Una larga y azarosa vida
EL BEATO Alfredo Conde Ed. Algaida, Sevilla, 2016. 256 páginas, Premio Ateneo Ciudad de Valladolid

M i vida está condensada en esas imágenes, de forma reiterativa y contumaz, que el autor (fray Tadeo de Aguadilla) denominó «Colección de estampas que representan los principales hechos y prodigios del Beato Fray Julián de Chaguazoso, religioso franciscano de la provincia del Santo Evangelio de México . Lo hizo así, de forma repetitiva y obstinada, él sabrá por qué».
Este curioso beato, gallego de nacimiento y larga vida (1502-1600), «un pobre fraile analfabeto que tiene su cadáver retenido en una urna y el alma suspendida de sí mismo», narra, en primera persona, la historia de su vida, explicando las láminas mencionadas, cuya numeración se convierte en capítulos, láminas que, en verdad, ocultan «la realidad de mi vida como si así pudiese resultar más cabal y firme». Nada, pues, o muy poco tienen que ver láminas y realidad. Hasta podemos o debemos decir que el relato del beato es antihagiográfico. La retirada al convento, como hermano lego, en sus últimos años de vida más se debe al interés de los franciscanos por las riquezas del gallego que por otra cosa.
Desde muy pequeño nuestro gallego sintió la necesidad de huir de aquella realidad que le agobiaba. «Trabajé como un cabrón —dice—… y fui aprendiz de todo y un maestro de nada». Y así recorrió después Salamanca, Extremadura, Andalucía… y a los 31 años, la aventura americana en el México de los indios chichimecas, mexicas…, con la intención de «hacer dinero, escapar de la condición en la que había nacido». Trabajó y enseñó con intensidad, amó intensa y dolorosamente, con el estigma que le acompañaba desde la infancia. Una novela intensa, hermosa, de planteamiento original en que la literatura —narración histórica, relato fantástico y género humorístico— cobra pleno sentido?. La ironía, no exenta de crítica, se asoma en ocasiones a los linderos del buen humor.