teide
Expedición relámpago
un grupo de expedicionarios leoneses narra su aventura al ascender los 3.718 metros de la que hoy es la cima más alta de España

Coronando la cima de España con la bandera de la expedición leonesa.
Las Islas Canarias o Islas Afortunadas son lugar de esparcimiento y bullicio sin parangón en los meses estivales. Millones de visitantes de todo el mundo acuden a sus parques nacionales, algunos de acreditado interés turístico mundial. Es el caso del Parque Nacional del Teide, declarado Patrimonio de la Humanidad el 28 de junio del 2007. Como toda gran montaña, el conserva un origen sagrado en sus reminiscencias mitológicas. Los aborígenes guanches lo llamaron Echeyde que venía a significar infierno, y la posterior castellanización propició el nombre con el que lo conocemos hoy en día: Teide.
La primera ascensión de un europeo podría datarse en 1582 y se atribuye a Sir Edmund Scory. En nuestros días miles de personas llegan a la cima utilizando la carretera y el teleférico que casi los deja en la cumbre, pero nosotros, ocho expedicionarios leoneses y un palentino, hicimos cima en el techo de España siguiendo una ruta «limpia». Partimos de la cota 0 m al nivel del mar y sin retroceso la primera jornada llegamos hasta el refugio a más de 3200 metros para al día siguiente alcanzar la cima. Actualmente el Teide es el tercer volcán más importante y elevado de la superficie terrestre, tras el Mauna Loa y el Mauna Kea, si lo consideramos desde su base submarina. Su última erupción se remonta a finales del siglo XV.
La ruta
La ruta seguida por los grandes naturalistas del siglo XVIII y XIX para subir al Teide fue el Camino de Chasna. Saliendo de la Villa de la Orotava o del Puerto de la Cruz se llega hasta el Portillo, lugar de entrada al circo de Las Cañadas del Teide. Con el tiempo este camino se dejó de utilizar y actualmente habría que recuperarlo y señalizarlo.
Nosotros realizamos una ruta más corta y directa, llamada por algunos la «cero-cuatro» pues se hacen casi 4000 metros de desnivel. Se empieza mojando las botas en el Atlántico, en la Playa del Socorro, en Los Realejos. Después sube hasta los 2080 metros en un recorrido de 14 kilómetros por la Ladera de Tigaiga, que es el escarpado borde oeste del Valle de La Orotava. Luego recorre 7 kilómetros atravesando la caldera volcánica de Las Cañadas hasta llegar a los 2530 metros en Montaña Blanca donde tras fuerte subida llega al refugio de Altavista a 3259 metros, habiendo recorrido unos 26 kilómetros en total con un desnivel de 3259 metros. Desde aquí sólo queda hacer cumbre y bajar hasta la carretera para coger la guagua, que es como aquí llaman a los autobuses.
A continuación se describe a grandes rasgos esta ruta conocida como ‘ascensión desde la Playa del Socorro’. La señalización es escasa y lo más idóneo es el GPS que, junto con las indicaciones de los lugareños fue lo más viable para orientarnos.
Tras nuestra llegada nos alojamos en el hotel rural La Orotava de la villa homónima. Aprovechamos la tarde para visitar la ciudad. Al día siguiente nos desplazamos en taxi hasta la Playa del Socorro (000 metros). Son las 07:15 de la madrugada y amanece mientras subimos hasta la carretera TF-5. La atravesamos y por una pista de tierra ascendemos hasta el barrio de Tigaiga (290 metros).
Seguimos por el empedrado camino de las Vueltas de Icod el Alto, hasta la carretera superior a Icod. Por ella llegamos al mirador de El Lance (550 metros) con su pintoresca escultura. Retrocediendo de nuevo unos metros por la carretera tomamos una vereda que nos sube hasta las casas. Primero por las calles que ascienden y luego por la pista de tierra llegamos hasta el mirador de La Corona (780 metros), fácil de identificar por las antenas y el vértice geodésico.
Continuamos subiendo hasta la Fuente de Pedro, último lugar donde puede recogerse agua, aunque recomendamos ir provistos para toda la travesía. Enseguida llegamos a la Antena del Asomadero (1075 metros) y a partir de aquí seguimos las pistas forestales que tengan la máxima pendiente.
Pasamos por el cruce de caminos y los restos de la choza de piedra de los Pastores en Chanajiga (1600 metros). Enseguida veremos una pequeña construcción religiosa. Continuamos sin separarnos mucho del filo del valle y vamos ganando altura por el filo de la Tigaiga hasta los 2050 metros de altitud, donde la pista empieza a separarse del valle en dirección al collado o Degollada del Cedro (2085 metros). Aquí al lado de la capilla de color blanco comemos bajo los riscos de la Fortaleza. Las vistas al Llano de las Brujas, la Montaña blanca y el Teide son alentadoras.
Descendemos al Llano de las Brujas (2040 metros), una extensión arenosa sin vegetación, y dejando el murallón de La Fortaleza, primero a nuestra derecha y después a nuestras espaldas, continuamos entre la niebla guiados por el GPS. En la Cañada de los Guancheros retomamos la vereda que poco a poco asciende hasta encontrar la Pista de acceso a la base del Teide (2530 metros), sobre la ladera de Montaña Blanca. Poco después pasamos por una zona con grandes esferas de lava de color negro, son los Huevos del Teide, formados por acreción al rodar la lava solidificada ladera abajo sobre la colada, como una bola de nieve.
Llegando a un cartel que te advierte de la necesidad del permiso, iniciamos el Sendero de Altavista (2720 m), zigzagueante y pedregoso, hasta alcanzar el refugio. Durante la subida el Sol se pone tras la montaña y su sombra proyecta la típica silueta triangular que ya hemos observado en otros volcanes.
En el refugio de Altavista (3270 metros) cenamos y pasamos la noche. Aquí no sirven comida y solo encontramos una máquina expendedora de bebidas por lo que conviene subir con todos los víveres que se puedan necesitar.
Al amanecer del siguiente día la luz nos ofrece un nuevo espectáculo: sale el Sol sobre el mar de nubes, invadiendo un cielo rojizo que poco a poco se va aclarando pasando por tonos anaranjados hasta llegar al intenso azul de estas altitudes. Iniciamos el ascenso continuando por el sendero de Altavista por detrás del refugio, hasta llegar al mirador de La Fortaleza (3500 metros). La actividad volcánica se hace evidente.
Desde aquí se inicia una subida más suave entre un paisaje caótico de rocas y formaciones volcánicas hacia La Rambleta (3550 metros). A partir de aquí el acceso es restringido, tenemos el permiso hacia las 11.00 horas pero como no hay nadie iniciamos la subida por el sendero Telésforo Bravo hacia la cumbre y en unos 30 minutos llegamos a la cima del Teide (3718 metros). Al día siguiente volaremos de nuevo hasta la Península con el objetivo cumplido.