BIOCOSMÉTICA TERMAL
Alunizaje en la biosfera
Esencias de Luna es la primera marca cosmética termal certificada como bio, y la primera española en el directorio europeo Slow Cosmétique. Utiliza como base el agua de Caldas de Luna y las esencias de las plantas de la Reserva de la Biosfera, que sigue investigando.

Ainhoa Mendizábal y Judith Galindo, en una de las salas de masaje del Balneario de Caldas de Luna, con los productos cosméticos de Esencias de Luna.
«Saludos desde la Luna». Y sí, parece otro planeta. El del emprendimiento empresarial con conciencia social y medioambiental en el corazón de una Reserva de la Biosfera, cuyos recursos selecciona y ofrece en productos que cada año son certificados escrupulosamente como bio. Un negocio que está creciendo y que impulsa la investigación sobre las propiedades y cultivos de las plantas y recursos que ofrece el entorno de Caldas de Luna, un medio natural privilegiado cuyas propiedades se transforman para venderlas ya en 150 puntos de todo el país, además de en Francia. Y a través de un cuidado comercio on line que se incrementa cada día.
Uno de los principales escaparates de Esencias de Luna, la marca de biocosmética que se elabora en Caldas, es precisamente el balneario de la localidad, el único que se mantiene en activo en la provincia y que en los últimos cinco años ha vivido una prometedora puesta a punto. Comparten el recurso principal, el agua termal de Fuencaliente, declarada de utilidad pública en 1917; y en el centro utilizan para sus tratamientos los productos que elaboran Ainhoa Mendizábal y Javier Sánchez.
Ahora buscan un impulso a su negocio a través de las plataformas que ofrecen las nuevas tecnologías: llevan a cabo una iniciativa de crowdfunding que les permita instalar en su laboratorio de Caldas de Luna una caldera de biomasa, para crear un secadero en el que elaborar jabones también basados en el agua termal y las plantas medicinales de la zona. El proyecto ha sido seleccionado por lateuaterra.com, la primera plataforma de micromecenazgo especializado en proyectos que cuiden y mejoren el medioambiente; que define la iniciativa como «jabones bio que protegen el paraje natural del valle de Luna».
Las aguas mineromedicinales de los manantiales de Fuencaliente surgen a 28,5 grados, y está clasificadas como bicarbonatadas, sulfatadas, cálcicas, calicatadas y magnésicas; recomendadas para tratamientos traumatológicos, respiratorios, digestivos, nerviosos, renales y de la piel.
Y estas últimas propiedades las exprimen los productos de Esencias de Luna, que unen a las aguas termales aceite de oliva virgen para emulsionar los aceites e infusiones de savia de abedul y plantas de cultivo y silvestres que se encuentran en el parque natural. «Estas aguas son muy beneficiosas para todo tipo de problemas de la piel, como la cuperosis,la piel rosácea o la dermatitis; y se mejoran con aceites esenciales y plantas cuyas propiedades aumentan estos efectos beneficiosos», señalan Ainhoa y Javier.
Que destacan también la necesidad de proteger y poner en valor la «enorme riqueza» de la flora del valle de Luna, que «también corre peligro con el calentamiento global».
Los productos cosméticos que comercializan bajo la marca Esencias de Luna cumplen la normativa exigida por la Agencia del Medicamento, y además es la primera marca certificada como cosmética termal bio. Además forman parte de la organización internacional Slow Cosmétique, ha sido la primera empresa española en integrarse en este proyecto que sensibiliza para «una belleza natural y razonable y una cosmética ecológica, sana e inteligente».
Las propiedades de los productos elaborados con las aguas y esencias de la zona de Luna tienen además desde hace tiempo presencia en las ferias Biocultura tanto de Madrid como de Barcelona. Allí triunfan la crema hidratante con agua termal y savia de abedul, el labial con manteca de cacao, cera de abeja y macerado de caléndula; la crema de masaje con árnica y romero; el gel frío de hiedra y lavanda,....
Los impulsores de este proyecto recuerdan que las propiedades de las aguas termales han sido tradicionalmente aprovechadas por las grandes marcas de cosmética, como Biotherm, Vichy, La Toja,... «Todas ellas utilizan agua termal, cuyas propiedades son conocidas desde tiempos inmemoriales, y que ahora sabemos que arrastran desde las capas más profundas de la tierra algunos minerales, los oligoelementos, que son vitales para nuestras células».
Y el agua que surge de Fuencaliente es «la esencia de toda nuestra cosmética. Utilizada sola como tónico facial y como base de la composición del resto de nuestros productos. Al final la cosmética es agua en un alto porcentaje, y un agua pura y saludable da lugar a una cosmética también purificante y saludable».