Espectáculo gastronómico
«5 Senza-zone» ofrece cinco colores, cinco platos, cinco vinos, cinco ilustraciones y cinco músicas, en una cena sin precedentes
Un nuevo concepto gastronómico, un espectáculo total que aporta inusitadas sensaciones a través de los cinco sentidos. Un pentagrama culinario que llega a través de los colores, la música, la comida-¦ y el vino. Así son las jornadas que Yolanda y Juanjo han llamado 5Sensa-zone, que esta semana se han presentado en el Restaurante Pablo, y que podrán disfrutarse las noches de los jueves de los meses de febrero y marzo. Pero, atención, solamente podrán asistir doce personas cada noche, doce afortunados que podrán vivir un intenso momento a través de todo un caleidoscopio de sensaciones. El precio será 36 euros por persona, y el teléfono de reservas el 987.216562.
El primero de los colores que sirve de referencia de este peculiar espectáculo es el amarillo. «Con este color -”dice Juanjo-” creamos una fusión de culturas con un tex-mex andaluz a base de nachos, jamón ibérico, dip de salmorejo, mascarpone y albahaca. El vino elegido para acompañarlo es el Gadir, un chardonay amarillo, pálido, fresco y mineral, ligero y con un punto amargo. Con él se proyecta un vídeo que nos lleva a la americana Ruta 66 y a una fusión de la música de jazz y el flamenco».
El segundo capítulo gira en torno al color verde. Con la recreación de una receta clásica de Martín Berasategui a base de anguila ahumada, foie y una combinación de tres manzanas. Para beber una original sidra: la Valle Ballina y Fernández Bru. En el vídeo, una alusión a la fertilidad de la naturaleza, y en la música, un grupo islandés capaz de conjugar la melancolía y la belleza del norte.
Con el comedor completamente bañado de luz azul llega el momento dedicado al mar a través del atún rojo. En el plato una deliciosa hamburguesa de atún con cilantro, soja y mayonesa de wasabi, coronada por una nube de tomate y servida sobre algas, la lechuga del mar. Se acompaña del vino Pricum rosado, un clarete con siete meses de barrica. En la pantalla, impresionantes fondos marinos. En la música la voz impresionante de Louis Astrong, hablando de un mundo maravilloso.
Llega el momento de la sensualidad, el escenario completamente en rojo, en la música la voz de Madonna, sobre la mesa unas deliciosas carrilleras al chocolate y el jengibre, dos potentes afrodisiacos. En la copa, el vino más sugerente de la jornada, el extraordinario Liberalia Cero. En las imágenes, apasionadas visiones de volcanes y fuego.
Jadeantes, casi agotados, llegamos al final. Para poner broche final al espectáculo-¦ el negro, la oscuridad, la noche, la elegancia. Como fondo la cadenciosa música de un fado, en boca un aromático Oporto que nos invita a degustar el bizcocho aéreo de cacao con helado de cerezas y nata. Mientras disfrutamos de las últimas sensaciones gastronómicas, las imágenes nos llevan a la noche, a un paisaje bajo la luz de la luna.
Cuando se encienden las luces y se hace el silencio los comensales tienen la sensación de regresar de un viaje a otros mundos, a un periplo, por el interior de cada uno, que han vivido gracias a las sugerencias que les llegaron a través de todos sus sentidos.
Toda una experiencia que merece la pena disfrutar.