Diario de León

A propósito del Spam (II)

CIBERÁGORA. Marcos Gómez Hidalgo Subdirector de Programas Inteco

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León

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En la actualidad, una buena parte del spam está relacionado con las estafas y el fraude, como son los casos de phishing o suplantación de identidad de entidades bancarias, los sitios de juego on line, los bulos como gancho a intentos de estafa, etc. También es un medio muy habitual para la propagación de código malicioso. El origen del spam se sitúa en la actualidad en su mayoría en países como la India, Estados Unidos o Corea del Sur. La detección del spam en las redes fluctúa dependiendo del sector entre un 40% y un 99%. Tan sólo en la Red de Sensores de Seguridad de Inteco se detectan más de 57 millones de correos spam al mes.

Evitar el spam es una tarea complicada pues nos llega a través de diversas vías, servicios y dispositivos y con orígenes muy variados. Probablemente hoy una de las medidas más efectivas contra el spam en general consiste en limitar el número de datos personales que proporciona un usuario cuando se registra en servicios en Internet o en servicios móviles. Por otro lado, hay que evitar registrarse en sitios de dudosa reputación, sospechosos o que no ofrezcan garantías en relación con la seguridad de nuestros datos o en la propia cesión de los mismos. Este último aspecto es fundamental puesto que en muchas ocasiones los datos introducidos en un sitio web terminan en manos de otras compañías que los utilizan para el envío de comunicaciones comerciales no deseadas que han sido cedidos por el servicio donde nos dimos de alta. Además, en especial y como recomendación que sigue siendo vigente, se aconseja utilizar una dirección de correo electrónico específica distinta de la dirección personal para el registro en sitios de Internet.

Los grandes servicios de Internet disponen de potentes medidas anti spam que hacen que en nuestros buzones apenas ya tengamos que borrar diariamente alguno de esos mensajes. Por último, en el caso de los ordenadores y dispositivos, como los teléfonos móviles, existen aplicaciones para proteger el correo electrónico o la recepción de mensajes no deseados con una simple llamada a nuestro operador.

Pero en relación con el spam a través de redes sociales o a través de mensajería instantánea, actualmente la mejor defensa es el uso del sentido común, eliminando cualquier comunicación o mensaje que no nos transmita confianza y, por supuesto, evitando su reenvío a nuestros contactos.

En cuanto a la legalidad o ilegalidad del spam la normativa española, la Ley de Servicios de Sociedad de la Información o LSSI permite la realización de comunicaciones comerciales mediante el uso de Internet u otros medios electrónicos siempre que puedan identificarse como tales y a la persona o empresa en nombre del cual se realizan o anunciante. Se permite el envío de mensajes publicitarios o comerciales por correo electrónico a aquellos usuarios que previamente lo hubieran solicitado o autorizado de forma expresa. Estas reglas son también aplicables al envío de mensajes publicitarios por otros medios de comunicación electrónica individual equivalente, como el servicio de mensajería de la telefonía móvil. Pero si se ha cometido una infracción relacionada con un envío de mensajes que vulnere alguna de estas posibilidades, nos podemos dirigir a la Agencia Española de Protección de Datos o al propio Ministerio de Industria, Energía y Turismo.

Dicho todo esto, parece que tiene sentido seguir hablando de spam, y más cuando el mismo tiene su origen y fundamento en organizaciones criminales que mediante botnets u otras vías, inundan la red con sus mensajes maliciosos en busca de incautos que acaben pinchando en los enlaces que incluyen o acaben reenviando estos mensajes a sus contactos. Oleadas de envío de correos maliciosos relacionados con la campaña de la Renta de la Agencia Tributaria (suplantando su identidad), notificaciones de envíos o recepción de paquetes vía Correos, invitaciones a participar en juegos y casinos on line o la invitación a la descarga de alguna aplicación o actualización de software de uso masivo son ejemplos que estamos acostumbrados a ver en nuestros buzones o nuestros móviles. El spam forma hoy parte de un entramado bien organizado de mafias que contratan o disponen de piratas informáticos ( crackers y bad hackers ), spammers , creadores de virus informáticos y malware, estafadores, etc., que son una maraña de ciberdelicuentes que viven en Internet para seguir produciendo perjuicios económicos. Vamos, un dolor de cabeza para las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, la industria, los usuarios y los centros de seguridad en Internet como el Inteco. En muchos de estos casos, la denuncia es una vía muerta ya que es complicado llegar al origen, máxime si este se encuentra fuera de España, pero disponemos de otras vías de combate y mitigación frente al spam y su efecto como es la coordinación entre los diferentes agentes que luchan contra el fraude, el malware, las estafas, etc., y un usuario cada vez más concienciado del problema.

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