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La tercera España
UNO DE LOS CENTENARIOS DE ESCRITORES QUE VIENEN AL RESCATE ESTE AÑO ES EL DE LUIS ROMERO (1916-2009), NOVELISTA AUDAZ EN LA NORIA (1952), QUE DESPUÉS DE GANAR EL NADAL Y EL PLANETA, CULMINÓ SU ANDADURA RECONSTRUYENDO EL INTRINCADO MOSAICO DE LA GUERRA CIVIL. CON UNA MIRADA LIMPIA Y DEUDORA DEL MENSAJE ENVIADO POR ALBERT CAMUS A LOS JÓVENES ESCRITORES ESPAÑOLES EN 1959. . divergente
El novelista Luis Romero
A l cumplirse los 20 años del inicio de la contienda civil, el hijo de la menorquina Catalina Sintes Cardona, que había ganado el Premio Nobel de Literatura en 1957, escribió un mensaje a sus jóvenes colegas españoles recordándoles que el 19 de julio de 1936 había empezado en España la segunda guerra mundial, un conflicto concluido en todas partes, salvo en nuestro país. Entre sus apelaciones de conciencia, va desgranando la injusticia de prescindir de la libertad en España, para concluir: «Ninguna Europa, ninguna cultura será libre si se erige sobre la servidumbre del pueblo español. Y si se erige sobre esta servidumbre, se hará contra nosotros», recalcaba Camus. Luis Romero fue perito mercantil y empleado de seguros, hasta que el premio Nadal le permitió vivir dedicado en exclusiva a la literatura. Con 25 años se embarcó en la División Azul, una experiencia que recoge en Tudá (1957), un mosaico de relatos que van mostrando reflexiones y soliloquios de los divisionarios, a menudo con la carga poética que desprende una experiencia distante en tiempo y espacio. En 1950, después de publicar Cuerda tensa, un primer libro de poesía, marchó por París y Buenos Aires, donde escribió La noria, galardonada con el premio Nadal de 1951. En aquella convocatoria, quedó relegada como finalista (por resultado de 5 a 1) Historias de Valcanillo, la novela de Grajal escrita por el también divisionario Tomás Salvador.
ANGUSTIA EN LA CIUDAD
La noria (1952) novela el agobio existencial de la gran ciudad mostrando la baraja de un día en la vida de 37 personajes, protagonistas de los sucesivos capítulos. Como hizo Dos Passos en el Nueva York de Manhattan Transfert (1925) y Cela en el Madrid de La Colmena (1951) Romero ofrece una visión global de la vida urbana de Barcelona a través de la estructura fragmentada de su novela. Los diferentes personajes se vinculan entre sí a través de una ligazón muy sutil, apareciendo cada uno mencionado en el episodio anterior. Pero a diferencia de lo que ocurre en las novelas de Dos Passos y Cela, en La noria, una vez que consumen su turno, ya no vuelven a aparecer. Construida con habilidad narrativa, su fragmentación alude a la evidente fractura social del momento, y los cangilones de la noria depositan su tesela en el mosaico de la rutina. En realidad, funcionan con ritmo de escenas cinematográficas y su legado más perceptible es un turbio poso de amargura y decepciones. También su tono de testimonio objetivo, que se levanta sobre las secuelas de una guerra civil todavía dispuesta a cobrarse sus tributos. Lo más llamativo del libro es, sin embargo, la torpeza con que se ensamblan (entre paréntesis) los monólogos interiores que salpican el relato. Pero el modelo, en el que permanecen ausentes los trazos irónicos de la colmena celiana, le va a servir a Luis Romero en su madurez para abordar la crónica de las postrimerías bélicas, en una trilogía que pone broche brillante a su obra entre 1967 y 1976.
TRES DÍAS DE JULIO
Antes de abordar Tres días de julio (1967), la obra de Luis Romero transita el folletín de Carta de ayer (1953) y Las viejas voces (1955), el costumbrismo de Libro de las tabernas de España (1956), el realismo crítico de Los otros (1956), el misterio surrealista de Esas sombras del trasmundo (1957), y el simbolismo de La Nochebuena (1960), La corriente (1962), que continúa el relato colectivo de La noria y El cacique, con la que obtuvo el premio Planeta 1963 frente a El santo y el demonio, del extremeño Víctor Chamorro. El cacique es una novela rural que transcurre en día y medio, en una aldea situada junto a la frontera de Portugal. La cobardía de la gente facilita que, una vez muerto el cacique, perdure su tiranía en la figura de un sucesor que de inmediato toma su relevo. Lo mejor de la novela es su retrato neorrealista de la vida campesina, dominada en aquel tiempo por los miedos. Su lectura como parábola política sobre el futuro del país a la muerte del caudillo, supone un salto excesivo y gratuito, aunque lo apunte Soldevila Durante.
Luis Romero escribió también novelas en catalán, tres libros sobre Dalí, y el reportaje histórico Por qué y cómo mataron a Calvo Sotelo (1982), galardonado con el Premio Espejo de España. Su obra cumbre es la trilogía bélica Tres días de julio (1967) Desastre en Cartagena (1971) y El final de la guerra (1976), donde narra el discurrir de aquellos días convulsos con una pulcritud ejemplar.