cultura japonesa
Este es el ganchillo más ‘kawaii’
tendencias

Antes de que los ‘hipster’ revivieran el ganchillo, una afición propia de nuestras abuelas, los jóvenes japoneses de los años 90 ya habían escogido las agujas y la lana como tendencias del momento. Sin embargo, las creaciones de estas ‘lolitas’, diseñadoras o amantes de las manualidades, poco tenían que ver con bufandas y chalecos y mucho con la representación de pequeños personajes. Así se originó el ‘amigurumi’ en el país asiático, una moda reciente aunque con un origen muy antiguo y tradicional procedente de la cultura china.
Esta actividad consiste en tejer, mediante ganchillo y con lana o hilo de algodón, pequeños muñecos en tres dimensiones que, por norma general, tienen la característica común de que son ‘kawaii’, denominación nipona para aquello que es lindo, tierno o bonito. El relleno suele ser de espuma o fibra, ya que el algodón se deforma con facilidad. La figura principal del ‘amigurumi’ es la esfera y la técnica utilizada es la del tejido continuo. A partir de aquí, el inmenso catálogo de patrones que circula por Internet y la imaginación hacen el resto. En el archipiélago oriental existe una potente industria dedicada a la producción y distribución de los materiales necesarios para este ‘hobby’ de masas.
EN ESPAÑA
Como pasa con muchas de las tendencias japonesas, los ‘peluches tejidos’ han saltado las fronteras para conquistar el resto del mundo. En España ha calado fuerte y sorprende encontrar una gran comunidad de personas dedicadas a esta técnica de manera ‘amateur’ o profesional. Este último caso es el de Marisa Guerrero, una malagueña que decidió convertir su afición en un modo de ganarse la vida bajo el nombre de Kraft Croch: «Conocí el ‘amigurumi’ hace tres años en Internet. Tenía nociones básicas de ganchillo y aquellos muñecos me recordaban a algunos muy sencillos que hacía mi madre cuando era pequeña. Lo que más me atrajo fue el proceso de elaboración. Fue un flechazo».
hasta famosos
Tal es así que Marisa no solo se dedica a realizar estos pequeños peluches para su posterior venta, sino que diseña sus propios patrones, a pesar de que normalmente se encuentran en la Red en japonés o traducidos al inglés y al español. Además, ha autoeditado un libro, Amigurumi. Personajes de crochet. 11 VIP: Very Important Patrones , donde desvela sus guías de confección de personalidades como Maradona, Chaplin o Harry Potter. Para los no iniciados, recomienda dominar la técnica del ‘anillo mágico’ que es la base de la elaboración de estos muñecos y aconseja empezar por una figura muy sencilla y casi obligatoria: «No eres una ‘amigurumiadicta’ si no has hecho un cactus». Es indispensable la paciencia y la constancia: «Tiene su técnica pero no es física cuántica. Y, eso sí, para llegar a un ‘amigurumi’ que te guste tienes que hacer unos cuantos ‘amiguruchurros’», aclara Marisa.
En la personalización es donde está la clave del negocio del ‘amigurumi’. Kraft Croch así lo ha comprobado y dependiendo de la temporada elabora trabajos por encargo para bodas, San Valentín, aniversarios... Fechas en las que suelen ser los hombres los que piensan en este detalle para sus parejas. «Ahora estoy terminando un par de falleros». Recientemente realizó la reproducción en lana de la humorista Eva Hache, quien se retrató junto a su ‘amigurumi’ días antes de la gala de los Premios Goya.
El ‘amigurumi’ es una afición adictiva y causa sorpresa la enorme aceptación que tiene en nuestro país. Los materiales son baratos, la elaboración muy interesante y los resultados gratificantes.