CANTO RODADO
La escalera
regreso al pasado es la película de moda y la ciudadanía es figurante, mientras la ministra ana pastor protagoniza una película de risa en panamá
Cuenta Amelia Valcárcel que descubrió la libertad en León, mordiendo exquisitos bocadillos de calamares en las viejas tabernas del Húmedo. Nuestra filósofa, entonces estudiante, ahora catedrática de la Uned y consejera de Estado, también subió por las escaleras de la casona de Puerta Castillo y conoció el Club Cultural y de Amigos de la Naturaleza (CCAN) en sus primeros tiempos.
La libertad, entonces, era una meta. Un camino que andar aún en la clandestinidad. La Ítaca de la predemocracia en León. El CCAN fue, entre otras cosas, una tapadera de aquel León oculto que quería respirar al aire libre y traer nuevos aires culturales y sociales a una ciudad levítica, tal cual Las estaciones provinciales de Luis Mateo Díez, que se publicaría mucho después, en 1982.
Cuarenta y pico años duró la aventura en la vieja buhardilla. Antes había sido estudio de quien fuera marido de la banquera leonesa Catalina Fernández Llamazares, el escultor Víctor de los Ríos. Una noche, antes del CCAN, ardió. Como El Cuarto de Tula que tantas veces tocó La Faria Olé Star en el ambigú en Noches de Reyes como la de hoy.
Libertad disecada
El Ayuntamiento de León ha celebrado los dos años de desahucio del CCAN con unas jornadas de puertas abiertas para que León contemplara (con mucha imaginación) los restos romanos de la Legio VI Victrix. Pero a la gente lo que le ha entusiasmado son las pinturas murales de la escalera del CCAN, las vistas a la plaza del Espolón y a la fauna de Eduardo Arroyo, con Eolo soplando sin parar y la mosca encaramada al antiguo penal. El unicornio, ni se inmuta. Es como los políticos. Parece que siempre están en la cuerda floja, pero ahí siguen.
Yo no puedo volver a La Habana, no tengo plata. Pero la ministra Ana Pastor ha salido escopetada rumbo a Panamá a salvar a Florentino Pérez o a Sacyr Vallehermoso que es lo mismo. Al capital. ¿Cómo va a ser capaz de terminar el canal de Panamá ni no fue capaz de terminar, por el presupuesto que contrató, la residencia de ancianos de mi pueblo? Se comió el dinero de los chopos y ahora se llevará las hijuelas de los abuelos. Así se hacen las fortunas.
Tarea y tajo
Mientras, en el Ministerio de Industria el canario reincide en el escarnio al carbón con un decreto de cupos que es una nueva condena. Año nuevo, vida vieja. Navidad de cartón piedra en la plaza pública. Sonaron las doce campanadas y la carroza se convirtió en calabaza. Seguimos cenicientas y encima apaleadas por el ministro de Justicia. Tenemos tarea, dice la filósofa. Pero no tenemos tajo. Aunque el secretario de Estado de Empleo, un tal Burgos, dice que la solución al problema del empleo es «cuestión de semanas». A mí me da el pálpito de que la maquinaria electoral está en marcha. Europeas a la vista.
Puerta cerrada
La gente ha subido por la vieja escalera, casi de caracol, a contemplar la libertad disecada como una pieza de museo. Han escalado los peldaños como en un viaje al pasado. A leer las letras libres cuidadosamente pulidas, limpias de gritos insolentes. Han salvado unos versos de amor, el rostro de una mujer india, algunas palabras sueltas como pan y mentiras. Regreso al pasado es la película de moda. Y nosotros y nosotras somos meros figurantes, sin las riendas del presente.
Alguien quiso abrir la puerta del ambigú y no pudo. Estaba cerrada a cal y canto. Yo oí a Zulima y la imaginé con una bandeja repartiendo roscón. Pero la buhardilla está vacía. Silenciosa. Incautada por la autoridad municipal como nunca estuvo por la autoridad gubernativa pese a que un policía secreta se les coló entre los socios. ¿Para quién va a ser la buhardilla del CCAN? Se admiten apuestas. El CCAN debería reclamar derechos de imagen y de posado. O posada.