Diario de León

Cactus Concept M. De nuevo… ¿Méhari?

Citroën ‘interpreta’ el Cactus en clave de simpático… todocamino. ¿Recuerdan el Méhari? Pues… ‘a lo mejor’ Citroën vuelve a ‘resucitarlo’, en versión del XXI y acogiéndolo, de nuevo, en sus catálogos. De momento, sólo como prototipo de concepto; pero, quién sabe… ‘a lo mejor’.

Carrocería «envolvente» y tapicería, inspirada en el neopreno, que puede mojarse -y aclararse- incluso con agua salada.

Carrocería «envolvente» y tapicería, inspirada en el neopreno, que puede mojarse -y aclararse- incluso con agua salada.

Publicado por
JAVIER FERNÁNDEZ
León

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¿Siguen recordando el Méhari? Pues ahí tienen el que ‘podría ser’ … sucesor por línea directa: un ‘hipotético’ todocamino que -también ‘podría’ - ocupar el sitio que, entre 1968 y 1988, ocupase la plataforma del 2CV ‘vestida’ de campo&playa, con carrocería de fibra de vidrio; todo un éxito en la época, que -¡como lo oyen!- llegó a marcar tantas tendencias… que mantiene un hueco en el corazón de los incondicionales.

Hoy, el chevron -¡como lo siguen oyendo!-, no sólo sigue sin apartarse de sus ‘creencias’ , las interpreta en clave de modernidad: fibra… de carbono (menos de 1.000 kilos de ‘romana’ ); es verdad que sin tracción 4x4 como el ‘antecesor’ , aunque con unas robustas aletas esculpidas alrededor de las ruedas, un parabrisas retrasado, unas generosas puertas en material plástico y un habitáculo completamente abierto, que permite acceder a los asientos traseros franqueando el borde de la carrocería… apoyándose en una inserción situada en el flanco trasero: ¡claro… como en el célebre Méhari!.

Así que, como en su época el Méhari, el Concept Cactus M lo concibe Citroën como un «vehículo abierto al exterior», en el que «todo» está pensado para acercar a los pasajeros al ambiente que les rodea; incluso las partes ‘practicables’ disponen de manillas como las del Méhari, que también montaba una carrocería en plástico «ABS».

Inspirado -nacido, en realidad- del espíritu del surf , el Cactus M no tiene techo ni montantes de ventanillas; dispone de un recubrimiento de placas de madera sobre el arco y sobre los montantes del parabrisas, que recuerda poderosamente a las personalizaciones que cultivan los fabricantes de tablas de surf . Las llantas, de lo más ‘optimistas’ , recuerdan los motivos florales del interior; mientras su logo , bien visible sobre el arco, aparece a modo de firma de lo que podría ser la colección «Freestyle» … según Citroën.

¿Y en lo motorístico? El tricilíndrico PureTech -¿alguien lo dudaba?- de 110 CV, con la novedad de estrenar la caja de cambios automática EAT6, de seis velocidades, que también llega al modelo de origen en sustitución de la caja automática robotizada porque, de lo que aquí se trata, es de simplificar y optimizar utilizaciones.

En fin, que si la playa, la arena, la sal y el agua resultan ser elementos tan sugestivos como incompatibles con un coche, se tornan ‘aliados’ para el Cactus M, un coche concebido -‘soñado’ , al menos- para ese mundo, para vivir más intensamente el ocio… sin preocupaciones, guiando la elección de las formas (el habitáculo recuerda el casco de un barco), de los materiales (los ocupantes pueden instalarse sin secarse ni siquiera aclararse, gracias a los asientos diseñados para evacuar el agua) cuyos tejidos resistentes al salitre pueden limpiarse… a manguerazos’ .

Pues eso, que ahora ‘sólo’ falta que Citroën ‘se atreva’ a llevar a la cadena de montaje… el Méhari del XX, ‘vestido’ de Cactus. ¡Ojalá!.

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