El 2,8% de la población española es superdotada
El caso de Marta Eugenia es excepcional, pero podría haber más casos como el suyo. La escasez de los diagnósticos y los inadecuados métodos de enseñanza menoscaban el talento del 90% de los casos de superdotación, que nunca llegan a conocerse. Según reconoce la autora de Todo sobre el cerebro y la mente , es imprescindible diagnosticar porque en caso contrario un superdotado no es explotado. Explica que los test generales que se realizan en las aulas de primaria no funcionan para descubrir cualidades excepcionales. «Suelen dar bastantes malos resultados porque se necesitan respuestas abiertas, no cerradas. Imaginemos que le pedimos a un niño que dibuje un perro en un folio en blanco y él sólo dibuja una línea. Si sólo vemos la línea diríamos -˜¡Dios mío está fatal, tiene una infradotación gordísima!-™ Y además de tener está psicótico porque no distingue la realidad de la ficción. Pero el niño superdotado nos puede dar eso y luego darnos la razón: -˜eso es la correa del perro y el perro no lo dibujo porque es más grande que el folio-™, te diría».
Otro obstáculo que se debe salvar para la generalización de los diagnósticos es el de las creencias genéticas. Una mujer superdotada tiene una posibilidad más de alumbrar un hijo superdotado, pero no hay una relación causa-efecto. «A algunos padres con síndrome de Down les toca la lotería y tienen un hijo superdotado. A otros les toca la lotería, la bonoloto y la primitiva y tiene tres hijos superdotados. Pero hay familias que no los conocen nunca», explica Marta Eugenia.
Por otra parte, los niños con capacidades más altas necesitan programas adaptados, pero en las mismas aulas que el resto de alumnos. Según explica, no hay que integrar ni segregar, hay que coparticipar, «es como dirigir una orquesta musical». Cada uno tiene que hacer cosas distintas y todos tienen que aprender a trabajar con todos, pero para eso tiene que haber un maestro que sepa darle a cada uno cosas distintas y crear sinergias, formas de cooperación, realización, trabajo.
Realmente los superdotados no usan más el cerebro que el resto de la población, sino de forma distinta. Una persona normal y un superdotado pueden utilizar el 5%, pero uno lo hace de forma lineal y el otro de forma divergente, heterodoxa. Es el 5% en ambos casos, pero en diferentes direcciones, con diferente entramado de concepto y para diferentes cosas.
Superar las etiquetas
«Nos toman por el pitagorín del pulgarcito», se queja la mujer más inteligente de España. Afirma que el superdotado no es el listo, ni el prepotente, ni el soberbio, ni el que descalifica a los demás, ni el que busca verdades incompletas.
Para Marta Eugenia las etiquetas no están superadas porque no se valora al ser humano como es sino respecto de lo que es. «Ser mujer en España es un reto, siempre lo ha sido. El hombre se supone que vale, la mujer no se supone, ni siquiera se presupone, tiene que demostrarlo. La sociedad es machista porque es hija de una concepción de género errónea, entonces levantar esas fronteras implica una sanidad mental para la cual se necesita un tiempo y una concepción, no sólo igualitaria sino definidora de lo que es realmente la esencia del ser humana. Para ello necesitamos tiempo de evolución, de comprensión, de ciencia y de escucha», asegura Rodríguez de la Torre.