Unimog. Multiusos… incombustible

‘Dispositivo motorizado de aplicaciones universales’. A los setenta… la segunda juventud. Mercedes contabiliza más de 400.000 unidades vendidas del Unimog en los últimos 69 años. Complejo en su conducción e ‘indestructible’ en su filosofía. Nuevos motores, una profunda revisión estética y tarifas entre 82.000 y 140.000 euros.

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javier fernández
León

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Trigésima… generación. Puede con todo. Asentado sobre un bastidor semejante a un muelle de torsión (hasta 30º grados de cruce entre ambos ejes), con una insuperable sensación de robustez visual —y real—, el Unimos mantiene, desde hace siete décadas, su impronta de herramienta perfecta para trabajar en condiciones límite.

Preparado para enfrentarse a un sinfín de tareas, por la flexibilidad de su chasis y por el también infinito número de versiones de carrocería, el Unimog data sus inicios allá por 1946, cuando un ingeniero experto en maquinaría agrícola, Heinrich Rösler, apadrinado por Mercedes-Benz, desarrollaba el prototipo bautizado con el acrónimo germano: «UNIversal Motor Gerät» (dispositivo motorizado de aplicaciones universales). Dos años más tarde (1948), ya estaba listo el definitivo Unimog: ni tractor, ni camión… sino ‘todo lo contrario’, la combinación perfecta entre uno y otro… todo un éxito, que acaba de cumplir sus primeros sesenta y nueve a años de vida.

Sus condiciones para utilización off road ‘sonrojarían’ —y ‘sonrojan’— al más preparado de los todoterreno, como sus posibilidades de actuación —y trabajo— en cualesquiera condiciones que imaginarse pueda: servicios de protección civil, quitanieves, construcción de oleoductos, expediciones «a los confines de Universo» , extinción de incendios forestales… y todo lo que imaginarse pueda.

La reciente puesta al día del Unimog (Alta Movilidad U 4023 y U 5023) viene de la mano del nuevo motor diésel (Euro VI), un 4 cilindros BlueTec de 231 CV que, sobre todo, destaca por su elevadísimo par: 90,6 metros/kilo entregados de forma constante entre 1.200 y 1.600 vueltas, cifra hasta ahora sólo posible con un motor de seis cilindros; además, se ha reducido un ¡90%! Las emisiones contaminantes y un 3% el consumo. La canja de cambios, que se maneja mediante una palanca situada en la columna de dirección, mantiene la habitual configuración de 8 marchas adelante y 6 atrás, con la posibilidad opcional de una reductora para rodar entre 2,5 y 35 por hora de velocidad, incluso el nuevo modelo incrementa su capacidad todoterreno merced a la adopción de tres bloqueos del diferencial (sólo dos en la anterior generación) conectables desde el cuadro de instrumentos y de un sistema de regulación de los neumáticos («Tirecontrol») para subir o bajar presiones, desde la cabina, y poder circular por cualquier tipo de terreno. Incluso se cuenta con tres modos (‘carretera’, ‘arena’ y ‘firme en mal estado’) capaces de adaptar la presión instantáneamente.

El desplazamiento del motor un metro más atrás que en los anteriores Unimog, permite dejar espacio para elementos adicionales y, paralelamente, optimizar el reparto de pesos del vehículo o añadir una toma de fuerza directa al motor.

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En fin… ¡no hay barreras.