Diario de León
Publicado por
Ruth de andrés
León

Creado:

Actualizado:

enóloga

Tenemos un calendario en nuestra provincia que rebosa de celebraciones en agosto. Nuestra geografía desde los pequeños pueblos de la montaña hasta las zonas del sur se viste de fiesta este mes. Son además días de encuentros con familia, amigos o sencillamente, la vuelta a los escenarios de nuestra infancia y el recuerdo de días pasados.

Entre todas estas fiestas populares destacan las del sur de la provincia. O quizás resaltan especialmente para mi que me gusta tanto el vino. La zona de Los Oteros con una vinculación tan fuerte con el mundo vitivinícola ha sabido envolver sus fiestas con actividades programadas por y para el vino. Pienso que las fiestas deben ser también culturales. Parece que lo hemos olvidado. Estas celebraciones populares han acabado por ser todas, en general, muy parecidas. Siguen un mismo patrón de modo que poco importa la zona de nuestra geografía en la que uno se encuentre ya que invariablemente todas organizan actividades similares, salvo honrosas excepciones, como Pajares de los Oteros o Gordoncillo. Por eso es interesante toparse con estos intentos por recuperar, en estos días especiales, las tradiciones que hacen del pueblo un lugar singular y explicar costumbres que se están perdiendo y sólo se mantienen en la memoria de los más viejos.

En este sentido, es encomiable la labor que se lleva a cabo por ejemplo en Pajares de Los Oteros. Allí las fiestas no se limitan al bar o al baile sino que abarcan aspectos más culturales y tradicionales. Como no podía ser de otro modo, gran parte de estas actividades se dedican a la cultura vinícola. No es para menos. La comarca debe mucho al vino ya que su historia y su economía han ido unidas con el desarrollo de la vid y la comercialización del vino. Pero también es cierto que el desarrollo del vino en nuestra provincia debe mucho a Pajares. Así, se programan charlas, catas, conferencias... con gente del sector que viene de cualquier sitio de España y que durante unas horas acercan sus estudios y sus investigaciones a todo el que era asistir. Todos esos estudios y los avances que se consiguen no sirven para nada si se quedan en el papel y no se transmiten y se explican a la gente que luego consume esos vinos. No me cansaré de repetir que para disfrutar un vino hay que conocer lo que hay detrás de esa botella y que cuanto más sepamos del proceso de elaboración, tanto más podremos apreciarlo. Es una pena que acaban de terminar y tendrán que esperar hasta el próximo año para poder asistir. El año que viene prometo avisarles con tiempo. Si tienen la oportunidad, vale la pena dejarse atrapar.

tracking