Diario de León
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  ROBERTO SANTOS / CEO de NARúA [ @rObertsan ]

TYLER BARNES / LIC. CREATIVE COMMONS

Ese día un día llegará,

no será pronto ni tarde,

cuando no queda cerilla ya,  es el dedo lo que arde

(Poema extraído de la canción ‘El uno, El dos y el Tres’ de José María Cano)

No suelo ser cronista de la situación política que atravesamos, procuro buscar en el pequeño espacio de mi vida, un rincón donde crear posibles y positivizar mi futuro, contribuyendo con ello a un bienestar, considero, de índole mayor.

Así de simple creo yo que es vivir: «Crear continuamente posibles de forma ética y positiva para mí y mi entorno».

Hace días que vivimos en una situación verdaderamente preocupante.

Lo que sube habrá de descender,

y aunque mientras la escalada no es cuestión de mirarse a los pies,

no sé yo si esta cordada

ha pensado en la bajada.

Un día descubres que es posible que tu propio país se resquebraje y aquello que, en tiempos de los versos que alimentan este relato, años 90, sucedía en los Balcanes matando a miles de personas, quizá pueda suceder aquí mismo de nuevo, a pies del Mediterráneo y a hombros de los Pirineos.

Avanza la semana del independentismo Catalán mientras escucho al maestro Iñaki Gabilondo teorizar sobre por qué hemos dejado pasar la oportunidad de dialogar, ahora ya que el daño es inevitable y las heridas comienzan a escocer.

Que si ese día la tortilla da la vuelta

veréis que pocos nos quedamos en cubierta.

Avanzan los días y ante el sopor cotidiano en las tierras leonesas sobre lo que acontece en Cataluña, piensas que quizá hayas sido un exagerado y que se podrán solucionar las cosas sin que el temor a pronunciar —por la fuerza— anide en las bocas malditas de los políticos corruptos de uno y otro bando, y así llegas vacilante al final de la semana, regresas a tu hogar, es viernes, y con la intención de relajar tu mente decides descansar en casa alejado de todo foco de temor, mientras te acuestas con otra matanza en París, donde ha habido asesinatos, inmolaciones, ataques de pánico, rabia, miedo, sangre, desesperación, angustia, llantos, lágrimas y ni una sola risa, salvo la de los integrantes del miedo y la de aquellos que se dedican a fabricar las dichosas e innovadoras armas.

El uno, el dos, el tres,

y para de contar,

que al escondite inglés se han puesto los demás

el uno, el dos, el tres

y para de cantar

porque a ninguno le interesa escuchar.

Y me preguntó ¿por qué a nadie le interesa escuchar? ¿Por qué lo llaman dios cuando pueden llamarlo directamente dinero?

La lucha armada, ese innegable negocio que no cesa, pues siempre hay algo que matar.

Para quienes creemos en la innovación centrada en las personas, no puede haber una aberración más grande.

Algunos de los inventos nacidos en el seno de la guerra son la comida en lata, Internet, la fregona, el horno microondas, el bolígrafo, el pegamento, la maquinilla de afeitar, el GPS, la gabardina o más recientemente los drones. Ahora forman parte de nuestra vida moderna —gracias— a la inversión que los ejércitos y Ministerios de Defensa han otorgado a la ciencia y a la innovación tecnológica en las últimas décadas.

Gracias, muchas gracias, váyanse a la mierda, que hubiéramos subsistido como especie perfectamente sin ellos, sin con ellos viene sangre.

Según el Centre d’Estudis per la Pau J.M. Delàs (www.centrodelas.org) que tiene como misión el fomento de una cultura de paz y la construcción de una sociedad desarmada, en España el gasto militar asciende a 48 millones de Euros ¡diarios! (los datos proceden de los presupuestos generales del Estado) lo que supone que cada español nos gastamos 373 euros al año en el mantenimiento de la estructura militar.

Cada año el estado español, este que está en desconexión, desarrolla Programas Especiales de Armamento (PEA) con concesión de nuevos préstamos a interés cero a las empresas en concepto de I+D. En las más cien empresas dedicadas a la maquinaria bélica se fabrican todo tipo de armamento con destino a países que luego atentan contra nosotros o contra su propio pueblo. El actual ministro de Defensa ha sido director para España de la empresa francesa MBDA, fabricante de misiles que se utilizan en Siria, ha sido consejero de Instalaza SA, que estuvo fabricando bombas de racimo hasta 2010 (fuente Wikipedia), algunas de estas bombas fueron usadas por Muamar el Gadafi contra el pueblo libio.

En julio, el científico Stephen Hawkins, el fundador de Apple Steven Wozniak, el presidente de Tesla Elon Musk, el responsable de inteligencia artificial de Google  Demis Hassabis y el filósofo y experto en el estudio de la conciencia Daniel Dennett firmaron una carta en contra de la carrera armamentística basada en la Inteligencia Artificial, donde serán las máquinas quien maten a los hombres para evitar bajas. Se abren las apuestas, cuánto se juegan a que las vemos pronto en Siria.

Decía Albert Einstein: «No sé cómo será la tercera guerra mundial, sólo sé que la cuarta será con piedras y lanzas». El hombre demostrará por fin su inteligencia superior volviendo al Paleolítico.

Quizá a Einstein no le falte razón, quizá tras los atentados de París iniciemos una tercera guerra mundial, y quizá también en nuestro propio país utilicemos la fuerza para convencer al pueblo catalán de que en Españistán no se está del todo mal.

Un dios de cruz, uno de cuarto de luna y otro de estrella de cinco puntas, juntos de la mano, arrebatando las vidas que dicen salvar. Curiosa ironía.

Y mientras yo muchos días siento que vamos a la deriva… ¿Alguien lleva el timón?

Y a dejar que esa chorrada

nos empañe la mirada,

lágrimas de agua pasada despintando la fachada.

‘EL UNO, EL DOS Y EL TRES’ / JOSÉ MARÍA CANO

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