Los niños... «sentaditos»
Medio siglo de investigación en. seguridad infantil. Voluminosos, difíciles de mover y tediosos de montar. Según Volvo… no. En sentido contrario a la marcha, hinchable y ligero. Según Volvo… sí. El fabricante ensaya un revolucionario sistema de asiento infantil.

Medio siglo lleva Volvo optimizando los sistemas de seguridad infantiles.
Exploración de futuro. Hasta la fecha, los asientos infantiles de los automóviles han venido convirtiéndose en un engorro para progenitores y demás cuidadores. La revolucionaria tecnología que pretende poner en práctica el fabricante sueco, apuesta por un asiento tan seguro como fácil de plegar, con lo que el proyecto abre nuevas oportunidades para quienes necesitan un asiento infantil portátil, que también puede resultar muy útil para viajar en taxi, vehículos de alquiler sin conductor o autobuses.
Volvo trabaja en la optimización de un asiento seguro, fácil de plegar y transportar, utilizable en multitud de situaciones que resultarían impensables con los asientos actualmente disponibles.
En escasamente 40 segundos, merced a su ingenioso sistema de bombeo, el asiento infantil en el que trabaja Volvo puede inflarse —y deshincharse— mediante una bomba integrada. En total, el ingenio no supera los 5 kilos de peso —la mitad de los asientos actuales— y está permanentemente conectado por Bluetooth, lo que también permite hinchar el asiento por control remoto; incluso cabe en un bolso de viaje, junto con los demás artícullos necesarios para el niño.
El prototipo de asiento está realizado en un exclusivo material, que Volvo apellida «drop-stitch», un tejido muy resistente cuando se hincha y capaz de resistir una alta presión interior. Una tecnología heredada del sector náutico e inicialmente desarrollada militarmente en un intento de diseñar... ¡aviones hinchables!.
Orientado en sentido contrario a la marcha, el modo en el que los niños viajan más seguros, la seguridad de éste proyecto de asiento infantil hinchable la centra Volvo en el cuello de los niños, parte del cuerpo en desarrollo en esa edad y, como fácilmente puede suponerse, más endeble que el de los adultos.
Así, en un hipotético impacto frontal, la cabeza de un pasajero sentado en el sentido de la marcha se proyecta hacia delante, ejerciendo una enorme presión sobre el cuello. Por lo tanto, los niños precisan sistemas de sujeción específicos y deben sentarse mirando hacia atrás hasta que, por lo menos, cumplan tres o cuatro años.
«De hecho (afirma Lawrence Abele, director del Centro de Creación y Supervisión de Volvo) lo ideal sería que todos viajásemos mirando hacía atrás (¿), pero teniendo en cuenta el modo en el que se diseñan actualmente los vehículos, esto no es factible»... sin comentarios.
Sea como fuere —Volvo en su línea—, tampoco a nadie se le oculta la practicidad —y seguridad— de un ingenio como el que nos ocupa, el futuro asiento infantil hinchable, abrirá nuevos caminos a la seguridad pasiva de los ocupantes más pequeños.