Diario de León

Seat. «Metal, papel… y tijeras»

Encuadernar un libro y diseñar un automóvil… dos procesos creativos. Un kilómetro de hilo para un coche, un metro para una novela. Dos procesos creativos unidos por la pasión por el detalle. Artesanos de ambos mundos dan forma —y vida— con sus manos a los mismos materiales.

Publicado por
javier fernández
León

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¿Coches o libros? Trabajo… artesanal. Encuadernar u libro y diseñar un automóvil, poco que ver…a simple vista. ‘Sólo’ que , en la ‘creación’ de un coche hay momentos —etapas— en que la tecnología deja paso a las manos, las tijeras y las máquinas de coser; se diría el ‘encuentro’ de ambos procesos, a la búsqueda de la perfección y la paciencia atesorada; secretos del oficio artesano compartido: sacar forma a la pieza de más de una tonelada… y de escasamente medio kilo en el caso de un libro.

La unión de dos mundos… aparentemente diferentes.

El papel como nexo de unión, donde se plasman las ideas en forma de dibujo o palabras; decenas de bocetos ‘a mano alzada’ , trazando los volúmenes ‘naturales’, con sensación —incluso— de movimiento.

Una hoja es también el punto de partida para la elaboración de un libro… como la hoja ‘en blanco’ de la que nace un coche.

Como el cuero, también presente —preciada presencia— en la cofección de las tapicerías: «lo prefiero, porque es natural» (Nick Allen, ‘sastre’ de Seat).

Sin perder puntadas, las páginas de un libro, agrupadas en cuadernillos, se cosen a máquina, aunque también los encuadernadores son capaces de restaurar obras centenarias, tan delicadas, que sólo pueden coserse manualmente: un metro de hilo es la espina dorsal de un libro, un kilómetro la de un coche. En el ‘atelier’ de Seat hast 250 bobinas de un centenar de diferentes colores: una aguja curvada para los volantes, «costura alemana», que es la que más hilo muestra a la vista.

«A todo color». Dar con el tono adecuado que defina la personalidad de una creación… tampoco es sencillo: más de 1.000 litros de pintura destinan los especialistas para ‘dar’ con la tonalidad de un nuevo coche: «con la mezcla de 50 diferentes pigmentos y partículas metálica pueden hacerse casi un centenar de variaciones de un mismo color, para ver que matiz es el mejor», afirma Carol Gómez (Departamento ‘Color&Trim’ de Seat); para encontrar el de un libro, hay que conocer su interior: granate para una obra clásica, con grabados dorados… es una apuesta segura; mientras los tonos vivos ‘le sientan’ mejor a una novela ligera.

Al final, el polvo —por suciedad— es el enemigo común a ambas realizaciones, pequeñas partículas que pueden dar al traste con el proceso creativo: los coches se pintan entre 21 y 25 grados de temperatura y el proceso de restauración de un libro clásico precisa de varias horas para ‘liberarlo’ del polvo acumulado por los años, con un pincel ‘repasando’ suavemente cada una de sus páginas.

La paciencia es la base de ambas ‘creaciones’ : «a los libros hay que aprender a esperarlos» —advierte Geórgia Olivé—; «no te apresures» (sostiene Allen, el ‘sastre’ de Seat).

Así que, no importan las horas dedicadas a una encuadernación o al diseño de la tapicería de un coche… lo importantes es el resultado.

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