Grecia
El Eurogrupo se reúne el día 12. Sobre la mesa, la decisión de liberar o no el siguiente tramo de ayudas a Grecia por 31.500 millones de euros. Es un dinero imprescindible para que Atenas evite la suspensión de pagos. De cómo evolucionen las cosas en Grecia dependerá en buena medida la marcha de los mercados de acciones, divisas y deuda pública en el corto y medio plazo. Si se complican las cosas todavía más en torno a Grecia, volverán a crecer los problemas en España e Italia.
De momento, el ministro de finanzas alemán lo ha dicho bien claro. No espera una decisión sobre Grecia en esa reunión del Eurogrupo. Así las cosas, los mercados financieros empiezan a hacerse a la idea de que es improbable que se alcance mañana lunes un acuerdo. El Eurogrupo debe decidir además si da dos años más a Grecia, hasta el 2016, para corregir su déficit excesivo y debe aclarar cómo se financia la ayuda extra que puede necesitar Atenas.
La incertidumbre es grande. Los más optimistas creen que es posible que Europa alcance un acuerdo sobre Grecia en noviembre, pero no tienen porqué ser necesariamente el día 12. El problema de fondo radica en que Grecia necesita una nueva reestructuración de su deuda para garantizar su sostenibilidad, lo que equivale a que los países europeos que tienen bonos griegos acepten nuevas quitas. Pero Alemania, que posee una gran cartera de deuda helena, no está por la labor. Tampoco el FMI es partidario de esta fórmula.
Llueve sobre mojado. Más problemas para un país que está sufriendo mucho. La tragedia griega se ha convertido en el cuento de nunca acabar. Pero además de Grecia, —o paralelamente con Grecia—, España también se ha convertido en un foco de preocupación. En general, los inversores entienden que cuanto más se aplace la petición de ayuda de España a sus socios europeos, más probabilidades hay de que se tensen de nuevo los mercados de deuda. Tras la última subasta de bonos y obligaciones con vencimiento a 3, 5 y 20 años, el Tesoro español ha colocado ya 86.500 millones de euros en lo que va de año. Ha cubierto por tanto sus necesidades de financiación para el conjunto de este ejercicio, pero mantiene las subastas previstas para noviembre y diciembre.
El mercado interpreta que el Tesoro puede disfrutar ahora de un cierto periodo de calma, sin muchos agobios, por lo que el Gobierno puede permitirse el lujo de no pedir el rescate al menos hasta comienzos del año que viene. El presidente del Ejecutivo, Mariano Rajoy, y el ministro de Economía, Luis de Guindos, siguen instalados en su discurso de que España pedirá ayuda en el momento adecuado y cuando se conozcan con exactitud sus consecuencias. Pero el BCE ya ha señalado que no puede pronosticar hasta qué punto las compras de deuda (cuando se activen con la petición oficial de ayuda) pueden reducir la prima de riesgo. Por eso el mercado de deuda se ha tensado rápidamente en las últimas horas.