Anhelo para un ánimo celeste
Que te doren el alma tardes interminables,
la alegría de saberte uno y entero.
Que tus pasos desgasten todos los caminos.
Que siempre encuentres pan entusiasmado
y palabras de seda.
Que nunca se te quiebre la membrana.
Que beses el origen desordenadamente.
Que comprendas el mar en su avaricia.
Que no dejes jamás de descifrar
la escalera encendida en la palabra noche
el vértigo impasible del reloj
las propuestas que brotan desde las cicatrices.