proyecto en busca de financiación
El Dispositivo para el control Integral de Plagas de Pequeños Roedores se encuentra actualmente, según sus investigadores, en «búsqueda de financiación pública o privada», para lo que argumentan «la inexistencia de sistemas equivalentes, los beneficios múltiples de distintos sectores la solución a problemas de salubridad y el desarrollo personal de aptitudes y trabajo».
Porque más allá de la ejecución industrial y comercial de sus desarrollos, el equipo pretende convertir la iniciativa en «la capacidad de generar trabajo en la provincia, dada la baja actividad industrial que se presenta actualmente». Un «desafío», según ellos mismos reconocen, pero también uno de los motios que mueven su interés empresarial, más allá del puramente investigador.
Actualmente el desarrollo del dispositivo de control de plagas de pequeños roedores escudriña las vías de su explotación comercial. A día de hoy existe «una versión de un prototipo de evaluación funcional que da resultados muy satisfactorios comparado con los sistemas convencionales utilizados en la actualidad. La pretensión del equipo es optimizar las dimensiones del dispositivo a la par que explorar las posibilidades que nos ofrece el mercado para encontrar la forma más adecuada de comercializar el producto».
El prototipo desarrollado por el equipo de estudiantes e ingenieros industriales tiene previsto además un proceso de fabricación «sencillo, que permite obtener ejemplares de manera sencilla».
De hecho, para la construcción del primer prototipo para los ensayos de campo se ha fabricado con policloruro de vinilo (PVC) como «matriz polimérica debido a su temperatura de moldeo, módulo elástico, contracción durante la solidificación y otras propiedades técnicas que resultan adecuadas por satisfacer los condicionantes técnicos y económicos».
El proyecto tiene una doble vertiente de sostenibilidad: «También utilizamos materiales procedentes de los residuos de construcción y demolición», como el polvo de machacado de cerámicas tradicionales o sntéticas (arcillas u óxidos de aluminio); así como elementos no fósiles como harinas de centeno.