Diario de León

agricultura

Las plantas ya poseen 'orejas'

El riego inteligente de Hilo Verde ahorra hasta un 50% de agua y energía, evita el arrastre de abonos y las enfermedades. A l igual que Antonio Meucci (o Alexander Graham Bell) inventaron el teléfono, la empresa Hilo Verde ha ideado un sistema para escuchar a las plantas. En un lado, sensores bajo el terreno, y en el otro, la nube, a donde llegan los datos que se traducen con inteligencia artificial para saber si quieren más bebida o fertilizantes

Los dispositivos de Hilo Verde se introducen bajo tierra y 'entienden' las conversaciones de las plantas.

Los dispositivos de Hilo Verde se introducen bajo tierra y 'entienden' las conversaciones de las plantas.

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PILAR INFIESTA | LEÓN
León

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Engordar el fruto, preparar a la planta para que resista el invierno, nutrirla o tornarla más verde son algunos de los trucos que practica con éxito la empresa Hilo Verde, una start up que germinó a partir de las inquietudes de tres miembros del grupo de Hacendera Abierta de la Fundación de Cerezales Antonino y Cinia.

Su objetivo, facilitar el acceso a los agricultores a las nuevas tecnologías de sensorización y big data para que puedan mejorar la eficiencia, la calidad y la rentabilidad de sus explotaciones. De hecho, se logran ahorros del 50%, lo que ha favorecido que se encarguen ya de 80 zonas de riego en León, entre ellas, de algunas sedes de instituciones, como el Ente Regional de la Energía, en fundaciones e incluso jardines privados. También se han introducido en Asturias, donde gestionan 20 hectáreas de frutales con sus sensores, al igual que en el País Vasco, y aspiran a potenciar su presencia en la vecina Portugal.

El agricultor conoce en todo momento las necesidades del cultivo.

Como ellos mismos explican, su propuesta pasa por el desarrollo de tecnología de sensorización de bajo coste para una agricultura de precisión que puede aplicarse a cualquier sistema de riego para controlar de forma directa el estado de los cultivos, «aprovechando cada gota de agua y nutrientes».

Para ello recogen los datos del terreno, los analizan y los transforman en información «sencilla y útil», que el cultivador ve en su ordenador o teléfono móvil. Así puede conocer en tiempo real el nivel de agua y sales disueltas en el terreno y, «lo que es más importante», si sus riegos están siendo excesivos o escasos para cada tipo de planta en un periodo determinado, e incluso si se están aprovechando los fertilizantes.

Su idea comenzó a germinar hace cuatro años, con un equipo multidisciplinar que combina ciencia, informática e ingeniería. Como empresa arrancaron hace más de un año tras tres de investigación. «Aplicamos técnicas de estrés hidríco (falta de agua) para favorecer que, por ejemplo, las cubiertas vegetales alarguen sus raíces o que las plantas lleguen a estar más verdes con menos agua», explica una de las integrantes de la compañía, Verónica Verdejo.

La empresa controla el riego de 80 zonas en León, entre ellas, en la Fundación Cerezales. DL

Ese ‘entrenamiento’ de te doy y te quito agua, te aporto o te resto nutrientes sirve también para lograr mayor rendimiento en el caso de frutales, donde, sin estresar al árbol, se pueden conseguir mayores calibres de los frutos antes de la vendimia. «Hay árboles muy sensibles, de ahí que efectuemos un seguimiento personal y directo para estar a pie de campo y establecer un calendario con el agricultor. Cuando cuantificas el agua y el abono tienes una gestión eficaz y no de aproximación, ni secas ni pudres a la planta y no derrochas fertilizante si el terreno se encharca después de una tormenta», señala.

