Diario de León
Publicado por
Fernando Mañueco
León

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Cuando Europa está apunto de explotar. Cuando parece que el futuro del Viejo Continente está en la cuerda floja. Cuando amenaza la recesión y se tambalea el sistema financiero. Cuando se desmoronan muchas de las convicciones que parecían inmutables.... Precisamente en esa crítica situación, numerosos inversores y analistas todavía confunden las causas con sus consecuencias y optan por matar al mensajero. Porque todavía escuece la decisión de la agencia de calificación de riesgos Standard and Poor´s de poner en revisión con implicaciones negativas la calificación de 15 de los 17 países de la zona euro. Es decir, todos, porque de los otros dos, Chipre ya se encontraba en observación para una posible rebaja y Grecia ha caído ya a la categoría de bonos basura o bonos chatarra.

La amenaza de S&P afecta también a la propia capacidad del fondo de rescate de la eurozona, el Feef, ya que peligra su «rating» de triple A. Su capacidad de maniobra podría verse reducida si se deteriora la nota de los Estados que lo sustentan. Todavía Alemania, Francia, Holanda, Austria, Finlandia y Luxemburgo conservan la mítica AAA. La pérdida de fuerza del Feef podría limitar su capacidad de endeudamiento en un momento en el que alguna de las grandes economías de la zona euro -como Italia- podrían necesitar asistencia externa. Además, y como guinda, S&P ha puesto bajo la lupa la calificación triple A de la UE en su conjunto y ha lanzado un aviso sobre varios bancos europeos, entre ellos BNP Paribas, Deutsche Bank o Uni Credit. En España, S&P revisa la calificación de 15 entidades. Estas decisiones de S&P no son la causa de los problemas, pero no contribuyen a solucionarlos. Las decisiones de las agencias afectan a todo el sistema financiero y a todos los mercados. Por ejemplo, los precios del crudo descenderán a medida que el euro retroceda frente al dólar como consecuencia, en parte, de las advertencias de S&P. También pueden rebajarse los precios de los metales básicos. Las agencias no amenazan, avisan de que hay que tomar decisiones drásticas. Si los mercados dan por buenos los resultados de la cumbre europea, la amenaza de S&P quedará desactivada en un alto porcentaje. Pero hace falta que los mercados den su bendición a los resultados de la cumbre. En caso contrario, S&P advierte de que la UE vivirá una gran recesión en el 2012.

Cada vez son más los que están indignados con S&P, sobre todo porque ha entrado en la escena económica como elefante en cacharrería. Los mercados y los inversores peor pensados se preguntan si realmente había necesidad de lanzar una advertencia de rebaja generalizada de ratings justo en estos momentos. ¿No hubiera sido mejor esperar sólo unos días hasta comprobar los resultados y los acuerdos de la cumbre europea?. ¿Están volviendo a ser estas agencias uno de los motores de la crisis en el 2008? No es mala pregunta.

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