40 Aniversario del club Yordas
Veteranos de la montaña
fundado en 1971, el club yordas es un referente obligado en la historia de la montaña leonesa y este año celebra su cuarenta aniversario
Cuarenta años de historia dan para muchos recuerdos e imágenes, comok ésta que retrata a un grupo de chavales en el desfiladero del Cares.
Dicen los enamorados de la montaña que nada puede compararse a la sensación que le invade a uno cuando alcanza una cima. La firme determinación que sirve como guía en el ascenso se convierte en satisfacción al llegar, por fin, al punto más alto. Pero también en emoción. Y en admiración por aquel paisaje que sólo los más valientes podrán contemplar.
Si hablamos de nuestras cimas, de los picos y las cumbres de la montaña leonesa, pocos podrán relatar esa sensación con tanto conocimiento —el que sólo da la experiencia de años y años en busca de las cumbres— y veteranía como los socios del club Yordas, toda una institución en la vida y en la historia de la montaña de León que este año celebra su cuarenta aniversario.
La andadura del Yordas comienza con un grupo de chavales, alumnos del Preu y scouts de los Maristas San José, que allá por los años sesenta se reunían cada sábado en la estación de Renfe, con sus botas y su mochila, unidos por su afición por la montaña. Ni los madrugones ni lo rudimentario de su equipamiento eran obstáculo para estos jóvenes, que cada semana se montaban en el tren o en el autobús para descubrir un nuevo rincón de la montaña leonesa. Pajares, Peña Ubiña, Alto Torío, Peña Corada y Riaño eran algunos de sus destinos preferidos. Con el tiempo, la costumbre y la afición se transformaron en algo más. Animados por Teófilo Alonso, el ‘descubridor’ de las Cuevas de Valporquero, el 24 de febrero de 1971 fundaron el club Peñalba-Maristas que, dos años después, pasó a llamarse club Yordas.
Con 635 socios, el Yordas es hoy, además del club de montaña más numeroso de Castilla y León, todo un referente en la montaña leonesa. Sus miembros han llevado el emblema del club por cada rincón del paisaje de León. Pero también por España e, incluso, por el extranjero. Ya en los años ochenta iniciaron expediciones que les llevarían a destinos como Chamomix, Dolomitas, Hungría y Austria, y en las que los socios del Yordas alcanzaron cumbres tan míticas como el Mont Blanc.
Cumplir cuarenta años no es algo que se haga todos los días pero, según apuntan desde la directiva, en el caso de los clubes de montaña tanta longevidad es algo fuera de lo común. Por ello, el club Yordas ha querido conmemorar la ocasión por todo lo alto con un año repleto de actividades especiales que no concluirán hasta febrero del 2012, coincidiendo con el mes exacto de su fundación. Las celebraciones comenzaron el pasado febrero con una excursión a Balboa y una comida en sus pallozas. En mayo, el club organizó otra expedición al pico del que tomaron prestado su nombre, el Yordas, en la que los socios se afanaron por mejorar la señalización de la ascensión hacia la cumbre con pintura amarilla y reconstruyeron los hitos, esos montones de piedras que indican al excursionista el camino que debe seguir.
Una vida en imágenes
Pero el Yordas no quiere celebrar la ocasión únicamente con sus socios, por lo que el Museo de León acoge hasta hoy una exposición que recorre la vida de este club deportivo. Fotografías, una vitrina con material de montaña, una maqueta de los Picos de Europa hecha por uno de los socios y diverso material audiovisual recogen la historia de cuarenta años en la montaña.
Además, el recorrido visual por la vida del Yordas se completa con un ciclo de proyecciones que se inició el pasado día 2 y que ha contado con la presencia de figuras tan relevantes en la historia de la montaña leonesa como Isidoro Rodríguez Cubillas, apasionado de los Picos de Europa; María Teresa López Díez, que relató su viaje por el Himalaya; Ana Isabel Martínez de Paz, la mujer que en más ocasiones (un total de 76) ha alcanzado la cumbre del Naranjo de Bulnes; o Cristino Torío Fernández, profesor de escalada de la Escuela Española de Alta Montaña e histórico socio del Yordas.
A lo largo de este mes, todos aquellos que han querido acercarse al Edificio Pallarés han podido disfrutar de la sabiduría y la experiencia de estos veteranos de la montaña. El ciclo de proyecciones finalizó el pasado viernes cuando Ramón Lozano Álvarez —presidente del club desde su fundación hasta el 2002 y actual presidente honorario— y Santiago Morán Garrido tomaron el testigo para pronunciar la charla «Añorando montañas».
Pero los socios del Yordas no tienen tiempo de añorar la montaña ni por un instante. El club se mantiene activo durante todo el año, incluso en los meses de invierno, con un calendario que se elabora cada temporada con especial cuidado y que programa todo tipo de actividades.
