Diario de León

Rusia

La Ciudad de las Estrellas

Durante casi tres décadas fue uno de los secretos de la Urss. A pocos kilómetros de Moscú, Oculta, está la cuna de los primeros viajes del hombre al espacio

Sala de la centrifugadora en el CPA.

Sala de la centrifugadora en el CPA.

Publicado por
Arturo Escarda
León

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Concebida como ciudad militar secreta a principios de los años 60, fue construida en torno al Centro de Preparación de Astronautas (CPA), donde se dieron los primeros pasos en la conquista del espacio y fue un secreto durante casi treinta años en la URSS.

Situada a unos 25 kilómetros de Moscú, incluso ahora que ya se conoce su ubicación, la Ciudad de las Estrellas pasa inadvertida al ojo de miles de conductores que circulan a su alrededor todos los días. Tampoco podrían asomarse a sus calles, a menos que fuera con una excursión organizada por un recorrido obligado.

En las instalaciones de aquel incipiente CPA, los especialistas soviéticos trabajaron duro, con muchos aciertos pero también con palos de ciego, para ver su sueño hecho realidad el 12 de abril de 1961.

Yuri Gagarin, hasta entonces piloto de pruebas de las Fuerzas Aéreas rusas, se convirtió aquel día en el primer ser humano en viajar al cosmos. Fue uno de los mayores hitos para aquellos militares y científicos que, a partir de entonces, harían su vida en las inmediaciones del trabajo, en una auténtica urbe creada para ellos.

Desde los primeros 99 científicos y 90 militares de entonces hasta las más de 6.500 personas que habitan hoy la Ciudad de las Estrellas han sido muchos los que han seguido los pasos de Gagarin.

Tierra entre estrellas

En julio de 2009, la Ciudad de las Estrellas se independizó del Ministerio de Defensa y se convirtió en un municipio.

«Ahora elegimos a nuestros diputados a la Asamblea de la región de Moscú», presume Irina Rógova, jefa de comunicación del Centro de Preparación, que acompaña a los periodistas en su incursión al Conjunto Residencial Cerrado, estatus administrativo que se la ha dado a la localidad hace tres años.

Tan solo trabajadores y residentes pueden acceder el nuevo municipio escondido entre una tupida arboleda en las afueras de la capital rusa.

Pinos y abetos reciben al visitante en el acceso principal a la ciudad, donde varios puestos de control separan la actual Rusia del consumismo voraz de una tierra de sueños, leyendas y nostalgias. Pequeña porción del planeta donde nada, o casi nada, ha cambiado desde su fundación hace ya medio siglo. Uno de los recuerdos y testimonios mejor guardados del socialismo soviético.

Apartados de las instalaciones técnicas del CPA, donde preparan los astronautas sus misiones a la Estación Espacial Internacional (EEI) gracias al trabajo de más de 800 profesionales, viven en humildes edificios de la época soviética algunos de los hombres y mujeres que un día se conviertieron en mitos, dentro y fuera de su país.

Valentina Tereshkova, la primera mujer en viajar al espacio en 1963, o Vladímir Titov, condecorado por la NASA y Francia por sus logros como astronauta, son algunas de las leyendas que comparten rellanos de la escalera con los astronautas de hoy. «Son auténticas estrellas de su tiempo», no duda en decir Rógova.

La tranquilidad y belleza del entorno natural es muy apreciada por los cosmonautas extranjeros que pasan aquí varios meses al año para preparar sus misiones. El Lago de las Estrellas es perfecto para pasar una tarde de verano, con una iglesia ortodoxa muy peculiar en una de sus orillas , toda de madera y coronada por más de una docena de cúpulas azules. Existen también otros lagos y, en los meses de invierno, funciona una pista de esquí.

«Tenemos una infraestructura totalmente desarrollada: colegio bilingüe inglés, al que vienen estudiantes de otras ciudades y pueblos cercanos, guarderías, conservatorio de música. La Casa del Cosmonauta (el histórico centro de cultura y ocio) la visitan algunas de las estrellas más solicitadas de la escena rusa», explica la responsable de comunicación. Tampoco faltan complejos deportivos, restaurantes y cafeterías, tiendas y supermercados, y hasta hoteles para recibir a los ilustres invitados que visitan a menudo la ciudad.

Pero no todo es remanso de paz y tranquilidad a pocos kilómetros de una de las ciudades más ajetreadas del mundo: Moscú. Cientos de residentes de la Ciudad de las Estrellas trabajan en el corazón que impulsa la vida de esta localidad, su razón de ser originaria: el Centro de Preparación de Astronautas.

Sus sueldos no son seguramente comparables a los que perciben especialistas de su categoría en otros centros similares, en la estadounidense Houston o en la alemana Colonia, pero lo suplen con el entusiasmo de hacer lo que más les gusta. Y los demás, que bien saben lo que vale este centro, se lo agradecen.

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