El sistema que proponen se basa en la medida directa y precisa del terreno, frente a otras soluciones que utilizan modelos predictivos, que suelen ser complementados con información de satélites, drones y estaciones meteorológicas para mejorar sus estimaciones. «Se podría decir que nosotros hablamos con el terreno», indica Verdejo. Por eso plantean un mínimo de cinco sensores en cinco puntos distintos, «porque si sólo te dedicas a un punto de medida y éste es muy húmedo, estaríamos opinando mal sobre las necesidades de la planta e incluso podríamos secarla». En lugar de información general sobre todo el cultivo, Hilo Verde ofrece «detalle y precisión en tiempo real, optimizando la zonificación en función de las características y tipo de suelo, así como la variedad de la planta y su ciclo de cultivo».

Funciona ya en frutales, viñedos, jardinería y paisajismo y superficies deportivas. Al desarrollar sistemas basados en tecnologías propias y del Internet de las cosas, la factura para los agricultores por monitorizar toda su explotación es baja. Creen firmemente que el futuro del campo pasa por los sistemas de riego inteligente, «que sean capaces de detectar y aplicar el agua según las necesidades reales de las plantas y las pautas del agricultor, optimizando el uso de este recurso limitado y ahorrando fertilizantes, tiempo y trabajo».

Los representantes de Hilo Verde recibieron el premio de Aletic.

La versatilidad de los sensores de Hilo Verde les permite mantener abiertos proyectos muy diversos en cereales, hortalizas, frutales, viñedos, zonas verdes... «En este momento tenemos en marcha el proyecto de Riego Eficiente y Sostenible de la Pradera de Uso Mixto de la FCAYC, integrado en la estrategia de sostenibilidad de la nueva sede, edificación que obtuvo el Premio a la Construcción Sostenible de Castilla y León 2017».

Además también trabajan en otro proyecto de viticultura de precisión, monitorizando viñedos de cara a controlar la calidad de la uva y mejorar la producción y han iniciado la colaboración con asociaciones de agricultores y plataformas tecnológicas en el ámbito de la investigación para desarrollar nuevos productos enfocados a mejorar la productividad de los cultivos. También colaboran con varias universidades en proyectos de innovación e investigan en nuevos tipos de sensores.

Desde el inicio Hilo Verde ha apostado por acercar la tecnología a las personas con su línea de Innoeducación. Realizan talleres en los que enseñan electrónica y programación «de forma sencilla y entretenida» y construyen huertos urbanos inteligentes. Los talleres duran entre una semana y un trimestre y se pueden ver en www.hiloverde.es.

Verdejo destaca que no se precisa personal que tome medidas sobre el terreno, ya que la información se obtiene permanentemente y desde varios puntos por cada zona de riego con los sensores. Ello ayuda a detectar de forma temprana problemas de evolución de la humedad, temperatura y lluvias para prevenir el riesgo de infección con hongos, alertas por temperaturas extremas, avisos por deficiencias de caudal, fugas y roturas. La información del sistema se usa para tomar la decisión de riego, o activar el modo de riego inteligente, para un aporte de agua automático en función del estado de la planta y la estrategia definida (según el ciclo de cultivo o el objetivo del gestor del riego). La instalación es sencilla y sin impacto visual.

La Asociación Leonesa de Empresas de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (Aletic) acaba de conceder a Hilo Verde el premio al mejor proyecto innovador de empresa TIC, galardón que se suma al  premio CLH de empresas Innovadoras de Castilla y León en el programa ADE2020. Valoran su esfuerzo en hacer llegar a la gestión del riego las nuevas tecnologías que ya se aplicaban en otros sectores. Y sobre todo, a un precio reducido al alcance de todos.

Según los promotores de Hilo Verde «lo que no se mide, no se puede controlar», y en el día a día comprueban que la mayoría de las decisiones en cultivos y en zonas verdes se toman según la costumbre y la experiencia. El Riego Inteligente Automático es una solución que aprovecha las ventajas de la tecnología para lograr una gestión más sostenible del riego basada en datos objetivos. Una red de sensores que se combina con técnicas de machine learning y big data para ver qué piden las plantas.

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