Seat… entre costuras
«Tuve que enseñar a coser a los hombres en la fábrica». Y ‘menudo’ si los enseñó. Tanto los enseñó, que Áurea acabó formando todo un ‘atelier’… entre tornillos y rodamientos; llaves —fijas e inglesas…-, carrocerías, chasis y utillajes varios. Hace casi cincuenta años, Áurea López fue una de las primeras mujeres que entraron a trabajar en la línea de montaje de Seat.

«Tuve que enseñar a coser a los hombres». Áurea López (derecha) junto a Sara Gil, dos generaciones a ‘pie de cadena…’ de montaje en Seat.
Año 1969… 600 mujeres ‘toman’ la Zona Franca. Tras aquel mágico ‘600’ —¿qué tendrá el guarismo?—, las mujeres ‘copan’ hoy el 21% de la plantilla productiva en Seat, el doble lo habitual en la industria automotriz española. Cincuenta años después, Áurea vuelve a la cadena de montaje, ahora en calidad de visitante, ‘auxiliada en las bandas’ por Sara Gil, una joven de 26 años que lleva ocho trabajando en el taller de montaje.
«Chicas para trabajos de tapizado en Seat»… así rezaba el anuncio.
Con 20 años, Áurea López no dudó en presentarse… y conseguir el puesto, uno de los pocos que una mujer podía ocupar entonces en la compañía automovilística: «Me encontré en una fábrica de hombres (rememora esta lucense que a los pocos años ocupaba plaza en la línea de montaje) y tuve que enseñar a coser a los hombres».
Ambas, Áurea y Sara, entraron en Seat con 20 años… aunque en un contexto radicalmente distinto que, casi medio siglo después, ha acabado por trazar una evolución histórica en la que la presencia de la mujer ha ido cambiando con el paso de los años:
1951: Dos años antes del inicio de la producción, las mujeres sólo ocupaban puestos en tapizado, cableado y administración. Áurea ‘tapizaba’ entonces las alfombrillas del Seat 1.500.
Años 60: Seiscientas mujeres entraban en Seat cuando se contabilizaba el millón de unidades en la factoría de Zona Franca. Se lanzaban el 850 y el 124 y, con 24 años de edad, Áurea ya dirigía un grupo de trabajadores y, poco después, sería una de las primeras mujeres en ocupar un cargo de responsabilidad en la línea de montaje.
Juventud: Como en el caso de Áurea, las primeras mujeres de la plantilla tenían menos de 25 años, tendencia que, como en el caso de Sara, continúa manteniéndose.
1.300 con el León: A finales de los 90, coincidiendo con el lanzamiento del León, se vivió otro ‘boom’ —entraron 1.300 mujeres—; 1998 fue cuando se contrataron más mujeres, cerca de 600 —de nuevo… el ‘guarismo’ — en un solo año. Actualmente trabajan más de 1.700 mujeres en las líneas de montaje de Seat —21% de los empleados-, el doble que en el resto de la industria española del sector.