«A lo thelma y louise»
Tanto nadar... ¿para morir en la orilla? Italia y España... ¿a lo Thelma y Louise? La semana que viviremos peligrosamente ¿Quien va a atender las necesidades de financiación de España e Italia? La incertidumbre mandará en las bolsas y en el mercado de deuda en las próximas semanas. Se repetirán con asiduidad términos como crispación, agitación, incertidumbre o recelo. Pero tampoco se descarta una reacción alcista en las bolsas y una mejora en el mercado de deuda. Todas las puertas están abiertas. Los inversores tendrán que reaccionar no sólo a los resultados de las elecciones griegas, sino también a la cumbre del G20 prevista para el 18 y 19 de junio, también a la auditoría independente de los bancos españoles —cuyos resultados se conocerán el 21 de junio— y a la importante reunión de la Reserva Federal que tendrá lugar el 19 y el 20 de junio, sin olvidar la importantísima «cumbre» europea que se celebrará los días 28 y 29 de junio. Tras esta lluvia torrencial de datos, citas y acontecimientos, los inversores «deberían» obtener una imagen más clara de la situación. Lo más urgente es comprobar hasta qué punto la creciente tensión en el mercado de deuda pública dificulta la financiación del Tesoro español.
Todas las agencias de calificación de riesgos han rebajado el «rating» de España. Lo dejan muy cerca de los «bonos basura». En esta situación, el futuro de España depende de la capacidad de los bancos de casa para seguir engullendo bonos del Estado.
España necesita recaudar unos 86.000 millones este año. Ya ha captado algo más de la mitad. Pero tiene que colocar todavía unos 38.000 millones en los mercados. Unos mercados cada vez más reticentes. El Estado rescatará a la banca con el préstamo europeo, pero la banca quizá no pueda devolverle el favor comprando deuda. Y eso es grave porque no hay muchos compradores de deuda española más allá de los inversores institucionales españoles.
El «rescate suave» al sector financiero no modificará sus planes. La pregunta es quién va a animarse a comprar la deuda española. No quedan muchas alternativas. Si el BCE no interviene de nuevo en los mercados comprando directamente deuda española e italiana, ambos países corren el riesgo de ver estrangulada su financiación.
Tanto nadar, para morir en la orilla. La tesorería pública española colocará letras a 12 y 18 meses el día 19, obligaciones a largo plazo el día 21 y letras a 3 y 6 meses el 26 de junio. Las referencias no son buenas de cara a esas subastas.
Pero también hay algunas noticias balsámicas. Por ejemplo, tranquiliza la noticia de que los grandes bancos centrales mundiales están preparados para actuar conjuntamente mediante inyecciones de liquidez. Tratarán de estabilizar a los mercados si fuera necesario tras las elecciones en Grecia.