Entre astillas
El historietista Zerocalcare asegura que no tenemos elementos para combatir el mundo creado por Donald Trump. Acaba de presentar su novela gráfica ‘Más allá de los escombros’

El italiano Zerocalcare ha presentado su novela gráfica ‘Más allá de los escombros’.
Si uno viene de los barrios populares, «de la calle», y triunfa en lo profesional, suele surgir ese miedo de perder el contacto con la realidad, que crean que has traicionado tus principios, y sobre ese temor, íntimo, el italiano Zerocalcare hace bascular su novela gráfica Más allá de los escombros. Zerocalcare, pseudónimo del historietista Michele Rech, es uno de los autores más leídos del nuevo cómic europeo desde que se dio a conocer en 2011 con La profecía del armadillo, una historia de toque autobiográfico, como la mayoría de sus trabajos (traducidos a quince idiomas), donde algunos personajes son animales antropomórficos que actúan como «Pepitos Grillo» de la conciencia. Todo con un estilo narrativo que ha marcado una carrera en la que combina vivencias personales, humor, caricatura y un tono de cierta crónica generacional, descreída pero combativa, como él mismo, muy comprometido desde adolescente con los movimientos anticapitalistas o la comunidad kurda. Rech (Arezzo, 1983) reconoce, en una videoconferencia desde Roma, que ahora, a sus 42 años, está «bastante desorientado» y «sin un mínimo común denominador para poder representar a una comunidad o a una generación». Incluso él, acostumbrado a correr delante de la policía en protestas, como la mítica cumbre del G-8 de Génova, cree que el paradigma de la relación entre la calle y el poder ha cambiado ya que, aunque antes había represión y detenciones, se mantenía «siempre» un margen para la «dialéctica» de la negociación. «Ahora, tenemos una realidad que no está disponible a ser mediada, y sin mediación no tenemos elementos, ni políticos ni militares para combatir esta ofensiva», argumenta sobre el nuevo orden mundial que parecen querer implantar Donald Trump, o Vladímir Putin en Ucrania y Benjamin Netanhayu, en Gaza. «Trump no deja espacio ni para la diplomacia, ni, incluso, para la hipocresía. No hace falta inventarse armas químicas para justificar una intervención: ‘quiero el petróleo de ese país y tumbo su régimen’. Como activistas, no estamos preparados para este mundo, y esto te hace sentir muy impotente», se lamenta. Más allá de los escombros, que Reservoir Books publica en España como edición integral —en Italia apareció en dos volúmenes en 2017 y 2018— es reflejo de esa mirada, entre cínica y rabiosa, donde muestra el reencuentro con el grupo de amigos de toda la vida, citados para la inesperada boda de un colega y ante quienes, inconsciente o no, se siente juzgado por su éxito. Ese punto de partida sirve de espejo de las frustraciones de un grupo, ya no tan joven —nacido en los años ochenta— por la falta de futuro, la precariedad laboral, el peso del reloj biológico ante una maternidad que se escapa o el miedo a traicionar los pilares éticos en pos del ‘sálvese quien pueda’, algo que vive en sus carnes el propio creador, que señala la amistad como tabla salvavidas. «La amistad me ha dado la vida, hizo que no descarrilara en el momento en que me llegó el éxito. Me ha ayudado a ser fiel a la persona que era. Gente que cuando te equivocas te tira de las orejas», afirma. La historia «real» de Zerocalcare y sus amigos se entremezcla en el libro con un cuento distópico, del tipo ‘La carretera’ de Cormac McCarthy, una especie de videojuego en el que se combate entre los escombros (los restos de la crisis económica) a los «monstruos» de la inmovilidad, el aislamiento y otras ideas que incitan al suicidio. En Más allá de los escombros, Rech pone el foco en cierto «sentimiento generacional de traición», una epifanía que le llega al cruzar la barrera hacia el mundo adulto.