Reinterpretación deportiva

Nuevo miembro de una «posible» renovada familia TT. Evocadora extrapolación del clásico biplaza TT. Silueta alargada, en clave de cinco puertas y con motor de 400 CV. «Sólo» un estudio de diseño… de momento. Aunque tampoco podría dudarse de su «paso a la serie»… cuando corresponda.

Publicado por
javier fernández
León

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Cuatro asientos, cinco puertas. Aún en fase de prototipo conceptual, Audi explora nuevos caminos estético-prácticos para la reinvención del biplaza TT, convertido desde hace décadas en toda una iconográfica propuesta en los catálogos de los Cuatro Aros.

Siguiendo la estela Sportback iniciada por los A5 y A7, el prototipo TT Sportback aúna esa combinación tan cultivada por el fabricante germano: elegancia y deportividad... salpimentada por los 400 caballos de potencia que rinde el tetracilíndrico TFSI, inyección directa y turboalimentado, que, también aquí, mantiene fidelidad a la tracción integral permanente Quattro y al cambio automático secuencial de doble embrague S-Tronic de 7 relaciones.

Consecuencia: 3,9 segundos para sprintar de cero a cien y unos contenidos 7,0 litros de consumo medio. Por no hablar de una entrega de par tan significativa como los 45,8 metros/kilo desde 1.900 vueltas (7.200 alcanza el régimen máximo) y los 162 g/km de CO2... que el respeto medioambiental también es de Dios.

Las generosas llantas de 21 pulgadas (neumáticos de 255/30) y la última evolución del «Audi Space Frame» (construcción ligera), propician una carrocería —en Rojo Marte— que, amén de su rebajado centro de gravedad, propone una estética tan poderosamente personalizada como muestra un frontal en el que campa —por sus respetos— una parrilla «así de grande», ancha y plana, en diseño panal, y perfectamente integrada en un lenguaje estético que rinde culto al del clásico TT, eso sí... alargado ahora hasta los 4,47 metros: marcada línea de cintura, abombados pasos de rueda, branquias de refrigeración y unos faros con franjas separadas (módulos con cuatro potentes diodos láser) que acaban por crear una singular «rúbrica» en forma de haz luminoso que alarga cientos de metros de distancia. El haz láser, que se activa a partir de 60 por hora de velocidad, complementa a la luz de carretera led que, para el conductor, significa un considerable incremento de la visibilidad; mientras una cámara identifica a los demás vehículos y desconecta la luz «larga» de carretera.

La vista zaguera es sobria y escultural: cinco líneas horizontales, que potencian la anchura del TT Sportback, y grupos ópticos de una sola pieza, inspirados en los del R18.

¿Y en el interior? Pues, en el interior, y como en los coches de carreras, domina lo que Audi apellida virtual «cockpit»: una pantalla de 12,3 pulgadas, que sustituye a la instrumentación convencional mediante gráficos de máxima definición y con la posibilidad, para el conductor, de seleccionar diferentes posibilidades de visualización.

También en el terminal MMI -el conocido pulsador giratorio- se incorpora un panel táctil en el que pueden introducirse caracteres y gestos, como en el smartphone.

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En suma, que el Audi TT se hace mayor o se «hará»… cuando el TT Sportback llegué a la cadena de montaje.