Diario de León

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Basuras muy energéticas

cuatro alumnos del colegio san juan de la cruz proponen generar energía con los restos de comida que se desperdician . S i cada vivienda dispusiera de un ‘biodigestor’ que extrae electricidad y abono de los restos de comida, se generaría energía limpia, se reduciría la contaminación y las facturas. Esta propuesta de cuatro alumnos del colegio San Juan de la Cruz y su profesor ha llegado al concurso Desafío Emprende

El profesor Jorge Díez junto a los alumnos Lucía Robles, Óscar Gallego, Sergio González y Laura Martínez.

El profesor Jorge Díez junto a los alumnos Lucía Robles, Óscar Gallego, Sergio González y Laura Martínez.

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pilar infiesta | león
León

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En lo que unos tiran y desperdician, otros ven oportunidades y servicios. Es el caso de la comida. Ningún país es capaz de evitar la pérdida de frutas, legumbres o lácteos. Un eslabón negro que dificulta la transformación de las cadenas de valor alimentarias en sostenibles. Sin embargo, cuatro adolescentes leoneses han ideado una solución. Reutilizar esas basuras orgánicas para generar electricidad, calefacción y abonos, gracias a los gases que desprende la fermentación de la comida.

Y lo hacen con una curiosa y sencilla máquina similar a un biodigestor que les ha servido para colarse entre los 35 equipos de España seleccionados en el prestigioso concurso de Desafío Emprende organizado por EduCaixa, al que concurrieron 1.200 trabajos. Con el desparpajo de sus 15 años, resumieron en tres minutos ante el jurado su proyecto, bautizado como E-Food.

Los alumnos dispusieron de tres minutos para explicar su proyecto. DL.

Los leoneses junto al equipo invitado de Ghana en Barcelona. DL.

El 45% de los desperdicios de comida que se generan corresponden a frutas y hortalizas. JESÚS.

«¿Si te digo que cada español genera 460 kilogramos de basura al año? Impresiona, ¿eh? Toda junta, suma 21 toneladas, de las cuales apenas el 54% se recicla.

El 20% es material orgánico, resto de comida o comida sin utilizar. Eso se traduce en que en España 25 millones de kilos de alimentos se desperdician a la semana. Preocupante, ¿verdad?». Así hablan los alumnos del colegio San Juan de la Cruz, Oscar Gallego, Laura Martínez, Lucía Robles y Sergio González, para introducir su idea innovadora. Explican que una de cada nueve personas en la tierra carece de alimento, mientras que con las sobras de comida que se generan en un solo día en España se podría alimentar a 45 millones de personas. A todo el país.

«No podemos erradicar el hambre en el mundo, es un problema estructural de una sociedad global capitalista. Pero sí podemos calmar nuestra conciencia social, reduciendo el desperdicio de comida y dándole un nuevo uso: sostenible, económico y ecológico», aseguran junto a su profesor de Iniciativa Emprendedora, Jorge Díez.

Su propuesta afronta el problema de los desperdicios de comida de una forma ecológica y directa. Proponen aprovechar esos restos de alimentos para crear algo nuevo: electricidad y calor de calefacción mediante la generación de energía, de manera eficaz e innovadora, totalmente renovable y con cero contaminaciones para el planeta.

El proceso obtiene la energía del gas metano creado en la fermentación de los desperdicios orgánicos, que sirve de combustible para producir electricidad y su poder calorífico se puede aprovechar para sistemas de calefacción.

«Esa electricidad puede utilizarse de autoabastecimiento de generadores o acumuladores para casos de corte de suministro o devolverse al sistema eléctrico como excedente, tal y como funcionan los parques eólicos o las instalaciones fotovoltáicas», señalan. Creen que la idea de transformar la comida en energía renovable de una forma nueva puede cambiar la Tierra. «Es un círculo perfecto. Se optimiza el proceso de recogida de desperdicios, se reduce la cantidad de vertidos orgánicos, en consecuencia, se reduce la contaminación por gases de estos vertidos, el gas metano generado proporciona combustible para la producción de electricidad y la fermentación añade poder calorífico para sistemas de calefacción o climatización». Además, los residuos del proceso se reutilizan para abono orgánico y la contaminación del proceso es nula.

Los estudiantes valoran que, en principio, su uso puede ser rentable en comunidades, residencias, colegio, hospitales y fábricas. A largo plazo, puede ser implementado a pequeña escala en viviendas particulares. En el proyecto, subyace un trasfondo de conciencia social, de consumo responsable y desarrollo

sostenible. Estos jóvenes se proponen concienciar a los leoneses de que muchos pequeños gestos pueden cambiar el mundo.

Reconocen que ya existen proyectos que generan energía a partir de desechos orgánicos, como las granjas de cerdos y sus excrementos. También funcionan iniciativas que compostan y reciclan la comida desechada. Incluso, hay empresas que pueden competir con su idea de transformar la comida en energía. Por eso destacan que su plan es diferente por el modo de conseguir la energía, con la comida que los demás desprecian. «Porque con nosotros, si lo tiras, aportas, y es ahí donde se encuentra nuestra innovación, creando algo nuevo a partir de algo que aparentemente ya no sirve, involucrando al ciudadano y su conciencia social y ecológica», insisten.

Los alumnos acudieron hace diez días al Campus Desafío Emprende en Barcelona junto a más de 200 alumnos y 40 docentes, tras superar un filtro que dejó en el camino a otros 1.165 trabajos. Sólo ellos procedían de León. El campus perseguía favorecer el desarrollo de las competencias básicas para la vida. Especialmente, la de sentido de iniciativa y espíritu emprendedor, desarrollando capacidades de autoconocimiento y desarrollo personal, pensamiento crítico y sentido de la responsabilidad, gestión del cambio y incertidumbre, liderazgo y trabajo en equipo, creatividad e innovación, así como la gestión de proyectos y la actitud proactiva.

Desde el colegio San Juan de la Cruz de León también se ha logrado que otro grupo de alumnos sea seleccionado para el concurso nacional Emprende por el Clima, que están trabajando ahora para presentar su proyecto en la fase final. Hoy reciben dos premios en el concurso Aula Emprende organizado por el Ildefe (al Mejor Plan de empresas y a la Mejor Presentación Multimedia).

Con esos dos galardones, el centro ya posee ocho premios de las diferentes ediciones de Aula Emprende. Se han convertido en el centro de León qué más premios ha conseguido en todas las ediciones.

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