Toti Martínez de Lezea viaja a las guerras carlistas
Es, sin duda, una de las reinas de un género -“la novela histórica- que en España tiene insignes representantes: Matilde Asensi, Julia Navarro o Ángeles de Irisarri. Escritoras concienzudas que en ocasiones han de afrontar la incomprensión de la crítica, pero que han sabido conquistar a un público amplio y fiel. «Es cierto que muchos hablan mal de la novela histórica, pero es una narrativa que está de moda ¡desde hace 2.500 años! Y los que dicen que es un subgénero, pues que se lo digan a Tolstoi. O a Delibes. O a Homero».
Toti Martínez de Lezea (Vitoria/Gasteiz, 1949) no fue una escritora precoz. Comenzó a publicar a los cincuenta años. Ahora celebra su décimo cumpleaños en la arena literaria con La flor de la Argoma (Erein), historia que sitúa en su tierra, el País Vasco, durante el fragor de la Tercera Guerra Carlista. «Los protagonistas son Bittor y Eladio, los hermanos mayores de una familia de cuatro que, al quedar huérfanos, son enviados con los jesuitas de Loyola». Allí permanecerán hasta que, años más tarde, la expulsión de Isabel II precipite el cierre de las casas religiosas. Sólo entonces los Urrondo regresan a su caserío, en el valle de Araotz de Oñati, donde se ven envueltos en los enfrentamientos que se suceden entre carlistas y liberales.
«Quería contar una historia que reflejara a este país nuestro, tan pequeño y donde estamos todos a la greña», asegura. «En muchas familias hay gentes de todos los palos, y no sólo en el País Vasco, porque en el 36 se pudo ver que el odio fratricida era un fenómeno generalizado». Aunque admite que el texto «puede leerse como una metáfora de la situación actual del País Vasco», insiste en que su intención era escribir sobre las tormentosas relaciones existentes en el seno de una familia.
«Cavilé mucho acerca del lugar donde situaría la trama. Me decidí por el antiguo condado de Oñati, en Guipúzcoa, porque es una zona preciosa. Después busqué un momento histórico interesante y elegí la Tercera Guerra Carlista, que en Oñati tuvo una repercusión especial». Esta contienda -“como otras muchas- se fragua a partir de un enfrentamiento económico. «Bittor y Eladio Urrondo se enfrentan por la propiedad del caserío y sus tierras, y también por el amor de una mujer. La ideología, o la falta de ella, es tan sólo una excusa, aunque se vean envueltos en la vorágine de la situación política y religiosa del momento».
A Martínez de Lezea no le da miedo probar en distintos campos de la literatura. De hecho, en 2008 también publicó en la misma editorial un relato infantil, Nur y el gnomo irlandés , cuya protagonista está inspirada en su propia nieta, que vive en China. Apegada, sin embargo, al género que tantas alegrías y lectores le ha proporcionado ( La calle de la judería , La comunera , La abadesa o La brecha ), la escritora vasca prepara otra novela histórica, esta vez ambientada en Madrid. «Trabajo mucho, escribo mucho y disfruto enormemente haciéndolo. Además, dentro de unos meses cumpliré 60 años y no puedo perder el tiempo».