Lancia, una historia de leyenda...
Con pocos equivalentes en el mundo del automóvil, Lancia mantiene una impronta ‘Progressive Classic’. Ahora, los distintivos rasgos del nuevo Ypsilon (entre 23.900 y 34.500 euros) sigue la senda de iconos como el Aurelia, Beta, Gamma, Fulvia o las leyendas de los rallyes… Stratos, 037 y Delta.
Stratos… la cuña más famosa de Lancia
Clasicismo… contrastado. Con sus modelos clásicos, trufados de una belleza atemporal —inconfundiblemente italiana—, Lancia continúa rindiendo pleitesía a los modelos que han forjado sus 119 años de historia.
En la actualidad, las elegantes líneas del nuevo Ypsilon lo convierten en otro icono del segmento B Premium, combinando tendencias futuristas con el renovado vocabulario estilístico «Lancia Pu+Ra», evocando modelos míticos en la trayectoria del fabricante transalpino: Aurelia, Flaminia… todo un ejemplo de la identidad ‘Progressive Classic’ identificativo de la marca.
En una suerte de homenaje al dilatado legado histórico de Lancia, en la silueta del Ypsilon se adivinan formas suaves, elegantes y puras heredadas de los Aurelia y Flaminia. En la zaga, los redondeados faros LED se convierten en todo un guiño al Stratos; mientras la denominación del modelo, en caligrafía que imita la escritura manual, sigue la estela de los Fluvia, Flavia o Flaminia. El frontal negro brillante, con un rompedor «cáliz luminoso» de LED, se inspira en un modelo que cumple medio siglo: Lancia Beta Montecarlo.
Bajo su aparente estética contemporánea, la parte delantera del Ypsilon atesora innumerables referencias a los ancestros: el «cáliz Lancia» frontal, justo bajo del capó, se remonta al icónico Aurelia de 1951; incluso las formas geométricas puras frontales homenajean a la saga deportiva del Stratos, Delta y 037 en el Mundial de Rallyes.
La vocación del Lancia Ypsilon funde innovación tradición, con guiños a los grandes mitos de la marca: el «cáliz frontal», formado por una línea horizontal y otra vertical que se cruzan en el centro, justo bajo el capó, se remonta al Aurelia de 1951, a la vez que se homenajea al ‘trío rallystico’ (Stratos, 07 y Delta). También la zaga rinde culto a la trayectoria de Lancia en el Mundial de Rallyes… 10 títulos entre los años 70 y 90.
En la descendente línea en los flancos, el Ypsilon desvela la historia del Aurelia que marcó impronta en los 50, además de la apertura ‘en libro’ de las puertas. El Gran Turismo B20 ha sido la versión del Aurelia que más ha influido en el actual Ypsilon; mientras la zaga resulta ser todo un guiño a la trayectoria de la Scuderia Lancia en el WRC, certamen en el que se mantiene como marca más laureada: 10 títulos mundiales entre los años 70 y 90; también los redondeados pilotos zagueros evocan al mítico Stratos, a la vez que las ‘decididas’ líneas generales del modelo recuerdan poderosamente al Lanca Rally 037.
El ambiente que se ‘respira’ a bordo del Ypsilon bebe en las fuentes del Beta HPE (1975): espacio interior y capacidad del maletero compatibles con la deportividad; como el ecléctico diseño, y el confort, aportado por el Gamma Coupé (1976), considerado en la época como un auténtico «salón rodante»: acogedor habitáculo en originales tonos y un salpicadero de los más ‘setentero’, se han convertido en toda una inspiración para el Ypsilon, trufada en refinamiento y calidad de materiales, Si en el Gamma se trabajó, codo con codo, con Ermenegildo Zegna, también ahora se ha contado con la experiencia de Cassina, reputado interiorista que da nombre a una serie especial. Incluso la luminosidad del habitáculo tiene su referente directo en el Lancia Fulvia Coupé (1965), que sigue llamando la atención por su generosa superficie acristalada y su gran visibilidad de cara al exterior. El abanico motorístico lo despliega el Ypsilon en una cumplida gama Hybrid (100 CV) y en alternativas totalmente eléctricas (156 CV).
Resultado: agilidad y dinamismo, salpimentadas ambas con unas dimensiones muy prácticas en utilización urbana, que también se trasladan a un intachable comportamiento dinámico en carretera.