poesía
La luz desde la sombra
concierto de contrarios Juan Ramón Torregrosa Entornográfico, Granada, 2017. 80 páginas.

E nseñanza y poesía son vías que se cruzan en la vida del alicantino Juan Ramón Torregrosa, cuyo último poemario se titula Concierto de contrarios, que lleva un buen prólogo de Parra Nogueras, que explica la mirada demiúrgica del poeta, sustentada en la naturaleza, el paso del tiempo y un cierto descreimiento del hombre y el mundo actual, sin que todo ello apague un débil rayo de esperanza.
«Todas las cosas ser criadas a manera de contienda o batalla», se afirma en La Celestina , palabras que sirven de lema en el frontis del poemario, en el que, en efecto, contienden naturaleza y ciudad, pasado y presente, duración y fugacidad y muchos otros contrarios en extraño concierto. En el primer poema del libro aparece ya la deslumbrada mirada del poeta ante la naturaleza, ante el agua que se eleva una y otra vez, refulge y cae, sin que aquel acierte «qué cosa puede ser, el agua y tú». Se dan en el poema dos miradas simultáneas: la externa, fruitiva y fascinada, y la interna, intuyendo significaciones más allá de la apariencia. No es una naturaleza exenta la que canta el poeta, pues nada sería ella sin la mirada inquisitiva del hombre sobre las hojas arrastradas por el agua y el viento, sobre la alfombra amarilla de las mimosas en la calle, sobre el encanto de la calma después de la tormenta o sobre «la belleza horrible» del campo calcinado. Los lirios es un poema notable en este ámbito: «Cuánta belleza en estos delicados / lirios silvestres»; pero su lozanía la marchitará el paso de los días, si bien volverán a florecer conforme al ciclo estacional; en este retorno reside el vislumbre de esperanza que canta otro poema, pues en el fluir del hombre hacia la nada, tal vez el todo del que formamos parte no sería el mismo sin la nada que somos.
Otra mirada del poeta se cierne sobre las obras de los hombres, templos y ruinas. Cabe una entrega a la belleza (Venecia) o la crítica al turismo masivo que impide la emoción religiosa o artística. Entre la sobras humanas están los libros: un grupo de poemas brotan de lecturas como el Lazarillo, Gulliver, Cándido, etc. Destaca el referido a Robinson Crusoe, del cual se apodera un gran temor cuando una huella en la playa le indica que alguien altera su paraíso. El poema final del libro de Torregrosa confirma el título del libro, pues el poeta declara su amor tanto a la vida activa como a la contemplativa, actitud propia de un poeta templado que busca el Concierto de contrarios.