Diario de León

un anti roedores ecológico

un sistema para acabar con las plagas . sin perjudicar al medio ambiente. A fectan periódicamente a cultivos y ganaderías provocando grandes daños, y los sistemas tradicionales para combatirlos tienen desiguales resultados y el denominador común de ser contaminantes y peligrosos. Ahora el Dispositivos para el control integral de plagas de pequeños roedores busca inversores

María Jesús Muñiz Prieto
León

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Trampas rudimentarias o controvertidos venenos. Pocas alternativas hay contra las plagas de roedores que como la última de topillos causan graves daños al negocio agroalimentario (20 millones de euros de pérdidas de cultivos en Castilla y León en la última plaga, en 2007). Y no pocos quebraderos de cabeza a quienes tienen casas o naves en la zona rural. Conseguir una alternativa que sume efectividad a sostenibilidad medioambiental y seguridad para el consumo fue el reto que se marcó un equipo de ingenieros y estudiantes de agrónomos leoneses, y lo han conseguido. El prototipo que han desarrollado y las mejoras de su adaptación industrial y de comercialización son las fases que llevan a cabo ahora, con la prudencia que exige la protección de la propiedad industrial del denominado Dispositivo para el Control Integral de Plagas de Pequeños Roedores.

El desarrollo nace del trabajo del equipo formado por Pablo Lobato Fuertes, Raúl García Seco y Daniel Blanco Cobián, desde Ingeniería Agrónoma de la Universidad de León. Blanco es además responsable de proyectos de Bioenergía y Desarrollo Tecnológico (BYDT), una spin-off participada por la ULE.

Una vez desarrollado el prototipo, el equipo trabaja en la «realización de un proyecto que permita medir su viabilidad, tanto desde el punto de vista técnico como económico. Un proyecto en el que en primer lugar se desarrollarán las aplicaciones y resultados obtenidos, y en el caso de que sean satisfactorios pasaremos a la fase de puesta en marcha del proyecto empresarial». Porque el objetivo a corto plazo es desarrollar la producción y comercialización del dispositivo que consideran que puede afrontar la lucha contra las plagas desde una perspectiva mucho más sostenible y eficaz que las que se contemplan actualmente.

El desarrollo del proyecto (que ha sido galardonado en el Concurso de Prototipos de la Universidad de León) se inició a partir de la evidencia de que en España, especialmente en Castilla y León, cada cuatro o cinco años se produce una plaga de topillos (Microtus arvalis) debido a explosiones demográficas de la especie. Sus efectos para los cultivos de alfalfa y cereales son drásticos, con el consiguiente coste tanto para los agricultores como para las administraciones.

En este último caso, porque deben planificar y costear mantenimiento de cuadrillas, que en general se dedican a la colocación de trampas rudimentarias (como los tubos de plástico con veneno en su interior). Un veneno que genera multitud de indeseados efectos secundarios, con el consiguiente peligro no sólo medioambiental sino incluso personal.

El resto de las medidas adoptadas, según los ingenieros, pasan por «las desafortunadas medidas de quema de rastrojos adoptadas por la administración o el arado y limpieza de cunetas con el consiguiente deterioro de las vías públicas». Las consecuencias de las plagas van más allá: «Contagios a personas por la turalemia, daño indirecto a las actividades cinegéticas y de cetrería debido al envenenamiento de ciertas especies animales como las liebres, conejos, perdices o halcones, que consumen el veneno o los topillos que han muerto por él...».

Venenos

En este punto los científicos recuerdan que la utilización de venenos para el control de los roedores «es un tema delicado, porque desde asociaciones ecologistas hasta el Irec o el Csic están en contra de sus uso, ya que diversos estudios niegan su eficacia y alertan de los efectos secundarios que producen».

A pesar de ello, la Consejería de Agricultura ha adquirido para la temporada 2013-2014 86 toneladas de cereal envenenado con rodenticida anticoagulante.

Pero no sólo los cultivos pueden verse beneficiados por el desarrollo de los ingenieros agrónomos leoneses. «A nivel doméstico el producto tiene gran utilidad, por lo que preveemos producir un número de dispositivos que cubran la demanda existente. Incluida la de las viviendas rurales o las segundas residencias en el campo, donde la menor presencia de personas puede ser foco de origen y crecimiento de las plagas de roedores».

Porque el desarrollo comercial del producto puede ser aplicado a multitud de campos. Desde el citado de una agricultura contemplada desde el punto de vista ecológico y sostenible, evitando el uso abusivo de venenos y productos químicos perjudiciales; hasta la ganadería, donde la presencia de roedores aumenta el riesgo de infecciones e intoxicaciones en los animales por contagio de las enfermedades que portan los roedores.

La propuesta también es útil para las industrias agroalimentarias, que suelen utilizar sustancias tóxicas para el control de roedores, lo que incrementa el riesgo de contaminación de alimentos con destino al consumo humano.

Entre sus aplicaciones el equipo destaca también que «resulta interesante la captura de roedores vivos para su empleo en cetrería, alimentación de animales exóticos, experimentación, muestreo para el seguimiento de plagas por parte de la administración,...

Lo cierto es que los científicos consideran que hasta el momento «la presencia de roedores que afectan a los campos de cultivo y a otro tipo de actividades sigue siendo un problema porque no se ha controlado de la manera adecuada». Su propuesta, aseguran, es «un dispositivo de fácil manejo, adaptable a condiciones meteorológicas adversas, versátil en sus posibles usos y con posibilidad de ser combinado con otro tipo de controles, por ejemplo la lucha biológica a través de la cetrería. Además, actúa sin necesidad de usar productos tóxicos, lo hace con costes considerablemente bajos y con una alta eficacia que ha sido demostrada». Una propuesta alternativa a las tradicionales que ahora busca financiación para ser llevada al plano industrial.

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