iker casillas
Entre el deporte y la crónica rosa
al portero del real madrid SOLO LE FALTAN POR CONSEGUIR DOS RETOS: EL BALÓN DE ORO y QUE SU RELACIÓN CON SARA CARBONERO DEJE DE llamar tanto la atención

Iker Casillas reconoce que «me gustaría que se quedaran con el Iker persona, más que con el buen o mal portero».
Reconocido como el mejor portero del mundo en los últimos cuatro años, campeón del Mundial del 2010, de las Eurocopas del 2008 y 2012, cinco ligas, una Copa del Rey, dos Ligas de Campeones, dos Copas Intercontinentales… el currículo de este mostoleño de 31 años es tan amplio como la timidez que sigue demostrando tras más de una década defendiendo la portería del Real Madrid.
A pesar de tan dilatada experiencia futbolística, su «vergüenza» no desaparece como reconocía en la página web del equipo madrileño días antes de recoger el prestigioso Premio Príncipe de Asturias, junto a su amigo y rival, Xavi Hernández, centrocampista del F.C. Barcelona.
«Me da vergüenza, la verdad. No me gusta ser el centro de atención de nada, pero también entiendo que la gente te muestre su apoyo», explicaba tras los vítores de la afición madridista.
El continuo reconocimiento que recibe, tanto de compañeros, rivales, como prensa especializada, no coincide con la entrega del prestigioso Balón de Oro que, año tras año, se le escapa de las manos al arquero madridista, un premio que sólo ha conseguido un portero, allá por 1963, en la persona de Lev Yashin, popularmente conocido como «La Araña negra».
Desde entonces, no ha habido portero que se haya hecho con un trofeo que se le resiste a Casillas a pesar de su trayectoria y palmarés. «Que mi nombre suene es muy gratificante, ya solo con que piensen en ti para el premio gusta, pero entiendo que hay compañeros que lo puedan ganar antes que yo», manifestaba con su habitual modestia, consciente de que la consecución de este premio no depende de él.
El reto de su vida personal
Aficionado a los juegos de cartas y a la música de El Canto del Loco y Amaral, si algún tema molesta a Iker Casillas es el acoso de los paparazis, presentes en su vida desde que se conoció su relación con la periodista Sara Carbonero, antes del Mundial de Sudáfrica.
El beso que ambos se dieron tras aquella final que ganó España y que vieron millones de telespectadores fue la confirmación de un noviazgo que, desde entonces, no han tenido tregua por parte de la prensa del corazón, siempre pendientes de cualquier movimiento de la pareja.
Dos años después de aquel beso, Iker y Sara viven juntos en una lujosa residencia madrileña, herméticos a desvelar cualquier asunto sobre ellos. Preguntados en su visita a Venezuela, el pasado mes de julio, sobre la posibilidad de boda, el deportista «despejó» el tema con la seguridad que lo hace desde la portería del Real Madrid.
«La verdad es que de mi vida privada soy poco asiduo a hablar y creo que esto tiene que quedar en un ámbito más personal y más reservado. Yo, en ese sentido soy un poco hermético».
Más abierto se muestra cuando habla de su futuro, «me gustaría que se quedaran con el Iker persona, más que con el buen o mal portero», y del tiempo que dedica a los niños en su faceta como embajador de buena voluntad del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud) y representando a la Fundación,que lleva su nombre que se dedica a ayudar a los más pequeños.
«Hago lo que me gusta y puedo hacer disfrutar a mucha gente a la que ves feliz cada vez que consigues un título. Es una oportunidad devolverlo con campus para los niños, colaborando con ONG’s y con situaciones que lo merecen. Para eso creé mi Fundación».