Diario de León

MERCEDES ABAD. ESCRITORA

«Detrás de cada plagio hay una declaración de admiración profunda»

Publicado por
E. A.
León

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M ercedes, ¿cómo crees que te sentirías al ver que uno de tus cuentos ha sido plagiado?

-”Creo que, haciendo abstracción de los aspectos más mezquinos del asunto, detrás de cada plagio hay una declaración de admiración profunda. El plagiario es alguien que se ha sentido tan deslumbrado por una idea ajena que tiene que apoderarse de ella. Detrás de cada plagio hay, por lo tanto, una pasión desatada. Y para los que nos dedicamos a escribir no deja de ser hermoso que un relato pueda despertar tanta concupiscencia y hacer que otro ser humano pierda la cabeza y el decoro. Como todos, yo he robado ideas de forma más o menos consciente. Así que supongo que me sentiría muy halagada de que alguien se arriesgara al descrédito o incluso a ir a la cárcel por una idea mía.

-”En el libro te autodefines como una mujer un poco extraña, algo neurótica incluso. ¿Te consideras una rara avis ? Por cierto, ¿qué es para ti la normalidad?

-”Creo que la normalidad es un concepto sobrevalorado, cuando no directamente inexistente. Y los que van de normales, son aún más paranormales y tragicómicos que los demás. A poco que te tomes la molestia de abrir los ojos y aguzar los oídos, descubres que las personas que te rodean tienen historias absurdas, y son tan inmaduros y están tan locos como el más pintado, aunque es cierto que algunos disimulan mejor. Yo no me siento más rara avis que otros pero puede que sea algo más desinhibida y descarada que la media y se me vea más el plumero.

-”¿Qué importancia le das a la suerte en la vida? ¿Crees como Joaquín Sabina que el «destino es un maricón, sin decoro, te da champán y después chinchón»?

-”Creo que el azar ha determinado la mayor parte de las cosas importantes de mi vida. A lo mejor es que me dejo llevar más que otras personas y bailo más al son de lo que me voy encontrando día a día. Nunca he funcionado por grandes objetivos, quizá porque me cuesta mucho proyectarme en el futuro. Incluso el hecho de ser escritora se ha debido a una curiosa concatenación de coincidencias. Soy de esas personas que nunca tuvieron muy claro lo que querían ser. Pero me encanta lo que ha deparado el azar. Y en cuanto a lo que dice Sabina, estoy de acuerdo en que el azar te da champagne y después chinchón. Pero eso no me disgusta; al contrario: mientras bebes el chinchón sabes que no tardarás en volver a saborear el champagne. Y al revés, claro.

-”Al hilo de uno de tus cuentos, ¿cómo crees que se sentiría un hombre si una mañana se levantara para comprobar que se ha convertido en toda una mujer?

-”Creo que sentiría mucho desconcierto y mucho miedo, pero también risa y excitación. A mí me encantaría poder viajar alguna vez a la piel de otra persona. En vez de irme de vacaciones a Australia o al Polo Norte, adoptar durante un mes una identidad diferente, y más aún si cambias de sexo, me parece el mejor de los destinos turísticos.

-”Después de leer tu libro parece que la vida no es más que un laberinto en la que los humanos nos o obstinamos en no encontrar la salida. ¿Crees que en nuestro día a día es así?

-”Me temo que sí. Creo que cada persona va desarrollando y perfeccionando a lo largo de su existencia tres o cuatro errores tipo. De no ser así, no habría literatura, que es el arte que se ocupa de retratar nuestras fastuosas meteduras de pata.

-”En una ocasión dijiste: «Ojalá nos vacunaran contra la autocomplacencia y la mediocridad». En un país como España, ¿dónde te cuesta menos ver la mediocridad?

­-”La mediocridad nos ataca por doquier. No hay más que ver la lista de películas de los premios Goya o escuchar a cualquiera de nuestros políticos.

-”Viendo el modo escrupuloso con el que escoges las palabras, no parece que seas una de esas personas que se conforman con poco.

-”Creo que la tarea de un escritor es escoger la palabra exacta. Siempre hay una palabra que es la más adecuada, y una metáfora que es la mejor, y una forma de contar una historia que es la más apropiada, porque es la menos sobada, la que contribuye a que el lector sienta que es la primera vez que le cuentan una historia parecida, cuando en realidad sólo hay dos o tres historias, lo que cambia es precisamente la forma, y la forma es el lenguaje.

-”¿Qué peso tiene el humor en toda tu obra literaria?

-”No podría escribir sin humor, en parte porque lo que más me horroriza en este mundo es la solemnidad, la grandilocuencia y la pomposidad. Tomarse en serio a uno mismo me parece la mayor ridiculez. Y una cursilada. Las obras que más admiro son aquellas que enuncian verdades como puños desde la ligereza y el humor, como quien no quiere la cosa. En España, por algún motivo, hay cierta desconfianza con respecto al humor, como si la ligereza estuviera reñida con la profundidad, y no fuera sencillamente lo contrario de la pesadez.

-”Leemos tu biografía y resulta que te rompiste un menisco en una audición para el Un, dos, tres . Este pasaje de tu vida, ¿no parece sacada de uno de tus relatos?

-”Sí, podría decirse que soy escritora gracias a Narciso Ibáñez Serrador y su famoso programa. Si en aquella audición no me hubiera roto el menisco bailando, quizá nunca me habría aventurado a escribir mi primera novela. Y si no hubiera escrito ese primer libro, que duerme en un cajón, es probable que jamás me hubiera puesto a escribir el segundo, con el que gané el premio de narrativa erótica -˜La sonrisa vertical-™.

-”Tu anterior novela fue El vecino de abajo , editada en Alfaguara. ¿Qué diferencia hay para ti, como autora, entre la novela y el cuento?

-”El cuento es un género infinitamente más libre y flexible, más misterioso también; estoy convencida de que admite mucha más ambigüedad. Hay recursos formales que por su audacia funcionan en un cuento y que en una novela no se sostendrían: serían un obstáculo insalvable para el lector. En cuanto a la escritura, se trata de experiencias muy distintas. A veces, no siempre, he escrito un cuento de un tirón, como en un trance; con las novelas, en cambio, suelo pelearme muchísimo más.

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