FIAT PANDA
Evolución natural...
Treinta años de vida comercial y 6,4 millones de unidades. El Panda III acaba de desembarcar en los concesionarios. Más amplio, dinámicamente optimizado y tan práctico como siempre. Su tarifa oscila entre 10.335 y 14.350 euros.

El Panda gana en empaque estético y funcional por su aumento de cotas.
Tercera generación. En 1976, Fiat comenzaba a pergeñar el Panda; en 1980 ya estaba listo para pisar las moquetas del Salón de Ginebra.
Simpático y revolucionario, el concepto del pequeño Panda, se diría sucesor por línea directa del 500, 600, 126, Cinquecento…, se traduciría rápidamente en todo un éxito de ventas: 6,4 millones de unidades han conquistado, desde su aparición… a 16 millones de conductores.
Ahora, la tercera entrega del célebre utilitario transalpino, quizá un tanto eclipsado por la llegada de su hermano 500, otro puntazo en los catálogos de la marca, vuelve a reivindicar «su» sitio en el corazón de los incondicionales con unas cartas de presentación tan contundentes como los 3,65 metros de largo (once más que su antecesor); 1,64 de ancho (5 más que la anterior entrega) y un centímetro más de alto lo que, como fácilmente puede suponerse, redunda en beneficio de una mayor habitabilidad interior aderezada, eso también, con 225 litros de capacidad del maletero en posición normal.
De serie, el nuevo Panda viene con capacidad para cuatro plazas, opcionalmente ampliables a cinco para, por ejemplo, alojar a un niño y dos adultos en la zona trasera.
En su condición de utilitario de utilitario, el escalón de acceso a la gama Panda, el Pop, se ofrece de serie con un equipamiento más bien justo, también lo son sus 10.350 euros, así que… se dispondrá aquí de cuatro airbag, volante regulable en altura —con función «City», muy útil en las maniobras de estacionamiento—, por poner tres de los ejemplos más significativos.
Conforme de sube en el escalonamiento, el acabado Lounge es ya mucho más completo y con tres tarifas: 12.050 euros (motor 1.2); 13.550 (motor TwinAir) y 14.350 euros con la motorización diésel.
Eso, por no hablar de la funcionalidad, que continúa siendo una de las grandes bazas que juega nuestro protagonista: hasta 14 compartimentos repartidos a lo largo —y ancho— del habitáculo para guardar objetos de diversas dimensiones; también la banqueta trasera desplazable longitudinalmente para ampliar ocasionalmente la capacidad del maletero, mientras el clásico tapón de llenado de combustible se sustituye ahora por un ingenioso sistema de apertura/cierre automático al introducir/extraer la pistola de suministro que, no sólo facilita la operación de repostaje, también evita errores en la elección del carburante, porque la manguera no se adapta de una motorización a otra —gasolina o diésel—.
En el capítulo motorístico, se ha optimizado la mecánica 1.2 Fire (69 CV) en consumos y emisiones, con lo que resulta muy indicada para utilización urbana.
Si se pretenden mayores prestaciones, los 75 CV del turbodiésel MultiJet ya se convierten en una buena elección, como también —bastante más, claro— los 85 CV del bicilíndrico turboalimentado TwinAir, que ya debutó con éxito en el 500 y al que, eso también, hay que acostumbrarse a su particular sonido.
Las cajas de cambio son manuales de 5 marchas y, posteriormente, esta nueva entrega del Panda contará con versiones de caja manual pilota y, en verano, una versión con tracción total 4x4, que «siempre» ha convivido en los catálogos del Panda.
En suma, que el Pandita, tan sugestivo en su utilización práctica como siempre, recibe ahora una buena dosis estética y de puesta al día… que le sienta la mar de bien.
Al final, el Panda ha acabado por entrar a formar parte de la memoria colectiva del estilismo italiano… como el Fiat 500, la Vespa, la cafetera Bialetti o el cenicero Cubo di Bruno Munari.