LOs riesgos del clima
la junta financia el diseño de la plataforma de observación meteorológica integrada de castilla y león. Anticiparse a los riesgos del clima y mejorar la eficacia del sistema de alertas, ante olas de frío o tormentas, son los objetivos del diseño de la Red de Observación Meteorológica Integrada de Castilla y León. Un proyecto financiado por laJunta y coordinado desde León.

La científica Laura López es la investigadora principal de este proyecto.
Diseñar una Red de Observación Meteorológica Integrada de Castilla y León, utilizando satélites de nueva generación, que mejore la predicción de lluvia, nieve y granizo es el objetivo del importante proyecto que dirige la profesora de Física Aplicada, Laura López Campano, y en el que participa también la Agencia Estatal de Meteorología, el Itacyl y Confederación Hidrográfica del Duero.
Una investigación, financiada por la Junta de Castilla y León, en la que tiene un papel primordial la optimización de las herramientas de identificación y seguimiento de riesgos meteorológicos mediante satélite MSG (Meteosat Segunda Generación).
Esta experta en el comportamiento del clima explica que la precipitación, ya sea en forma de lluvia o de nieve, es uno de los parámetros meteorológicos que influye de manera más directa sobre la población.
«Predecir la distribución espacio temporal de los episodios de precipitación, bien en forma sólida o líquida, es uno de los retos más importantes a los que se sigue enfrentando la meteorología», dice esta científica que añade que la predicción a muy corto plazo (nowcasting) permite conocer las zonas en que la precipitación se está produciendo, no así a medio o largo plazo.
Destaca la tecnología utilizada en este trabajo, gracias a los datos procedentes de satélites meteorológicos de nueva generación, que tienen mucho que decir en la detección de este tipo de episodios.
«La posibilidad de utilización de imágenes de satélites, con una gran densidad de información espacial y con una alta frecuencia temporal posibilita el seguimiento en tiempo casi real (nowcasting) de determinadas variables y pueden servir de base para la obtención de parámetros que sirvan para una adecuada identificación de las zonas de precipitación así como el tipo de precipitación», explica esta investigadora de la Universidad de León.
En el año 2002, el primer satélite Meteosat de Segunda generación (MSG) fue lanzado por la European Organization for the Exploitation of Meteorological Satellites (Eumesat). Este satélite contiene el radiómetro denominado Seviri (Spinning Enhaced Visible and Infrared Imagen) que barre de manera continua en doce canales o bandas espectrales y presenta una resolución temporal de quince minutos.
La elevada resolución espectral y radiométrica de Seviri es lo que ha permitido desarrollar algoritmos para la identificación de los distintos tipos de precipitación.
Este proyecto puede considerarse la continuación de otro trabajo financiado por la Junta a esta misma investigadora y que concluye que uno de los principales obstáculos encontrados a la hora de calibrar y validar las mismas ha sido la no existencia de bases de datos fiables y representativas desde el punto de vista espacio-temporal de las precipitaciones solidas (nieve y también granizo) en la Comunidad, es decir la elevada incertidumbre en los datos de observación, conocidos también como datos de «verdad terreno».
Por este motivo, surge la necesidad de diseñar una Red de Observación Meteorológica Integrada en Castilla y León, es decir, integrar dentro de una misma plataforma todos los datos de verdad terreno disponibles. «Estos datos nos permitirán conocer la presencia de determinados riesgos meteorológicos en tiempo real», destaca Laura López que valora de forma muy positiva las utilidades que tendrá esta plataforma en el futuro. Así, las diferentes fuentes de datos incluirían las redes de estaciones meteorológicas de diferentes organismos estatales y regionales, los datos de Aemet, de la Junta y de las universidades, así como la información procedente las estaciones de observadores meteorológicos voluntarios. La integración de las diferentes redes disponibles en la misma plataforma, resalta, permitirá en un futuro optimizar la distribución de los datos de observación disponibles.
La plataforma dispondrá, por un lado, de datos en tiempo real de estaciones meteorológicas, pero también contará con aplicaciones para que los observadores meteorológicos voluntarios puedan señalar, de manera dicotómica, la presencia o ausencia de determinados meteoros (precipitación de nieve, granizo) o incluso aportar información detallada sobre los mismos (tamaño de granizo, presencia de aguanieve, etc.).
«Debemos señalar que los datos gestionados por esta Red dispondrán de un gran potencial científico ya que pueden ser utilizados para distintos fines: calibración y validación de herramientas de teledetección con MSG, asimilación de datos de observación en modelos numéricos o estudio de eventos extremos. Además, otro de los objetivos de la Red es la elaboración de mapas de riesgos meteorológicos en tiempo real», asevera Laura López. De hecho, una de las primeras aplicaciones en las que se trabaja es la creación de mapas de observación en tiempo real utilizado NCL (NCAR Command Language).
Respecto a la importancia que la divulgación meteorológica tiene, Laura López hace hincapié en que evaluar la percepción social de los riesgos en Castilla y León, ha permitido conocer que en algunos sectores de la población, existe desconocimiento acerca de los riesgos meteorológicos en la Comunidad y las medidas de emergencia a adoptar. Por ello, y también como una consecuencia de las carencias detectadas, la creación de una plataforma de información sobre riesgos meteorológicos integrada dentro de la web del Grupo de Física de la Atmósfera es también uno de los objetivos del nuevo proyecto que deberá estar concluido en el 2013.
Esta joven investigadora de la institución académica leonesa también deja constancia de la importancia que tiene el hecho de que los ciudadanos puedan interpretar los datos meteorológicos.
Por eso considera que aunque la predicción fuese «perfecta», esta sería trivial si los usuarios finales n entienden o no saben cómo utilizar esa información. «Parece obvio, pero en demasiadas ocasiones los avances en predicción y la investigación meteorológica no se ven trasladados de manera eficiente a lo que se conoce como la cadena de alertas», argumenta la directora del proyecto que matiza que es importante establecer nexos de unión entre científicos y población para obtener la máxima rentabilidad de los resultados que se obtienen de este tipo de investigaciones. La plataforma estará diseñada en el 2013.