Jeep... en estado puro

Sesenta unidades en edición limitada. Calandra barrada, faros redondos… Jeep. «Cuatro por cuatro» en estado puro. El legendario Wrangler, disponible en carrocería de dos y cuatro puertas, arranca su tarifa «Montañera» en 34.792 euros.

El ‘Montañero’ Wrangler mantiene vivo el espíritu del puro 4x4.

Publicado por
J. F. ZARDÓN
León

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Montañero. Fuera de carretera… el hábitat natural de un modelo, el Wrangler, que ha venido cultivando la leyenda de Jeep desde hace décadas.

Así, los amantes del todoterreno —en estado puro— pueden seguir de enhorabuena, esta versión limitada —60 unidades para el mercado español— Mountain mantiene viva la llama de una estética tan sencilla —en lo general— como rompedora —en lo particular—, habida cuenta los detalles con los que el fabricante «marca» este singular montañero: exclusivas pinturas de guerra «Amarillo Bulldozer» o «Verde Lima», según se trate de la versión de dos o cuatro puertas, combinadas con los correspondiente logos identificativos, los prominentes aletines en negro mate —como el techo desmontable— y las llantas específicas calzadas con unos generosos neumáticos (245/75 R17).

En el interior, asientos negros —también con el logo bordado en sus respaldos— y alfombrillas «Mopar Slush -con un dibujo que simula la rodadura del coche en el barro-, viene a unirse, en el Mountaiin de serie limitada, a elementos hasta ahora considerados —quizá— superfluos en el Wrangler: ventanillas eléctricas, cierre centralizado y equipo de audio con Bluetooth y MP3.

En el capítulo motorístico este Wrangler «Montañero» viene exclusivamente unido al motor turbodiésl de rampa común 2.8 CRD de 200 CV (46,9 metros/kilo de par desde sólo 1.6000 vueltas, toda una garantía de elasticidad) y al cambio automático secuencial de 5 velocidades lo que, también unido al eficaz sistema «Command-Trac de tracción integral permanente, continúa convirtiendo a nuestro protagonista en una de las mejores herramientas todoterreno que puedan encontrarse en el panorama automovilístico mundial para quienes gusten de las «auténticas» excursiones camperas… sin miedo a nada. No sólo por las «manos» del conductor, también por ayudas electrónicas como el control de descenso (HDC) o la asistencia al arranque en pendiente (HSA).

Es verdad que la romana (entre 1.933 y 2.073 kilos) y una aerodinámica de cajón, llegan a penalizar la media de consumo (entre 8,1 y 8,3 litros cada cien kilómetros), como ambos ejes rígidos la conducción sobre asfalto (el ESP palia la situación), aunque todos estos «posibles condicionantes» pasan a un segundo plano cuando el Wrangler entre en su hábitat natural... la utilización fuera de carretera; así que… vayan unas cosas por la otra.

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En fin, que Jeep sigue siendo Jeep, y el Wrangler su mejor abanderado.