Lola Aparicio: 'Las historias no contadas'

Lola Aparicio ha escritor otros libros como 'El final es el principio'.
Es posible aceptar la muerte como un acto íntimo sobre el que tenemos control y decisión. Morir es una etapa más de la vida, lo único cierto que tenemos desde que nacemos. La doctora Lola Aparicio dignifica el proceso de la muerte. Y lo cuenta en su libro Las historias no contadas. Experiencias entre la vida la muerte.
La persona que inicia su tránsito puede participar activamente del proceso, tomando conciencia de cuáles son sus deseos y decidiendo sobre su propia muerte. El hashtag #mimuerteesmía defiende la opción de «morir con conciencia». Reflexionar sobre la muerte propia, diseñarla, adueñarse de ella, trasmutar el miedo y despedirse con serenidad. Encontrarás testimonios desde las muertes más dolorosas (niños o adolescentes) hasta las más esperadas (por edad avanzada o enfermedad prolongada) que humanizan el proceso de la muerte. Algunos narrados por profesionales sanitarios, que día a día observan, perciben y viven con respeto el proceso de morir. Este libro es un paso más en la concienciación sobre un final que no es más que otro principio.
Dolores Aparicio es médico desde el año 1986. Ha trabajado en el desempeño de su profesión desde esa fecha. En su faceta de comunicadora ha participado asiduamente en Canal Sur en el magazín Mira la Vida y en Cuarto Milenio, del que formó parte de su Comité de Expertos. También ha intervenido en diversos congresos sobre las Visiones de los Moribundos y los Fenómenos en el lecho de muerte. Autora del libro El final es el principio, publicado en Luciérnaga. Sigue trasmitiendo y comunicando en su canal de YouTube.
El libro trata temas como: A morir bien también se aprende. La muerte no es un fracaso médico ni un tabú. La conciencia no muere: acompaña, observa y recuerda. Desde las experiencias cercanas a la muerte hasta el coma, el libro plantea que la conciencia existe más allá del cuerpo físico y sigue percibiendo, sintiendo y vinculándose incluso cuando creemos que ya no está. Y surgen así extractos como el sigueinte: «—Te voy a preguntar algo que puede parecerte inusual, pero ¿tu madre te había contado un tiempo antes de que le diera el infarto algo que te resultara extraño, raro o que no supieses como catalogar? […] —Mi madre me dijo, un día así, de repente: «¿Sabes que he visto a tu padre?» —Me miró a los ojos—. Mi padre falleció hace varios años, pero mi madre dijo que lo había visto en la casa. Carmen volvió a quedarse en silencio. Su entrecejo fruncido y la boca algo apretada me hizo pensar que aún le quedaba algo por decir. —Tu madre te contó que había visto a tu padre en su casa —Carmen asintió—. Y ¿le dio algún mensaje? —Me dijo: «¿Sabes que tu padre está viniendo todos los días a visitarme?». En esos momentos no supe qué decirle ni qué preguntarle. Estaba tan preocupada por su salud que olvidé que ella había visto a mi padre un mes antes en su casa. Mi padre vino a buscar a mi madre, ¿verdad, doctora? ¿Cómo no me había dado cuenta antes? —Me miró buscando mi opinión. Había llegado a una conclusión, y yo asentí.» —Sí, creo que los del otro lado acuden a buscarnos y nos ayudan a realizar el tránsito. La verdad es que sucede en muchas ocasiones, pero son cosas que tampoco vas contando por ahí. Se quedan en tu memoria hasta que puedes compartirlo.»