VIDAS DE INMIGRANTE | portugal
Profesora en el Parvulario

Cristina Veiga, en el parvulario de Pradoluengo.
Llegó de Viana do Castelo, en la frontera de Portal con Pontevedra, para enseñar portugués a los escolares de Bembibre. Y su intención es quedarse. Cristina Veiga lleva cinco años en la localidad, enseña a los 115 niños de 3 a 6 años en el parvulario de Pradoluengo, y su trabajo y la vida en Bembibre le gusta lo suficiente como para no querer volver. En sus clases, hay hijos de portugueses, de caboverdianos, algún brasileño, pero también marroquíes, búlgaros y por supuesto españoles. Todos tienen el portugués como uno de los idiomas de un centro trilingüe, donde también se enseña inglés a los pequeños. En los centros escolares de Bembibre hay otros profesores de portugués, que cobran el Gobierno de Portugal gracias a un convenio con el Estado español. «Estamos aquí para no dejar la lengua morir. La gente está tan integrada que se olvida de sus orígenes», afi rma. Pero Veiga teme que la crisis económica obligue a su Gobierno a prescindir de los profesores en el extranjero.
La comunidad escolar de Bembibre, municipio hermanado con la localidad caboverdiana de Sao Domingos desde finales del 2004, se esfuerza por transmitir un mensaje de tolerancia. Y en ocasiones, ese hermanamiento les ha llevado a poner en marcha iniciativas como el Proyecto Djunta- Mô para facilitar ayuda a los centros educativos de Cabo Verde desde los colegios de la villa y desde el Ayuntamiento. El pasado 26 de mayo, sin ir más lejos y en un acto organizado por la Concejalía de Bienestar Social y la Embajada de Cabo Verde, Bembibre acogía la lectura de un manifi esto y una carrera solidaria por sus calles en la que cada corredor `vendía´ después los kilómetros que hubiera recorrido.