Facebook «invade» al usuario
Ciberágora. Marco A. Lozano Merino Técnico de Servicios Preventivos de Inteco-Cert
Casi con total probabilidad, el lector al leer el título del artículo haya pensado que se va a hablar de la reciente ‘crisis’ sufrida por Facebook relativa a la exposición de comentarios privados en los timeline (antiguo muro) de los usuarios. Y entrecomillamos crisis porque basta realizar alguna búsqueda en Internet para comprobar que no ha sido tal, pero el verdadero problema está por llegar.
Ya en el año 2007, con 50 millones de usuarios, la red social del multimillonario Mark Zuckembreg coqueteó de una manera agresiva con la privacidad de los usuarios con el controvertido y extinto sistema publicitario Facebook Beacon. El sistema en cuestión, según la propia red social, era «…un medio para compartir las acciones que has emprendido en sitios web de terceros (por ejemplo, cuando haces una compra o incluyes un comentario) con tus amigos en Facebook…». A simple vista se podía deducir que era un sistema adecuado para compartir experiencias, valoraciones de productos, etc. El problema principal radicaba, en principio, en que los usuarios eran agregados al sistema sin su consentimiento, sin que existiera ningún mecanismo que permitiera de manera inicial dar la opción de si quería formar parte o no del servicio. Posteriormente Facebook dio marcha atrás en este asunto y comenzó a solicitar el permiso del usuario, pero apenas unas semanas después de habilitar esta opción se descubrió que, además, la red social estaba recogiendo datos de la navegación de los usuarios en los portales de las empresas asociadas al sistema de Facebook Beacon. Es decir ya no hacía falta estar en la red social para que tus datos fueran conocidos por ésta. Afortunadamente para los usuarios y tras alguna demanda, el servicio se ha descontinuado aunque aún se puede ver en la política de privacidad de Facebook.
Ahora, en el 2012, con casi 700 millones de usuarios la red social ha valorado la posibilidad de compartir/vender parte de los datos de sus usuarios a terceros, cuyo objetivo principal probablemente sea la de mantener los enormes ingresos necesarios para mantener Facebook en el mercado bursátil. Como se ha comentado en diferentes medios, esta nueva característica tiene toda la pinta de ser el famoso sistema Facebook Beacon del 2007 pero a la inversa, es decir, ahora será la red social quien proporcione los datos a terceras empresas para que éstas puedan segmentar la publicidad en base a los datos de los perfiles de los usuarios y definir de ese modo un ‘target’ mucho más concreto y con más probabilidades de que haga clic en el anuncio. En esta ocasión, Facebook tampoco ha solicitado el permiso a los usuarios para permitir compartir esa información, pero ahora ya no es necesario ya que a través de los términos de uso del servicio así se estipula «…Como se describe en esta política, podemos compartir tu información una vez que hayamos eliminado de ella cualquier dato que te identifique personalmente o que la hayamos combinado con otra información de forma que no te identifique personalmente…»
De acuerdo con lo anterior, podemos plantearnos dos cuestiones. La primera: ¿esto impacta negativamente en el usuario? Realmente para la mayor parte de los usuarios de Facebook esto será algo transparente sin identificarlo como algo negativo, y serán los usuarios de perfil más avanzado los que considerarán que estas medidas amenazan considerablemente su privacidad. Según sus términos de uso, los datos relativos a la información personal, serán eliminados pero, aún así, existirán cantidades enormes de información que aunque anónima, aportará datos acerca de los intereses de los usuarios.
Evidentemente, estos términos de acuerdo de uso deben cumplir el marco legal de los países en los que se aplique.
La otra cuestión: ¿hasta qué punto son gratis estos servicios? No hablamos únicamente de Faceboo. Gmail, Hotmail, etc. también tienen un precio o coste para el usuario. Básicamente consiste en la publicación de anuncios, cuando estamos en nuestro correo web, acordes a la temática predominante en los mensajes de correo electrónico que enviamos y recibimos ¿Cómo afecta esto a la privacidad?. En teoría, y según los distintos acuerdos de uso, esta información es únicamente gestionada por los servidores garantizando que no existe intervención humana que pueda extraer información. La diferencia más sustancial con respecto a Facebook es que muchos proveedores de este tipo de servicios ofrecen la posibilidad de desactivar estas características.
Como conclusión, indicar que la decisión final de disfrutar de este tipo de servicios siempre va a estar en manos del usuario y será este quien decida si quiere formar parte de la red social aceptando el acuerdo de uso o si por el contrario, como dicen algunos, «será un tipo raro» o «tendrá algo que ocultar».