Las propuestas más típicas, con excursiones y travesías por la montaña, tanto en la provincia, como por toda España. Las veraniegas, con un campamento de verano para compartir la afición por la montaña durante una semana y que este año, en los Pirineos, ha batido el récord de asistencia con 75 personas. Las curiosas, como el ‘belén de cumbres’, que el club organiza cada Navidad y al que puede asistir cualquier persona, sea o no socio. Las gastronómicas, como la excursión que organizan en mayo y que termina con una merienda para degustar los productos típicos de la zona elegida. Las que se salen fuera de lo común, organizando excursiones nocturnas o raquetadas cuando hay nieve. Y las familiares, con el Pequeyordas, un día dedicado a dar a conocer la montaña a los más pequeños.
Ni siquiera el mal tiempo es obstáculo si hay ganas de salir a la montaña. «Solo cancelamos las excursiones si ha nevado en León», asegura su presidenta, Nieves García.
Preparar el calendario de actividades para cada año es una tarea que el club realiza con mucho esmero. Los criterios son simples: que todas las rutas ofrezcan dos opciones —una ‘fácil’ y otra más complicada que permita la ascensión a un pico— y, en la medida de lo posible, innovar y no repetir. El club escucha también las ideas de los socios y, con todo ello, elabora a finales de año el calendario para la nueva temporada, que suele incluir entre 20 y 22 actividades.
La seguridad es también una de las prioridades del Yordas, por lo que el club no saca a nadie a la montaña si no está asegurado o federado, un requisito que deben cumplir todos los socios. Se trata de una regla básica, incluso en aquellas actividades abiertas también a los no socios, como el ‘belén de cumbres’ o el Pequeyordas, para las que el club contrata un seguro especial para la ocasión. Además, las licencias y seguros se renuevan cada temporada, por lo que durante el período de admisión (normalmente entre enero y febrero) no sólo se tramitan las solicitudes de los nuevos miembros, sino también las de los antiguos, que renuevan su condición de socio todos los años.
La labor de los clubes
Asegurarse de que las salidas y excursiones a la montaña se desarrollen con normalidad y en condiciones de seguridad es una de las labores fundamentales de los clubes de montaña como el Yordas. Pero no la única. «Cumplimos una función muy importante», dicen desde la directiva. Y muy variada, también.
La principal: servir como punto de encuentro para todos los que disfrutan de la montaña. Los clubes como el Yordas congregan a los más expertos montañeros, pero también a los meros aficionados que, sin hacer de la montaña su vida, disfrutan al pasar sus días libres explorando y descubriendo la montaña. El club ofrece una gran variedad de rutas y actividades y, sobre todo, el soporte y apoyo necesario para realizarlas. Organiza las excursiones al detalle, se encarga del transporte y, en el caso de salidas fuera de la provincia, también del alojamiento. En definitiva, facilita el camino a aquellos que, por falta de conocimiento en la montaña o quizás de iniciativa para organizar una ruta por sí mismos, de otra forma se quedarían en su casa, sin disfrutar de la naturaleza.
Además de punto de encuentro, los clubes de montaña también cumplen una función muy importante al ‘educar’ a sus socios en el disfrute de la naturaleza respetando el entorno. Mantener los caminos y sendas abiertos y limpios es otra de las preocupaciones del Yordas, que se asegura de retirar todo lo que deja a su paso en las rutas que programa. El club ha organizado incluso varias campañas para limpiar los caminos que discurren, por ejemplo, por los valles de Valdeón y Sajambre, y por el Camino de Santiago a su paso por la provincia.
Gestionar un club tan numeroso como el Yordas también conlleva una importante carga de trabajo. La directiva, integrada por diez personas, y los socios que se congregan en su sede, en la calle de la Rúa, se encargan igualmente de toda la labor administrativa. Desde tramitar las solicitudes de los nuevos socios y la renovación de los seguros y licencias cada año, hasta elaborar el informe sobre la gestión del club que se presenta cada año en el mes de diciembre, junto con el nuevo calendario, en la asamblea general del club.
Y todo ello de manera completamente altruista. «Únicamente cobramos 12 euros, lo que nos cuesta el billete del autobús», asegura la presidenta del Yordas. ¿Merece la pena? La buena salud de la que goza el club tras cuarenta años de vida parece indicar que sí. Desde la directiva admiten que gestionar un club tan grande y tan activo implica tiempo, trabajo y responsabilidad. También para los socios, algunos de ellos muy comprometidos con la organización de las actividades.
En definitiva, un gran grupo de personas que colaboran de forma desinteresada para que el resto de socios pueda disfrutar cada fin de semana de la montaña sin más preocupación que llenar su mochila con todo lo necesario. El día a día del club puede ser difícil, pero la historia de estos cuarenta años compensa el trabajo duro. Porque la satisfacción de hacer cumbre es aún mayor cuando el camino hacia la cima es compartido.