinado de Juan Carlos I, una figura que ha sido imprescindible en la historia reciente de España y un personaje que me atrae porque no podríamos entender nuestra realidad actual sin conocer su vida», explica. Y elige Palabras Mayores, de Emilio Gancedo, que tiene pendiente, para hacerse la foto.

Por su parte, Santiago Ordóñez, coordinador provincial de IU, elige Estrategia y Táctica, de Sinesio Baudilio García Fernández: «Escrito en plena transición, en pleno proceso de cambio: mantiene una vigencia que asusta. Se nota que un veterano, que participó en la guerra civil, ha tenido tiempo para analizar su tiempo. Recorre todas las opciones posibles en aquel momento, desde la ruptura democrática hasta las reformas menos ambiciosas pero sobre todo apela a la sensatez de los grupos que quieren cambios reales para que se unan, analicen juntos y eleven su propuesta de modelo de estado huyendo de prejuicios, pensando en el bienestar de la gente como único objetivo, en la democracia como concepto de participación y con una base que asusta por su vigencia y actualidad». Cada uno que saque sus propias conclusiones.

El líder de Podemos en Castilla y Léon, Pablo Fernández, elige los ‘episodios personales’ de Marcel Proust, En busca del tiempo perdido, como la obra primordial de su biblioteca. «Es la obra que todo amante de la lectura y de la escritura debería de tener en su mesita de noche». Como autor, se decanta por Fiodor Dostoyevski, por «la insuperable descripción psicológica que hace de los personajes». Este verano, su tiempo lo ha dedicado a la lectura de Seda, de Alessandro Baricco y a releer Moby Dick de Herman Melville, «una obra que había leído de niño y que me apetecía volver a degustar con la óptica distinta que da la edad. Otra obra maestra indiscutible».

La concejala de Ciudadanos, Gemma Villarroel, destaca entre sus lecturas favoritas Los renglones torcidos de Dios, de Torcuato Luca de Tena, la obra sobre la delgada línea que separa la cordura de la locura y sobre la victoria intelectual de alguien defenestrado de antemano... «Me encanta la historia, la intriga e incertidumbre que se da durante todo el libro hasta el desenlace que es impresionante, me lo he leído un par de veces», explica la edil, que añade entre sus lecturas favoritas Luna de lobos, de Julio Llamazares y las novelas de Carlos Ruíz Zafón, como El príncipe de la niebla, La sombra del viento o El palacio de la medianoche.

Luis Mariano Santos Reyero destaca que en su época universitaria, comenzó a leer fundamentalmente libros de filosofía política, sociología y de economía política, como La Rebelión de las masas, de Ortega y Gasset, libros y ensayos de John Locke o Karl Marx. «Fue una etapa de mi vida donde confluía la lectura como una parte formativa, más que como un habito de entretenimiento y donde el espíritu de la misma era más la adquisición de conocimientos que otra cuestión», destaca. Entre sus libros actuales destaca No confíes en Peter Pan de John Verdon, «intriga y suspense de un detective retirado que cuenta ya con otros tres libros anteriores que también devoré y a los que acabé enganchado: Sé lo que estás pensando, No abras los ojos y Deja en paz al diablo».

El último libro que ha leído el secretario local del PSOE y concejal en el Ayuntamiento de León, José Antonio Diez, es El País que Seremos, una reflexión de Ramón Jáuregui sobre Euskadi. Ahora se encuentra enfrascado en la lectura de El minotauro global, de Yanis Varoufakis. Al preguntarle por su fetiche se decanta por Julio Llamazares, de quien destaca su calidad y la diversidad de su obra. «Coincidí con él en la última feria del Libro de León y creo que Distintas formas de mirar el agua, lo último de Julio, y Los cuatro palos del tiempo, de David Rubio, son muy recomendables». Como lectura para tener siempre presente elige dos: Asesinaron la democracia, de Carlos J. Domínguez sobre la vida del alcalde Miguel Castaño y Los últimos españoles de Mauthausen.

José Antonio Diez, Celestino Rodríguez y Juan Martínez Majo en la librería Alejandría. FOTO: SECUNDINO PÉREZ

Antonio Silván, alcalde de León

Gemma Villarroel y Santiago Ordóñez

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