poesía
Cuando renaces, renaces otra
concierto para violín y cuerpo roto Ana Isabel Conejo Hiperión. 70 páginas.

E n la fotografía que incluye Hiperión en Concierto para violín y cuerpo roto , Ana Isabel Conejo no es ya la muchacha que esboza una sonrisa, sino la mujer de rostro grave y rasgos cristalizados en el dolor. El título de su nuevo poemario anuncia el sufrimiento físico del «cuerpo roto» por más que aliviado por ese violín que orquesta acaso el nuevo renacer tras el golpe de la enfermedad. Como concierto que quiere ser el poemario, se dispone en tres movimientos -nombre que se da a cada parte de una sinfonía- y una coda o período final de una pieza musical. La música ha sido siempre una metáfora rentable para la poesía, cuyo elemento principal es la palabra instrumentada rítmicamente.
El nuevo libro de Ana Isabel Conejo contiene, pues, tres largos poemas seguidos de una coda. Indica la contracubierta que el poemario «es el resultado de la vivencia en primera persona del cáncer de mama y constituye un intento de reinvención, en clave poética, de la relación entre cuerpo e identidad». La mutilación, el dolor, la herida, el «cangrejo voraz», la imagen del cuerpo roto son asuntos candentes en el primer movimiento, así como el asunto de la identidad: «Ahora sé que no soy un pájaro también sé que no soy Ana, / solo una encrucijada en los caminos pedregosos». Si entrevé un futuro difícil, sabe que al menos tiene un presente «en el que solo estábamos los dos», incluyendo a un tú al apela a lo largo del poema. En el segundo movimiento, el despertar de la anestesia supone el despertar de uno mismo, sorprendiendo la belleza en el horror, afirmándose viva en un presente que permite paladear el mundo de otro modo porque otra es la que lo paladea. En el movimiento último, asoman los diversos sentimientos brotados al conocer el significado de la «mancha oscura en la pantalla» y la calma interior de saberse en paz consigo misma. La coda anuncia que vuelve lo que se creía perdido y la nueva Ana, «porque cuando renaces, / renaces otra».
El poemario es la voz herida de una mujer en una sociedad que da culto a una imagen estereotipada de la mujer; cuando habla de la «hermosa cicatriz» se está rebelando contra ese culto; es la voz de una mujer nueva que aprende a aceptar su cuerpo como ahora es, la nueva realidad. Quiero destacar la capacidad de Ana Isabel Conejo para transmitir el dolor, la soledad y los demás sentimientos, hasta el punto de estremecer al lector que se sentirá -así me he sentido yo- atrapado por la congoja del sujeto.