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daniel roldán
León

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Estoy cansado de escuchar eso de que lo que hacemos no parece español». Alfonso Moncuerde habla claro. Parapetado detrás de su ordenador, con su polo corporativo y sus gafas de pasta explica la última creación del equipo dirigido por Marcos Enríquez, The Ranking.com , una web en la que el usuario vota en listas de todo tipo. La página, que solo tiene un día y medio de vida, ha sido desarrollada en España y presentada por sus creadores en el Foro Internacional de Contenidos Digitales (Ficod). «No es necesario marcharse a Silicon Valley par hacer buenos productos», matizó Enríquez, quien defendió la calidad de los productos realizados en España. En el mismo sentido se expresó Miguel Ángel Díez, aunque él con varios matices.

Después de montar la web Red Karaoke, en la que el usuario puede cantar sus temas favoritos, grabarlos en vídeo y audio y compartirlos con el mundo, decidió trasladarse a San Francisco para promocionar su producto, evolucionar y conseguir una mayor repercusión y más inversiones para su producto, que ha evolucionado hasta convertir su página web en «un karaoke de la nube».

Pero este traslado a Estados Unidos se ha hecho con matices. Díez se ha marchado, pero su centro de desarrollo se mantiene en su ciudad natal, Logroño. Y lo hace para mejorar y, sobre todo, mostrar lo que se hace aquí. «La tecnología española está muy bien vista en Sillicon Valley», reconoció.

Empero, hay un problema común para los españoles y el resto de los europeos: vender el producto. «Tenemos que quitarnos el miedo y saber vender. Los americanos son capaces de hacerlo en dos minutos y los europeos no, aunque nuestro producto sea mejor. La otra opción es contratar a un americano para que te lo venda», comentó.

Exportar ingenio

Este emprendedor riojano se marchó al centro mundial de las nuevas tecnologías junto a Koldo García, creador de The Mad Video, una plataforma de apoyo para los creadores de contenidos, gracias al Spanish Tech Centre (STC), una oficina abierta por el Instituto de Comercio Exterior, Red.es y la Fundación Banesto para instalar empresas en San Francisco tras un proceso exhaustivo de selección que incluye un periodo de formación en España y otro en suelo americanos para moverse en esos ámbitos.

Otros, en cambio, prefieren quedarse en España, aunque hayan pensado en dejar el país para instalarse en Estados Unidos. Fue el caso de Enne Studios, una empresa de videojuegos y animación instalada en Salamanca. «Pensamos en instalarnos allí pero al final no lo hicimos por varios motivos. El principal es que la internacionalización depende de la mentalidad, de pensar no solo en local», comentó el director de negocio de esta compañía, Guillermo Velasco.

Y se quedaron a pesar de la poca ayuda institucional que reciben («de nuestra comunidad ninguna»). Solo consiguen la financiación de capital privado. «Los inversores necesitan proyectos buenos para invertir. No hay dos lados. A un inversor se le puede decir cuáles son los aspectos malos. No pasa nada porque aportas la confianza necesaria», comentó Iñaki Arriola, socio fundador de Vitamina K.

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Además de encontrar dinero, los emprendedores españoles quieren menos papeleo por parte de las instituciones. «Hay muchas trabas, impuestos de sociedades, obligaciones si contratas a alguien... Hay que agilizar las cosas y luego si mejoran las ventajas fiscales mejor, pues mejor porque a nadie le amarga un dulce», señaló Alfonso Urien, de Ready4ventures. «Que no hagan nada. Que nos dejen en paz», comentó a su vez el empresario Javier Martín.